Las ¿tres? sonatas de don Camilo

De las sonatas para violín y piano de Saint-Saëns, la primera ha resultado ser la más afortunada. En parte, por sus méritos propios, en parte por sus momentos de virtuosismo (eran los años de Sarasate y Brindis de Sala) y, en un tercio, por la tardía sugestión literaria de Proust, en cuya novela En busca del tiempo perdido el músico Vinteuil, que se parece algo a Duparc, compone una sonata que sirve para que Swann se enamore de Odette y esa sonata, en ocasiones, se dice que es la primera de Saint-Saëns.

Nosotros podemos escucharla, Swann también pero la sonata de Vinteuil no la ha oído ningún lector de Proust. La segunda de don Camilo circula menos aunque su lenguaje, más austero y conciso, menos comprometido con la audacia melódica, merece atención.

En cuanto a la tercera, que suele incluirse en compactos como el que hoy recomendaremos, quedó en apretados esbozos bajo el nombre de Tríptico. Es obra de vejez, de cuando Saint-Saëns había vuelto la espalda a las revueltas de la música contemporánea y refugiado en su propia memoria: el tesoro del siglo XIX.

Excelente conocedor de las posibilidades de todo instrumento, socarrón cultivador del pastiche, don Camilo incluye en el tríptico citado una suerte de danza congoleña que haría las delicias de Ernesto Lecuona, por lo menos, sin irnos a los escenarios de la opereta francesa o la comedia musical americana. El panorama se completa con la Elegía que suena en memoria del laborioso ingenio que escribió el testamento de una historia sonora francesa, la que empieza con Rameau y acaba con él mismo.

Disco recomendado: C. SAINT-SAËNS: Sonatas para violín y piano nº 1 & 2; Tríptico op.136; Elégie op.160 / Ulf Wallin, violín. Roland Pöntinen, piano / CPO / Ref.: 999946-2 (1 CD) D5

Copyright © Blas Matamoro. Imágenes y notas informativas extraídas de diverdi.com. Este artículo se publica en The Cult por cortesía del autor y de Diverdi. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

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