Thesauro Cultural (TheCult.es): Ciencia y cultura para cambiar el mundo

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El conocimiento tiene dos caras: las ciencias y las letras. En el mundo cultural, nos obsesionan las humanidades, pero a la hora de la verdad, nos olvidamos de que, siglos atrás, los humanistas y los ilustrados respetaban por igual el saber científico y el saber artístico y filosófico.

Lo sé de primera mano. Las publicaciones culturales no se llevan bien con la ciencia. De hecho, suelen ignorarla. Todo lo más, la utilizan como una curiosidad anecdótica o sugerente en medio de una monotonía hecha de literatura, exposiciones y estrenos. ¿El motivo? Nunca preguntes por qué. Los porqués suelen conducir a la melancolía. Lo interesante, en este caso, es darle la vuelta a esa tendencia.

¿Es posible conciliar en una publicación cultural las ciencias y las humanidades? Mejor aún: ¿es posible conciliarlas sin caer en el pozo del aburrimiento? Dicen que el lector actual se mueve en nichos especializados. A veces, más que nichos, parecen trincheras. ¿Qué sentido tiene recuperar los valores de la Ilustración en medio de ese frenesí digital que imponen las redes sociales? ¿Tiene validez el conocimiento transversal en un mundo repleto de burbujas y cada vez más ensimismado?

En Thesauro Cultural somos optimistas por naturaleza. Al fin y al cabo, muchas veces, un problema no es otra cosa que un desafío. En 1488, cuando el navegante portugués Bartolomé Díaz llegó al punto que se consideraba el extremo meridional de África, lo llamó Cabo de las Tormentas. Más que un nombre, aquello era una advertencia.

Pero el miedo no es bueno cuando uno desea abrir caminos. Tiempo después, Juan II de Portugal lo llamó Cabo de Buena Esperanza. El monarca era consciente de que allí, pese a la galerna y los peligros, se abría una ruta prometedora. Una ruta que uniría África, Asia y Europa.

A veces, para emprender un nuevo rumbo, basta con empezar a andar. Y para saber en qué dirección hacerlo, sólo hace falta creer a quienes ya intuyen el camino.

¿Será posible que por fin se estén aproximando las disciplinas científicas y las humanísticas? Hace algún tiempo, en busca de la energía necesaria para editar esta revista escrita a medio camino entre la biblioteca y el laboratorio, le hice esta misma pregunta al historiador Felipe Fernández-Armesto, autor de libros tan reveladores como Millennium (1995), Civilizaciones (2002) y Los conquistadores del Horizonte (2006).

FELIPE FERNÁNDEZ-ARMESTO: Yo quería saber de todo, y me inquietaba e impacientaba el hecho de que los conocimientos estén tan compartimentados. Me pareció que la única disciplina que reúne un poco de todo era la historia, que abarca contenidos relacionados con la economía, la ciencias sociales, la teología, los idiomas, la literatura, el arte e incluso las ciencias naturales. Sin acceder a esos conocimientos dispersos, no llegarás a ser buen historiador. Tiene usted razón al señalar que las distintas disciplinas se están aproximando y hay cada vez más confluencia entre ellas. Las ciencias están abandonando su trayectoria tradicional, y empiezan a ser cada vez más semejantes a las humanidades, reconociendo lo caótico que es el mundo y la imposibilidad de observar objetivamente los experimentos. Incluso se empieza a considerar la ciencia como un encuentro con problemas en lugar de como una búsqueda de soluciones, que es un matiz bastante importante para la reforma del pensamiento científico en nuestros tiempos. Mi única discrepancia con los términos de su pregunta es que, a pesar de todo ello, los proyectos transdisciplinares no tienen mucho éxito. En el mundo académico, estamos metidos en nuestros departamentos, y la propia estructura de las universidades no conduce a ese nivel de intercambio que sería preciso para aprovechar debidamente este momento de interdisciplinariedad.

"No tienen mucho éxito". Aquella certeza del profesor Fernández-Armesto planteaba un reto descomunal. Pero para persuadir a otros, hace falta creer en un relato con un buen desenlace. Y en este relato, profesionales de las ciencias y las letras se van a reunir en una revista que desafía las creencias y los tópicos que suelen inculcarnos a los profesionales de la comunicación. Que si ya no ha lectores, que si nadie lee más allá de la décima línea, que si la viralidad lo es todo...

Dejemos todo eso y volvamos al optimismo. Hay cinco claves que creo que contienen la esencia de nuestro proyecto editorial. Cinco factores que le dan ese aire sencillo que requiere este asunto tan complejo.

1. "Al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia"

La frase es de Santiago Ramón y Cajal. Y aunque las cosas han cambiado mucho desde que lo dijo, sigue teniendo vigencia. Quizá no entre los investigadores de la nueva generación, pero sí entre los periodistas y entre muchos docentes.

