El canto a la libertad de Solomon Burke y Nina Simone

 Este artículo es un poco diferente a todos los demás que he escrito. Aun a riesgo de perder la imagen de hipster que me estaba forjando (y que poco se corresponde a verdadero yo) a fuerza de hablar de grupos islandeses, canadienses y de las últimas tendencias de la electrónica, hoy quiero dedicar este artículo dos intérpretes clásicos y a una canción que compartieron.

La versión original de la canción no es de ninguno de ellos, sino de Billy Taylor. La primera versión se grabó el 12 de noviembre de 1963, y su título es I Wish I Knew How It Would Feel to Be Free. Este pequeño artículo en realidad tiene un único objetivo, que les desvelaré más adelante. No se preocupen, no tardaré mucho.

La canción pertenece a un género que apenas toco en mis textos más por desconocimiento, que por afición. En mi casa siempre se ha escuchado jazz y soul. Quizás el primer videoclip que recuerdo de jazz es precisamente el de la intérprete que primero popularizó la canción de la que quiero hablarles: Nina Simone, y el videoclip de My baby just cares for me. Fíjense, aunque Nina había grabado la canción en 1958, para el álbum Little Girl Blue, un anuncio de Chanel nº 5 decidió utilizarla tres décadas después, y llegó precisamente al quinto puesto de las listas de éxito británicas. Por ello, en 1987, se grabó un vídeo musical, dirigido por Peter Lord, con una técnica llamada plastimación, algo parecido al stop-motion. Y claro, de ahí que llamara mi atención, porque Nina Simone, al micrófono, se había convertido en una gatita, con unos labios pintados de carmín. También estaban muy logradas las imágenes de las teclas del piano y de su interior. Todos los miembros del grupo eran gatos, y había uno genial, con gafas, que tocaba el contrabajo. En fin, tenía todos los elementos para captar la atención de una niña a la que le gustaban el piano y, desde luego, los gatos.

Ese fue mi primer contacto con Nina Simone. Por supuesto, con 7 u 8 años nada sabía yo de su activismo político, al que prácticamente la abocaron por la discriminación que sufrió por el color de su piel al querer abrirse paso en el mundo de la música. Tardaría años en escuchar la grabación en directo de Mississippi Goddam, un tema en el que criticaba el atentado con bomba en una iglesia de Alabama que acabó con la vida de cuatro niños negros. En ella, Simone reclama la igualdad, pero con una crítica a otros activistas negros que abogaban por una lucha progresiva y pausada, entre ellos el Dr. Martin Luther King.

Nina Simone fue una mujer muy valiente. No hay mejores adjetivos para definirla que los de otra canción de su repertorio Young, Gifted and Black. Luchó por los derechos civiles. Se puso al frente de marchas de 40.000 personas con otros artistas negros, y siguió incluso después de Luther King, a quien le dedicó una canción tras su muerte, pese a sus discrepancias de opinión.

Como ven podría haber elegido muchas canciones. Nina Simone es en sí misma una inspiración, pero quiero centrarme en lo que comparte con otra figura del góspel y del soul, Solomon Burke. Les confesaré que cuando oí su nombre de adolescente lo confundí con Solomon Kane, sí, el héroe pulp surgido de la mente de Robert E. Howard. Pronto subsané mi error. Y me costó más aficionarme al Solomon Burke que al Solomon Kane, puestos a ser completamente sinceros. Entonces descubrí que era el autor de una de mis canciones favoritas, la interpretada por los Blues Brothers, Everybody needs somebody to love. A partir de entonces, Solomon Burke y yo hicimos las paces.

En el caso de Burke, se nota en todas sus interpretaciones su formación como predicador y sus inicios en el góspel. Como intérprete, objetivamente, probablemente sea mejor que Nina Simone. Tenía un torrente de voz increíble, de esos que te erizan el vello de la nuca.Vamos, no puedo asegurar que yo, una persona nada religiosa, si hubiera asistido a una de sus sesiones de predicador, con coro de góspel, no hubiera salido de allí como una ferviente seguidora. Y al mismo tiempo, sabía bajar el tono hasta cantarte prácticamente al oído.

En todo caso, volvamos a la canción que une a estos gigantes de la música: I wish I knew how it would be to be free. Ha llegado el momento de ser honesta con ustedes. Este artículo no solo va de música, sino de la función que cumple en momentos en los que es uno de los pocos recodos donde expresar una opinión sin ser señalado, marcado y defenestrado.

He usado esta canción porque es el legado que nos dejaron quienes lucharon por los derechos civiles antes que nosotros. Y ahora no vivimos en un momento muy propicio para el matiz, para la concordia, para la igualdad, ni, curiosamente, para la reivindicación, a menos claro, que tengas aspiraciones de acabar como un personaje de Sleepy Hollow. ¿Creen que hay espacio para el debate? No para el sectarismo, sino para el debate. ¿Creen que se puede reivindicar que nos devuelvan lo que nos han quitado? ¿Creen que es aceptable, moral, legal que se acepte que aun teniendo trabajo puedes ser pobre? ¿Y creen que quien tiene trabajo está por la labor de exigir mejoras laborales de acorde a su rendimiento?

En definitiva, escribo este artículo porque no puedo escribir el que realmente querría escribir.

