graciasportadadefesq

¿Recuerdan la locución Natura nihil facit frustra? En efecto, la naturaleza no hace nada en vano. Lo dijo Aristóteles en su Política, subrayando que el hombre, por naturaleza, es una especie de animal social, y que "se diferencia de los demás animales al tener, por ello, el sentido del bien y del mal, el de lo justo y de lo injusto y todo lo demás que le es propio". Leucipo de Mileto dijo algo similar: "Todo lo que sucede lo hace por una razón y necesidad".

La vida en nuestro planeta no es ajena a ello, tuvo su origen en el medio acuático y está inexorablemente ligada al agua. Efectivamente, la vida se originó en el mar hace más de 3.500 millones de años (ma), con un dominio inicial exclusivo de las bacterias anaerobias.

Podría decir que el kraken es, casi con total seguridad, el monstruo marino por antonomasia. Quizás porque el término Kraken ha ido englobando y engullendo multitud de monstruos diferentes, valgan como ejemplo la Scilla de la mitología griega, el “pólipo” de Cayo Plinio Segundo (Plinio el Viejo), la “Soe Orm” de Olaus Magnus, el monstruo de siete cabezas de Gesner, el del clérigo Egede y un buen número de otros monstruos, que podrían asimilarse a calamares gigantes, serpientes marinas (Regalecus glesne Ascanius, 1772) o agrupaciones de cetáceos, que fueron recogidas por los enciclopedistas del Renacimiento.

Hija de Matías Merian, grabador de talla dulce o a buril, nació en Frankfort del Meno (Alemania) en 1647 cuando la Guerra de los 30 Años llegaba a su fin. El nombre de su padre la acompañó siempre, a pesar de que éste muriera cuando ella tenía tres años y de que su madre se volviera a casar un año más tarde.

¿Por qué hablar de ‘basura marina’? Simplemente porque todos los residuos que se producen en tierra acaban, directa o indirectamente, en el mar.

Los conos son caracoles marinos muy populares entre el gran público por la gran variedad en forma, tamaño y color de sus conchas, además de por ser animales altamente venenosos. Debido a la belleza de sus conchas –el pintor Baltashar van der Ast, por ejemplo, solía incluirlos frecuentemente en sus bodegones– son, desde hace siglos, objeto de interés y parte importante de numerosas colecciones de historia natural tanto públicas como privadas.

Igual que el hombre, la mayoría de los animales distribuyen su espacio de forma ordenada para cubrir sus necesidades vitales; así, dentro de los límites de su territorio establecen zonas para dormir, para cazar, para comer, otras como retrete, etc. Para esta breve exposición, me he limitado a enunciar algunas de las características de las moradas de peces, mamíferos y aves.

Dicen que los ingleses tienen un ‘espíritu explorador’ innato. Puede que no más, tampoco menos, que los habitantes de otros países, si tenemos en cuenta diferentes épocas de su historia. Si no, que se lo digan a Marco Polo, a Alvar Núñez Cabeza de Vaca, o a un número ilimitado de reconocidos viajeros y viajeras (aunque la de estas últimas es otra historia) de todos los tiempos y naciones.

Montado sobre una peana de madera con formato rectangular y cubierta por una vitrina de cristal con junquillo de madera, llegó al Museo Nacional de Ciencias Naturales un ejemplar de oso hormiguero gigante, Myrmecophaga tridactyla (Linnaeus, 1758), que el equipo de conservadores se encargó de restaurar.

Un fuerte ruido despierta de madrugada a los vecinos de Terrassa en Cataluña. No es el camión de la basura, como podrían pensar en un primer momento, sino una familia de jabalíes hurgando entre los desechos. Esta escena se repite cada vez más en numerosos municipios españoles.

La Cetrería se define como la caza con aves de presa de animales que viven libres en su medio natural. Es un arte cinegético plenamente sostenible con el medio ambiente que requiere mucha dedicación, y no aporta rendimiento económico alguno. Al contrario, representa un compromiso muy exigente.

Se estima que la población europea de gorrión común, Passer domesticus, ligada al ser humano desde su origen, ha caído un 63% en los últimos 30 años. El descenso del número de gorriones discurre en paralelo a la pérdida de biodiversidad urbana en las ciudades. Los científicos siguen investigando los motivos de este declive cuyas causas también podrían estar afectando a su vecino, el ser humano.

La difusión de la ciencia y los resultados de la investigación están teniendo un gran auge en estos últimos años, y lo mejor es que también aumenta el interés del público por la investigación científica. Nosotros, los científicos, nos alegramos por ello ya que pudiera indicar que la sociedad considera que nuestra actividad es necesaria.

