Violetta en Lieja

Clorinda, Oscar, Ninetta, Olga Sukarov, Musetta, Lisa, Adina, Norina… De ahí a Lucia, Gilda, Cleopatra… Prudentes ascensos, ir escalando inteligentemente peldaños sopraniles partiendo de la categoría de ligera cercana a la soubrette hasta llegar a la lírica y de ahí a rozar algunas entidades dramáticas, esas que pueden asociarse a una de las heroínas del repertorio más ambicionadas por las intérpretes de su cuerda: la Valéry verdiana.

Esta es la honrosa trayectoria de Cinzia Forte, quien, haciendo acopio del significado de su apellido, se fue valiendo de un registro generoso (uno recuerda su impresionante participación pesarense en Las bodas de Tetis y Peleo, en franca rivalidad con la Ciofi), de su musicalidad típicamente italiana y de un considerable talento como actriz, para alcanzar esa meta que tantas colegas se ponen como tope profesional.

Bien conocida por el público nacional gracias a sus apariciones en La Coruña (Pamina, Zaide, entre otros personajes más), así como en Las Palmas, Madrid (en sus dos recintos líricos: Giladi vivaldiano en la Zarzuela, Ilia y Susanna en el Real), Valencia, Cuenca, Liceo barcelonés (Lisetta), fue en el Campoamor de Oviedo en 2007 cuando la Forte ofreció su primer encuentro con la tuberculosa Dama de las Camelias.

Las consecuencias del desafío fueron favorables hasta el punto de incluir el personaje definitivamente en el repertorio pero, eso sí, sin abandonar sus papeles de base y asumiéndolo con tranquilidad, no muy a menudo, para que se “asiente” mejor en la voz sin que ésta acuse consecuencias dañinas.

En marzo de 2007, en la Opéra Royal de Wallonie- Lieja, encontramos de nuevo a la cantante soportando el terrible destino de Violetta, en un montaje del director artístico del teatro, Stefano Mazzonis di Pralafera. El concepto escénico, con referencias a épocas diversas (incluida la original), mezcla elementos que pueden remitirnos a un montaje tradicional, al mismo tiempo que propone guiños modernistas. Está repleto de buenas intenciones, de ideas y símbolos (¿las muñecas evocando una infancia perdida o inexistente de la protagonista?), y si cae en detalles poco claros, extravagantes o de gusto discutible (Alfredo en pijama cantando su página solista, por ejemplo), permite a los cantantes moverse eficazmente en escena y transmitir así el meollo de sus motivaciones dramáticas.

La Forte va creciendo, va enriqueciendo su personaje hasta un formidable e intenso acto tercero, beneficiándose de un físico envidiable y una capacidad como actriz sin duda convincente. Es cierto que estamos acostumbrados a escuchar a Violetta en voces más robustas, de mayor anchura y perfil, pero, quizás, intrínsecamente, una enferma de sus características se acopla mejor a una vocalidad como la de la napolitana.

Sus dos compañeros arropan con primor a la solista principal: el tenor albanés Saimir Pirgu, aparte del físico juvenil que tanto conviene a Alfredo, añade una voz como se sabe muy atractiva y un canto en líneas generales bien desarrollado. Incluso se atreve con el alarde de emitir un petulante sobreagudo al coronar esa cabaletta que puso en el candelero el inolvidable Alfredo Kraus, sacándola de su injusto olvido. Giovanni Meoni como Germont extrae del papel muchas de sus posibilidades, tanto escénicas como musicales, al estar dotado de una voz baritonal perfectamente encuadrada en la cuerda.

De ahí que obtenga un merecido respaldo del público.

En el equipo restante (desigual, aunque globalmente digno) rescatamos a dos tenores: uno que empieza su carrera, Cristiano Cremonini, como Gastone, otro que la está culminando, Chris de Moor como el barón Douphol. Un equipo compacto que no llegaría a buen término si desde el foso no subiera el aliento y el impulso necesarios. Ahí está Paolo Arrivabeni para apuntalar la representación, con sus modales y su lirismo de auténtico concertador a la italiana.

GIUSEPPE VERDI (1813-1901): La Traviata. Cinzia Forte, Saimir Pirgu, Giovanni Meoni, Federica Carnevale, Tineke Van Ingelgem, Patrick Delcour, Chris De Moor, Cristiano Cremonini, Lorenzo Muzzi / Orchestra & Chorus Opéra Royal de Wallonie. Paolo Arrivabeni, director musical. Stefano Mazzonis di Pralafera, director de escena / DYNAMIC / Ref.: CDS 33642 (2 DVD) D2 x 2

Copyright © Fernando Fraga. Imágenes y notas informativas extraídas de diverdi.com. Este artículo se publica en The Cult por cortesía del autor y de Diverdi. Reservados todos los derechos.

 

Fernando Fraga

Es uno de los estudiosos de la ópera más destacados de nuestro país. Desde 1980 se dedica al mundo de la música como crítico y conferenciante.

Tres años después comenzó a colaborar en Radio Clásica de Radio Nacional de España. Sus críticas y artículos aparecen habitualmente en la revista Scherzo.

Asimismo, es colaborador de otras publicaciones culturales, como Cuadernos Hispanoamericanos, Crítica de Arte, Ópera Actual, Ritmo y Revista de Occidente. Junto a Blas Matamoro, ha escrito los libros Vivir la ópera (1994), La ópera (1995), Morir para la ópera (1996) y Plácido Domingo: historia de una voz (1996).

Es autor de las monografías Rossini (1998), Verdi (2000) y Simplemente divas (2014).

En colaboración con Enrique Pérez Adrián, escribió para Alianza Editorial Los mejores discos de ópera (2001) y Verdi y Wagner. Sus mejores grabaciones en DVD y CD (2013).

Copyright de la fotografía © Blas Matamoro.

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