Permítanme que cite una estrofa de la canción, según la versión de Nina Simone, a la que vengo refiriéndome desde el principio: I wish I knew how it would feel to be free / I wish I could break all the chains holding me / I wish I could say all the things that I should say / say 'em loud, say 'em clear. En una traducción rápida, la letra dice: Ojalá supiera cómo es ser libre, ojalá pudiera romper todas las cadenas que me sujetan / ojalá pudiera decir todas las cosas que debería decir / decirlas alto y claro.

Esta letra se escribió en el año 1963. Es cierto, se refería a otro tipo de luchas, pero al leerla, ¿no creen que no deberían sonarnos tan actuales? ¿Creen que nuestros derechos civiles son los mismos que hace 10 años? ¿Podría ser posible –me pregunto– que el miedo nos impida hablar alto y claro y que por eso oigamos estas canciones y nos sintamos tan identificados? Al menos, yo, y no voy a decir más sobre mí, me siento identificada.

Permítanme que cite otra estrofa, en este caso, de la versión de Solomon Burke: Have you ever wished upon a star / And all your hopes seemed so far / Well, here's a wish that will come true / And all these wishes are just for you/ I wish I knew how it / Feel to be free, yes siree / I wish I could break all / Of these chains, oh, yes / That are really holding me / Wish I could say all the things / I should say every day / And say'em loud, say'em clear / For the whole wide world to hear.

Más o menos dice lo mismo que Nina, un poco más extendido. Utiliza el viejo cuento de pedir un deseo a una estrella en una época en la que parece que la desesperanza es todo lo que hay. Y Solomon Burke, algo más optimista que Nina, afirma que el deseo que se hará realidad será el de saber cómo es sentirse libre, romper todas las cadenas, decir todo lo que debería decir cada día, y decirlo alto y claro, para que todo el mundo lo oiga.

Hay muchas formas de privarnos de nuestra libertad. Por supuesto, algunas son incomparables a otras, pero aun así. El miedo a perder un empleo por no aceptar unas condiciones laborales claramente injustas, la sensación de mendigar que tiene un parado cuando va a pedir trabajo, el aumento de diferencias entre clases sociales, sentir que hay una justicia para pobres y otra para ricos, o que los medios de comunicación sirven a los intereses de unos pocos, y no de la mayoría de ciudadanos, poder pagarte unos estudios o no (y qué estudios). Todas esas son formas de cortarnos salidas, de llevarnos a una ratonera. Y nos acusan de haber volado demasiado cerca del Sol, como si hubiéramos sido insensatos como Ícaro, que cayó al mar por volar por encima de sus posibilidades (les suena), después de que se le derritieran las alas de cera que su padre Dédalo le había fabricado.

¿Por eso dan por perdida a mi generación? ¿Hemos querido volar muy cerca del Sol con alas de cera?

¿Saben que creo yo? No, he dicho que yo hablaría lo menos posible, dejemos que Solomon Burke acabe el artículo:

Listen, I'd fly if I could fly, you see

To the sun and then down

To the deep blue sea

Then I'd sing, yes

I'd sing about freedom

(Escucha, volaría si pudiera volar, sabes, hasta el sol, y después bajaría hasta el profundo mar azul, y entonces cantaría, sí, cantaría sobre la libertad).

Copyright del artículo © Julia Alquézar Solsona. Reservados todos los derechos.

 

Julia Alquézar

Desde siempre he leído y he escrito. De niña era mi entretenimiento, de joven, mi refugio, y de adulta intento que sea mi sustento. Elegí la carrera de filología clásica porque desde el momento en que conocí las letras clásicas, y el griego clásico en particular, me sentí fascinada y no podía resignarme a estudiar ninguna otra cosa, por mucho más sensato que pareciera. Así, me licencié en Filología clásica por la U.B. y, a continuación, decidí cursar estudios de tercer ciclo, especializándome en estética del mundo clásico y teoría de la novela antigua, lo que me permitió obtener el Diploma de Estudios Avanzados.

Casi como consecuencia inevitable después de tantos años aprendiendo a traducir a los clásicos, empecé a trabajar en el sector editorial, primero como lectora y correctora, y después como traductora editorial de inglés, francés y catalán a español. Desde 2005, y tras cursar un postgrado de traducción literaria, he tenido la oportunidad de trabajar con grandes grupos editoriales y con editoriales independientes, como Rocaeditorial, Tempus, Penguin Random House, Edhasa, Omega-Medici, Ariel, Crítica, Destino, Noguer, Casals, Cambridge University Press, Bang, Siruela, RBA, Molino, Luciérnaga, Salsa Books, Gredos, Pearson, Blume, Proteus, Suma de Letras, Círculo de Lectores, Esfera de los Libros, Capitán Swing, Fórcola, Sajalín y S·D Ediciones.

Asimismo, compagino la traducción editorial con la enseñanza del griego, el latín y la cultura clásica en general en prácticamente todos los niveles de la educación secundaria obligatoria y el bachillerato, donde intento transmitir a mis alumnos mi pasión por la lengua y la literatura, así como los valores que caracterizan el espíritu humanista.

http://fabularios.com/

Sitio Web: www.juliaalquezar.com/

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