Vincenzo La Scola, a solas con Puccini

Asistimos con curiosidad y respeto a la evolución vocal del tenor palermitano Vincenzo La Scola, de sus Ernesto, Nemorino, Rodolfo, Pinkerton o Alfredo del inicio a los Pollione, Riccardo, Alvaro, Radamès o Turiddu de la madurez. En todos ellos, por encima de la mayor o menor adecuación, del mejor o del menos bueno de los resultados, destacó el cantante por la belleza tímbrica y el artista por el lirismo de buena cepa peninsular.

A punto de cumplir la cincuentena (el disco está grabado en 2007 y él nació en 1958) nos sorprende con agrado al ofrecernos un retrato bastante generoso, casi completo del tenor pucciniano.

Aunque no haya tenido en cuenta en el recuento Or son sei mesi de Johnson-Ramerrez o la recién recuperada aria de Ruggiero en La Rondine. Canta las arias en orden cronológico, lo que equivale a decir que va desde el Torna ai felici dì de Roberto, ya un acierto de inspiración melódica y expresiva del joven Puccini, al pletórico Nessun dorma de Calaf.

Cuenta con el buen acompañamiento de la Orquesta Sinfónica Metropolitana de Tokio que se sitúa manejable a la expedita batuta del director romano Marco Boemi, nombre muy asociado, en plan discográfico, a la pareja Dessì-Armiliato.

Está claro que La Scola sigue manteniendo la magia de sus colores vocales, su temperamento propiamente latino es manejado con habilidad y si no se encuentra del todo cómodo en muchas de las páginas aquí presentes, sabe sortearlas casi siempre con astucia y empeño. No es lo mismo, está bien claro, la psicología amable y juvenil del Rodolfo parisino que el pesimista desgarro de su colega proletario Luigi; la locura romántica de Edgar con la seguridad tan masculina de Calaf; la pasión arrebatada del caballero Des Grieux con el embaucador cinismo de Pinkerton; el amoroso encanto de Cavaradossi con la juvenil confianza de Rinuccio… Porque Puccini escribió estos papeles, en los que dibuja personajes de muy distinta psicología y pretensiones, valorando cantantes tan diversos como Antonio de Andrade, Giuseppe Cremonini, Evan Gorga, Emilio de Marchi, Zenatello, Caruso, Crimi y Fleta, a más de Gigli y Lauri-Volpi, que no se cansaron de asegurar que Puccini confeccionó Calaf pensando en ellos.

La Scola es un tenor típicamente mediteráneo, en la mejor tradición canora, y nos envuelve haciéndonos entrar y participar del fascinante cosmos tenoril de Puccini.

Boemi tiene a su cargo dos momentos sinfónicos: La tregenda de Le Villi y el tristísimo Intermezzo de Manon Lescaut: una oportunidad para ofrecer ideas claras y mantener un buen dominio de la orquesta nipona.

VINCENZO LA SCOLA: Homenaje a Puccini (arias de Edgar, Manon Lescaut, La Bohème, Tosca, Madama Butterfly, La Fanciulla del West, Il Tabarro, Gianni Schicchi y Turandot) Vincenzo La Scola, tenor. Tokyo Metropolitam Symphony Orchestra. Marco Boemi, director / EUFODA / Ref.: CCSA004 (1 CD) D1

Copyright © Fernando Fraga. Imágenes y notas informativas extraídas de diverdi.com. Este artículo se publica en The Cult por cortesía del autor y de Diverdi. Reservados todos los derechos.

 

Fernando Fraga

Es uno de los estudiosos de la ópera más destacados de nuestro país. Desde 1980 se dedica al mundo de la música como crítico y conferenciante.

Tres años después comenzó a colaborar en Radio Clásica de Radio Nacional de España. Sus críticas y artículos aparecen habitualmente en la revista Scherzo.

Asimismo, es colaborador de otras publicaciones culturales, como Cuadernos Hispanoamericanos, Crítica de Arte, Ópera Actual, Ritmo y Revista de Occidente. Junto a Blas Matamoro, ha escrito los libros Vivir la ópera (1994), La ópera (1995), Morir para la ópera (1996) y Plácido Domingo: historia de una voz (1996).

Es autor de las monografías Rossini (1998), Verdi (2000) y Simplemente divas (2014).

En colaboración con Enrique Pérez Adrián, escribió para Alianza Editorial Los mejores discos de ópera (2001) y Verdi y Wagner. Sus mejores grabaciones en DVD y CD (2013).

Copyright de la fotografía © Blas Matamoro.

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