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Es uno de los referentes de la ciencia en España. Discípula de Severo Ochoa en su laboratorio de Nueva York, retornó en los años 60 a España para introducir el incipiente campo de la biología molecular. Margarita Salas (Canero, Asturias, 30 de noviembre de 1938) descubrió algunos de los secretos del ADN, desarrolló la patente más exitosa en la historia del CSIC y ahora, recién cumplidos los 80 años, sigue trabajando en su laboratorio del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en Madrid.

Jean Buridan (hacia 1292-hacia 1363) fue un filósofo escolástico francés, instigador del escepticismo religioso en Europa.

Para el académico de la lengua José Manuel Sánchez Ron (Madrid, 1949) la ciencia no promete “un destino eterno, o la demostración de que pertenecéis a una especie elegida, ni respuestas para todas las preguntas, ni siquiera, ¡ay!, virtud moral”; pero sí “respuestas fiables, entretenimiento y, sobre todo, dignidad”.

Mis ojos se abren y contemplan las palmeras sobre fondo azul que resplandecen bajo el deslumbrante sol australiano. Es un día precioso que comienza apaciblemente. De forma instintiva, tanteo con las manos la mesita de noche buscando el smartphone para consultar mis mensajes pendientes.

En la obra de Banksy titulada Mobile Lovers, las pantallas luminosas de los smartphones distraen la atención de los amantes. El contacto físico sabe a poco, se entiende como demasiado limitado y estrecho.

Los avances tecnológicos han supuesto la llamada revolución 4.0, con dos efectos contrapuestos en la economía: por un lado, la mejora de la productividad y la competitividad empresarial; y por otro, la alteración sustancial del mundo laboral.

En el Sistema Solar encontramos tres familias de planetas: gigantes gaseosos y fríos similares a Júpiter, compuestos por hidrógeno y helio; análogos a Neptuno, también fríos pero menos masivos y en donde se pueden encontrar distintos tipos de hielos; y rocosos, con densidades significativamente superiores al agua. Los dos primeros tipos se encuentran alejados del Sol, mientras que los similares a la Tierra están situados relativamente cerca.

Cuando consultamos la palabra “extraterrestre” en el buscador Google Imágenes, aparecen ante nosotros decenas de ilustraciones.

Tecnologías de comunicación emergentes como la realidad virtual o los robots tele–operados tienden progresivamente a integrar el cuerpo humano en la interfaz. Esta simbiosis plantea una serie de retos apasionantes. Por ejemplo, ¿es capaz el ser humano de experimentar un cuerpo artificial como propio?, ¿dónde se localiza el sentido del yo en el transcurso de una experiencia de corporalidad mediada?, o ¿cómo afecta al comportamiento humano encarnarse temporalmente en un cuerpo artificial?

Si la inteligencia artificial está dando sus primeros pasos, la ética que la conformará se encuentra todavía en una etapa embrionaria. Por eso el dilema ético al que nos enfrentaremos empieza a generar interés en algunos sectores y preocupación en otros. La cuestión es que, a medida que avanzan los progresos en inteligencia artificial, se hace más complicada la introducción de valores en la máquina si estos no son programados o introducidos a tiempo. Algunas pruebas recientes en inteligencia artificial han reflejado que la máquina pone resistencia a la reprogramación una vez que ya ha sido configurada. Como si, a medida que la inteligencia aumentara, la resistencia a modificaciones también lo hiciera.

En un futuro postapocalíptico, ¿qué pasaría con la vida si los humanos desapareciéramos? Al fin y al cabo, es probable que la especie humana se extinga mucho antes de que el sol se convierta en una gigantesca bola roja y acabe con todos los seres vivos sobre la faz de la Tierra.

Los autómatas, los mecanismos ingeniosos, nos fascinan desde la Antigüedad y abrieron el camino a otras criaturas mecánicas, como los robots, y después a ingenios inmateriales o no corporales como los sistemas de inteligencia artificial (IA).

“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad”. Atribuida a Albert Einstein, la frase condensa los recelos que rodean cada revolución tecnológica. Pero la especie humana no solo ha convivido siempre con la tecnología: le debe su propia condición de humanidad.

Dado que Fortnite se ha convertido rápidamente en uno de los videojuegos más populares del mundo —jugado por más de 125 millones de personas— decidí jugar yo mismo en un intento por comprender su atractivo.