¿Por qué publicar una revista de letras y de ciencias? Para empezar, porque plantea una conversación indispensable en nuestro país y en todos los países de habla hispana.

"Investigar es conversar, enseñar es conversar, aprender es conversar, experimentar es conversar, reflexionar es conversar", dice Jorge Wagensberg.

Wagensberg, que además de científico es museólogo y escritor, tuvo muchas oportunidades para pensar en ello cuando era director del museo de la ciencia de la Fundación “la Caixa”.

"Tanto filósofos como científicos ‒dice‒ pretenden lo mismo: comprender la realidad. Y un filósofo que no sepa nada de ciencia no tiene ninguna ventaja, y al revés, un hombre formado en ciencias que no haya leído a Platón o Sócrates también estará en desventaja".

A la hora de definir lo que ahora es Thesauro Cultural, tuvimos muy presente la queja expresada por Ramón y Cajal y la recomendación de Wagensberg. Debíamos ser un proyecto reformista, empeñado en cambiar las cosas. ¿Pero por dónde empezar? Otra declaración de Wagensberg nos dio la clave.

JORGE WAGENSBERG: El problema empieza con la educación que separa los hombres de letras y de ciencias demasiado pronto y luego se suma la tendencia moderna hacia la especialización. Prima saber cada vez más, pero de menos cosas, y esto es un desastre porque la realidad es interdisciplinaria. Se aplicaría el aforismo: “La Realidad no tiene la culpa de los planes de estudio que se acuerdan en escuelas o universidades”. Uno tiene que despegar de la enseñanza y liberarse de muchos de sus tics. Cada disciplina tiene un lenguaje, un contenido y un método diferente. La interdisciplinariedad no solo es de contenidos sino también de lenguajes y métodos. Por ejemplo, los físicos tienen la manía de hacer ecuaciones fundamentales, los químicos estructuras de moléculas y los biólogos hablan de mecanismos. Sin embargo, lo que vemos últimamente, por ejemplo, es que los biólogos también buscan ecuaciones, por lo tanto el método también vuela de una disciplina a otra.

2. “Cuando crees que conoces todas las respuestas..."

Le atribuyen la frase a una estrella de la lucha libre, Roddy "Rowdy" Piper: “Cuando crees que conoces todas las respuestas, yo cambio las preguntas”.

Puede que sea el destino o la casualidad lo que cambie las preguntas. Quizá sea el cosmos. Da igual. Lo importante, en nuestro caso, es que teníamos que abrazar la incertidumbre si queríamos llegar a nuestro destino: un archipiélago en el que nos dedicaríamos a tender puentes y a crear amistades.

Con una iniciativa así, no había brújula posible. ¿Qué debía tener mayor peso en nuestro proyecto? ¿La cultura letrada o la cultura científica?

Como nos gusta escuchar y que otros nos ayuden, dejamos sobre la mesa el recorte de una entrevista al ingeniero y filósofo Sálvador Pániker.

SALVADOR PÁNIKER: ¿Cómo vas a suprimir las humanidades si tienes que enfrentarte a una vida donde ya no hay absolutos? Tienes que conocer los esfuerzos que ha hecho el ser humano para tenerse en pie a lo largo de la historia. ¿Cómo vas a ir por la vida sin saber qué es el materialismo, el hinduismo, el taoísmo? Tienes que tener un mapa del territorio y eso sólo te lo da la cultura de letras, para después escoger tu propio camino. No puedes privar a la gente de eso, porque entonces lo que tienes son animales amputados, que sólo tienen un poco de tecnología y para de contar. Hoy en día tiene más importancia un neurocientífico que un intelectual a la vieja usanza. Ahora, es muy importante el que da la perspectiva global, filosófica, lo que pasa es que está menos prestigiado que antes. Afortunadamente, está naciendo una tercera cultura de gente que sabe hablar de ciencias y letras.

¿Una tercera cultura, más allá de la cultura letrada y la cultura científica? La idea fue tan seductora que se convirtió en nuestro lema. Seríamos la revista de la tercera cultura. Pero aquello no era suficiente. La verdad es que ese concepto, difundido desde el mundo anglosajón, no bastaba para resolver los problemas y contradicciones que plantea una iniciativa centrada en la transversalidad del conocimiento.

3. La ciencia es cultura

Cuando uno cambian las preguntas, sucede algo parecido a lo que ocurriría en la naturaleza. Una semilla distinta genera un tallo y unas hojas diferentes. ¿Y qué sucede cuando la pregunta se transforma en afirmación?