Son los organismos más antiguos de la Tierra y están presentes en todos sus rincones. Desde los desiertos más inhóspitos hasta las grandes urbes, pasando por cuevas con una acidez aparentemente incompatible con la vida o las grandes masas de hielo del Ártico.

A pesar del título de esta nota, hoy no les voy a hablar de las Memorias de un europeo de Stefan Zweig. Bien que me gustaría, pero este librero, metido a cronista, no sería el agente suficientemente dotado para escribir sobre tan clarividente libro que merecería un comentario más amplio y de una autoridad más competente que la mía. Cuestión de respeto.

Viven tanto en aguas dulces como salobres, pueden medir entre diez milímetros y 55 centímetros y presentan una gran variedad de colores y formas. Son los gobioideos, un grupo de peces cuyo origen evolutivo data de hace unos 60 millones de años, que, además de servir como organismos modelo en diferentes áreas de investigación, podrían aportar información clave para entender cómo los seres vivos pasaron del medio acuático al terrestre.

Es la base donde se sustenta gran parte de la vida pero apenas reparamos en él; a pesar de estar infinitamente poblado, pasa a veces desapercibido hasta para la ciencia y, aunque no lo notemos, bulle continuamente bajo nuestros pies. Os presentamos al suelo, un universo lleno de diversidad.

En la cueva hay mucha humedad pero ninguna luz, sin embargo la linterna ilumina una roca cubierta de un musgo brillante ¿Cómo ha llegado este musgo aquí si apenas hay luz? Es fácil, no es musgo sino piromorfita, un mineral que cristaliza en preciosas formaciones verde brillante.

Casi todos recordamos una visita infantil al Museo Nacional de Ciencias Naturales. Al fin y al cabo tener un esqueleto de ballena sobre tu cabeza mientras contemplas la grandiosidad de un elefante africano u observar el tamaño real de los esqueletos de dinosaurios no es fácil de olvidar.

El otro día, caminando por la calle escuché: “Como no te portes bien, hoy no te doy tus juguetes”. Pensé, con ternura, pobre niño, hoy se queda sin jugar. No fue poca mi sorpresa al girarme y ver que a quién se dirigía la mujer no era a un niño, sino a un pobre perro que miraba atónito a su dueña.

Si para nosotros el futuro se acerca despacio, en el caso de las tortugas gigantes se prolonga entre 150 y 200 años; no es de extrañar que se lo tomen con calma. Teniendo en cuenta su longevidad y haciendo unos pequeños cálculos, no sería descabellado pensar que alguna de las que todavía habitan en este archipiélago ecuatoriano podría haber sido la primera tortuga gigante que vio un joven Darwin a su llegada a las islas Galápagos, allá por 1835.

Claridad, resplandor, luminosidad, destello… Múltiples nombres para un fenómeno físico a la vez que poético que se conmemoró en el Año Internacional de la Luz.

Paseando por los campos castellanos uno no llega a imaginar las maravillas que se ocultan entre sus terrones, tras las afiladas espigas de trigo o en los eriales de equívoco nombre, ya que evocan tierras sin cultivo, sin riqueza, cuando, bien al contrario, esconden joyas naturales como las aves esteparias.

Es casi un lugar común comparar la labor de los investigadores científicos con la de un detective. Sin embargo, es una comparación muy útil, pues en ambos oficios lo que se busca es descubrir la solución a un enigma.

El lobo marsupial o tilacino es un mamífero de la subclase de los marsupiales que los científicos conocen como Thylacinus cynocephalus, de ahí su nombre de tilacino. Se le llama también tigre de Tasmania, traducción de sus denominaciones inglesa Tasman ian Tiger y francesa Tigre de Tasmanie.

Primero fue la bomba atómica, que traía consigo lo que nunca había ocurrido: la posibilidad aterradora de que el ser humano fuera la primera especie capaz de destruirse a sí misma. Los temores de un invierno nuclear, consecuencia secundaria de una posible guerra atómica, contribuyeron a formar toda una generación (los baby boomers, nacidos en la posguerra) bajo el espectro de la autodestrucción.

No hace mucho, presenté un comentario sobre el calentamiento global y el cambio climático que trae aparejado, y los describí como “la más grande amenaza para la supervivencia humana”.

Un estudio realizado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals descubrió en 2016 que la cantidad de CO2 emitida por el suelo a través de su respiración se mantiene constante pese al decaimiento de un bosque afectado por sequía. El pino silvestre es la especie arbórea con un rango latitudinal de distribución mayor que abarca desde Siberia a la península ibérica. Su mortalidad en el área estudiada no repercute en las emisiones de CO2 del suelo forestal.