“Nada de teléfonos móviles en la escuela”, prometió Emmanuel Macron durante su campaña. El proyecto de ley La République en marche (LRM), que prohíbe los teléfonos móviles en los colegios e incluso en algunos institutos franceses, se aprobó el 30 de julio de 2017 en el Parlamento galo.

La esencia del futuro es la automatización. Con ella se exalta este apogeo de los robots que ya anticiparon el cine y la literatura. Ustedes saben a qué me refiero: libros y películas que a veces nos hablan de un mañana prometedor, en el cual nos aliamos con las máquinas, y que otras veces describen un destino apocalíptico, en el que los autómatas dominan el mundo con palabras metálicas y armas invencibles.

Ocurre con el hecho de tener una mascota (principalmente un perro o un gato por aquello de la cercanía con nosotros como mamíferos, pero también por su inteligencia y comunicación emocional) un fenómeno curioso: la creación un vínculo afectivo que resulta extraño y exagerado a quien lo ve desde fuera pero completamente natural para el que alguna vez ha convivido con ellos.

Consideramos el egoísmo un grave fallo de carácter, algo que reprochamos a los demás cuando lo ejercen y un defecto contra el que advertimos a los niños. “Hay que ser generoso”, decimos. “Que persona más generosa”, admiramos. Es casi lo mejor que se puede decir de alguien tras su fallecimiento.

Maria Gordon fue una geóloga y paleontóloga que puso patas arriba varias cosas en su época. La más conocida fue la idea que se tenía de cómo se habían formado las Dolomitas, un conjunto de montañas al sur del Tirol, en los Alpes.

A veces dejar marca cuesta lo suyo. Y no porque uno no llegue a ser un profesional de éxito; todo lo contrario. Sino porque el reconocimiento en ocasiones, acaba convirtiendo en marca lo que uno no tenía claro que fuera a ser por lo que pasaría a la posteridad.

Quizá no tengamos tiempo suficiente para estudiar, idear, diseñar, probar y construir los modelos que puedan solucionar nuestros problemas de supervivencia, pero los miles de millones de años de vida en nuestro planeta son una base de datos inagotable de donde extraer aquellas adaptaciones más eficaces y ya contrastadas para resistir en cualquier ecosistema conocido.

Aunque lamentablemente solo ocurrió en algunos países de Europa, durante la Ilustración muchas mujeres alcanzaron parte del protagonismo que tradicionalmente se les negaba.

Los árboles seguramente sean uno de los elementos de la naturaleza que más nos atraen y, además del disfrute estético que supone contemplarlos cuando paseamos por un bosque, nos pueden dar mucha información sobre cómo ha sido su vida y sobre las condiciones ambientales del territorio en el que se han desarrollado.

“Pues cómo ves”, me dijo el editor sin siquiera hacer alusión a nuestra querida revista. Me tendió un libro de no menos de 300 hojas aunque ligero como una pluma. Tenía muy buen aspecto, y no solo por su diseño convencionalmente atractivo o por su tamaño ergonómicamente perfecto, sino por una banda color verde hoja que delimitaba el primer sexto de la portada de arriba hacia abajo. Sustentabilidad, anunciaba el título, tema oportuno y actual, si los hay. Se trataba de una compilación de textos sobre un concepto considerado clave para la supervivencia de la humanidad.

A mi hermana Carmen
Este texto debe mucho al Metro y al Pumabús, mas no porque lleven a quien lo escribe a su destino mañanero, sino por la inspiración que le significan.

El gran físico y premio Nobel Richard Feynman dijo alguna vez que “El primer principio [de la ciencia] es no engañarte a ti mismo… y tú eres la persona más fácil de engañar”.

Una de las cualidades más valiosas de la ciencia es su tremendo poder para explorar, desentrañar y explicar el mundo que nos rodea. El conocimiento que produce es extremadamente sólido, y tan confiable que nos permite entender y controlar ese mundo.

Valoramos mucho el sueño continuo y prolongado. Los especialistas recomiendan dormir unas ocho horas o, si se trata de infantes, más incluso. Sin embargo, muchas personas son insomnes; tienen problemas para conciliar el sueño, despiertan en más de una ocasión durante la noche o lo hacen demasiado pronto.