Llegado cierto punto, lo entendimos. No debíamos cuestionarnos si la ciencia es o no parte de la cultura. Bastaba con asegurárselo a los lectores desde todas las secciones de la revista.

Como pasa casi siempre en la vida, otra persona nos dio la clave de forma inesperada. En este caso, fue Javier Ordóñez, catedrático de Lógica en la Universidad Autónoma de Madrid, licenciado en Ciencias físicas y Filosofía. Por casualidad, descubrimos una intervención suya en la Cátedra Alfonso Reyes del Instituto Tecnológico de Monterrey (México).

JAVIER ORDÓÑEZ: Cuando afirmo que la ciencia es una forma de cultura no quiero decir que la considere igual que cualquier otra cultura. Ninguna forma de cultura es semejante a otra. La ciencia tiene una eficacia explicativa que la ha hecho convertirse en una cultura dominante en nuestros días. Además de los motivos de carácter histórico que han propiciado este hecho, cuando digo que la ciencia es una cultura, tanto como lo es un producto literario o una obra musical, no quiero decir que requiera una disposición igual escribir el Quijote que desarrollar la teoría de la relatividad. Es mucho más difícil o más fácil escribir una novela que elaborar una teoría científica, según se quiera, pero las dificultades tienen carácter diferente. Decir que la ciencia es cultura significa que es un producto humano que influye y es influido por el contexto social.

Para nuestro propósito, había otro ingrediente en la receta de Javier Ordóñez que nos permitiría atraer a los lectores con mayor seguridad. ¿Y qué ingrediente era ese? “La ciencia y la imaginación ‒dice Ordóñez‒ guardan una relación más estrecha de lo que se piensa, ya que una se nutre de la otra".

4. "Hay una nueva Ilustración en marcha"

Conocí a José Manuel Sánchez Ron en 2013, durante la presentación de un libro del especialista en ajedrez Leontxo García. Aquella fue una conversación muy breve, circunstancial, en la cual le agradecí sus libros de divulgación científica. Unos libros espléndidos, que nos habían ayudado a ir diseñando lo que acabó siendo Thesauro Cultural.

Junto a Juan Luis Arsuaga y Jorge Wagensberg, Sánchez Ron es nuestro divulgador más importante. Catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Real Academia Española desde 2003, es autor de obras indispensables. Por ejemplo, La Nueva Ilustración: ciencia, tecnología y humanidades en un mundo interdisciplinar (Ediciones Nobel, Oviedo, 2011).

Preguntado por el famoso abismo entre ciencias y humanidades, Sánchez Ron lo tiene claro: "Para los ilustrados no había una división tan marcada. Pensemos que la Enciclopedia la coordinan Diderot, un filósofo y escritor, y D'Alembert, un físico y matemático. Es imposible hablar de cultura sin hablar de cultura científica. Entiendo que la gente se identifique más con la literatura, pero El origen de las especies es una obra decisiva, y muy legible".

(Hago aquí un inciso para confesar que ese elogio de Sánchez Ron a los enciclopedistas tiene mucho que ver con el nombre de nuestra revista. Al fin y al cabo, los tesauros son el origen de nuestras enciclopedias y diccionarios. Thēsaurós, en griego, alude a una colección, y de ahí pasa al latín, con el significado de tesoro, sea material o intelectual).

Siguiendo la idea de Sánchez Ron, decidimos buscar elementos comunes en diferentes disciplinas y relacionar muy distintos contenidos por vías inesperadas. Lo que él señala a propósito de La Nueva Ilustración, nosotros lo aplicamos a nuestro proyecto.

JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON: La necesidad de reunión de especialistas en materias diferentes, no una reunión de generalistas, para comprender mejor los fenómenos que se dan en la naturaleza y en la sociedad, y, sobre todo, para poder actuar sobre un mundo actual globalizado. Para convencernos de que esto es así basta reflexionar sobre la naturaleza de algunos de los problemas más acuciantes entre los que nos afectan, tales como la contaminación, la degradación del medio natural o el calentamiento global (...) Hay ya una nueva Ilustración en marcha, porque este siglo es el de la interdisciplinariedad. Ya es así; no es posible resolver los grandes problemas de la Humanidad, como los medioambientales, sin la combinación de varias disciplinas. El desarrollo ha llegado a un punto en el que para avanzar necesitamos la reunión de varias disciplinas; el hombre renacentista, que lo sabía todo, ya no es posible.

"Hay que recuperar el espíritu ilustrado". Eso es lo que Sánchez Ron propone para superar lo que José Ortega y Gasset llamó la "barbarie del especialismo". Y es lo que, en definitiva, pretendemos conseguir Thesauro Cultural.

5. La cultura transversal es un antídoto contra el adoctrinamiento y la superchería

Hay lectores que esperan diariamente el veredicto de las redes sociales o del buscador de Google. Tenemos mucho que agradecer a esas plataformas tecnológicas, pero a pesar de la enorme oferta cultural que propone internet, nuestro equipaje mental se ha ido aligerando. Y también se ha aligerado nuestro criterio. De ahí que el fanatismo, la seudociencia o las noticias falsas viajen de una pantalla a otra, enrareciendo la conversación, como una interferencia inevitable o un signo de los tiempos que corren.

Esta es otra batalla que hay que librar. No podía ser de otro modo: Thesauro Cultural nace con la idea de entretener y educar, pero también pretende luchar contra esa contaminación que sólo pueden disipar dos factores: el pensamiento crítico y la cultura científica.

FERNANDO SAVATER: El científico no es brujo. A pesar de que pueda encerrarse, clausurarse, en realidad está actuando de la manera más pública del mundo porque lo está haciendo en el órgano que todos compartimos, que no es la genealogía ni la raza ni la tradición ni la lengua, sino la función racional. Precisamente, a diferencia de los que dicen: “Escuchadme a mí, creedme, yo lo he visto”, el científico dice “Ponte aquí, mira por dónde estoy mirando y lo verás tú también”. Eso es la difusión social que me parece importante tanto por sus contenidos como por la misma actitud de humildad y de sometimiento a la prueba, al racionamiento y, en caso de que la realidad no nos sirva para zanjar cuestiones morales, al menos al intercambio de aportaciones razonables, incluso ciertas.

Savater coincide con Sánchez Ron, cuyo discurso de ingreso en la RAE es un mapa de viaje para esta aventura a la que os invitamos en Thesauro Cultural.

JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON: Creo que las vidas de todos aquellos ignorantes de los conocimientos y valores científicos son existencias limitadas, desprovistas de un instrumento maravilloso de liberación, material e inmaterial, que hemos construido nosotros mismos, los Homo sapiens sapiens, esto es, los "humanos que saben que saben". (...) Creo en todo esto, sí, en el valor liberador y depurador de la ciencia, pero también creo —no creo, sé — con igual firmeza que la vida no se reduce totalmente a la ciencia; que pobre vida sería aquella que únicamente viese la realidad con los ojos del análisis y la síntesis científica. (...) He estado hablándoos de mestizajes científicos, pero me falta referirme a uno más, el último, pero en muchos aspectos el más importante: aquel que implica la reunión de dos culturas que deberían encontrarse unidas, pero que desgraciadamente no lo están: la "cultura humanística", como se suele denominar, aunque sea éste un término que yo tienda a rechazar, porque se basa en un limitado, erróneo concepto de "humanidad", y la "cultura científica". (...) Y, ¿cómo lograr superar esa falta de entendimiento, ese abismo de incomprensión? Durante mucho tiempo creí que la forma de superar tal abismo, la manera de reunir esas dos culturas, no podía ser otra que la educación (...) Hoy, sin embargo, creo que esto, aunque necesario, no es suficiente. Si sólo enseñamos los métodos y los contenidos de la ciencia, difícilmente penetrará ésta realmente en las mentes y espíritus de las personas. Sabrán algo de ella, pero continuará siendo para ellos, que no la viven diariamente, un cuerpo extraño. ¿Por qué? Porque le faltará vida. Los humanos, nunca es ocioso recordarlo, no somos sólo cerebro racional, lógico, cognitivo, sino también sentimientos, emociones, y por ello nunca podrá darse un hermanamiento completo, una comprensión profunda, entre la ciencia y la "humanidad", si no sabemos llevar la ciencia al corazón de las personas. Es necesario educar en la ciencia, sí, pero también conmover con la ciencia.

Para lograrlo a través de modelos surgidos en nuestro país, desde Thesauro Cultural reivindicamos la memoria de todos esos académicos de la lengua que cita Sánchez Ron, figuras de las letras y de las ciencias que identificamos con nuestra mejor herencia: el matemático Benito Bails (1730-1797), el ingeniero de caminos y arabista Eduardo Saavedra (1829-1912), el ingeniero de Caminos, matemático, físico-matemático, político y dramaturgo José Echegaray (1833-1916), el genial histólogo Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), el químico y farmacéutico José Rodríguez Carracido (1856-1928), el ingeniero de caminos Leonardo Torres Quevedo (1852-1936), el entomólogo Ignacio Bolívar (1850-1944), los físicos Blas Cabrera (1878-1945) y Julio Palacios (1891-1970), el ingeniero, matemático y físico Esteban Terradas (1883-1950), y el matemático Julio Rey Pastor (1888-1962).

Sin su inspiración, este empeño editorial no hubiera sido posible.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero, Thesauro Cultural. Reservados todos los derechos. 

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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