"La sonnambula" de Bellini, en el Liceo

El 27, 28 y 30 de enero y el 1, 4, 5, 8, 11, 14 y 17 de febrero a las 20:00 h 2 y 9 de febrero a las 17:00 h se representa en el Gran Teatre del Liceu La sonnambula, de Vincenzo Bellini. Basado en un vodevil y un ballet de Eugène Scribe (1819 y 1827, respectivamente), La sonnambula es un melodrama romántico con todos los ingredientes de intriga amorosa acompañada por elementos oníricos de la época.

El sonambulismo como fenómeno clínico, nuevo en la época, origina el argumento: una muchacha que padece sonambulismo acaba demostrando su inocencia sobre las sospechas de infidelidad que todos aceptan como ciertas tras ser descubierta una noche en la habitación de un desconocido viajero.

La inocente Amina aparece ante todo el pueblo, sonámbula y poniendo en peligro su vida, atravesando un frágil puente suspendido.

La acción del libreto de Felice Romani está situada en un pequeño pueblo de los Alpes suizos, en época indeterminada, próxima a su estreno, manteniendo aún algunos usos y costumbres propios del Antiguo Régimen.

Los elementos más característicos del drama romántico –amores contrariados, apariciones fantasmagóricas, sueños, etc.– coexisten con una curiosa incursión científica en el mundo del sonambulismo, tratado como pretexto y al mismo tiempo como fenómeno de la patología humana.

Resumen argumental

Acto I

En un pueblecito suizo, Amina está a punto de casarse con Elvino, joven y rico hacendado del que la hostalera Lisa está enamorada. Llega sin ser reconocido por los aldeanos el conde Rodolfo, cuyas galanterías a Amina provocan los celos del novio. Por la noche, Amina se presenta sonámbula en la habitación del conde y, descubierta por Lisa, que da cuenta del escándalo a Elvino y al pueblo, nadie cree en su inocencia.

Acto II

Elvino rechaza a Amina y, por despecho, se muestra dispuesto a casarse con Lisa. Rodolfo intenta explicar al pueblo el fenómeno del sonambulismo, pero todos se muestran incrédulos hasta que Amina aparece, sonámbula, cruzando un frágil puente suspendido, jugándose la vida y lamentándose amargamente del abandono de su prometido. Queda demostrada su inocencia y, una vez despierta, Elvino la recoge entre sus brazos.

De pinche de cocina a prima donna. Extractos de la charla con Marco Arturo Marelli sobre la concepción en torno a La sonnambula de Vincenzo Bellini.

¿Por qué Amina es sonámbula?

En las tragedias operísticas italianas de la primera mitad del siglo xix, las escenas de locura protagonizadas por mujeres anormales desempeñan un papel central. Estas heroínas, cuya entera existencia gira alrededor de sus compañeros y los sentimientos de ellos, son marginadas por las presiones sociales. Se enfrentan a conflictos enquistados de los que huyen en una ciega locura o ante los que se rompen fatalmente en situaciones psicológicas excepcionales.

A primera vista no parece que Amina pertenezca a este grupo, ya que sus perturbaciones internas y su estado emocional no parecen explicarse por la tensión entre ella y su amor por Elvino o por las presiones de la sociedad. Pero es precisamente en este aparentemente tan lindo idilio, en esta ópera con estilo de bel canto, con sus folclóricos campesinos siempre felices, recién lavados y endomingados, donde se oculta un moderno drama psicológico sobre una mujer extraordinaria. Todo esto puede observarse en el transcurso del argumento.

El matrimonio notarial tiene lugar en el primer acto, siguiéndole al día siguiente la boda por la Iglesia. El futuro y la existencia de Amina parecen asegurados. Aquí la obra empieza a convertirse en un fascinante inventario del descubrimiento de uno mismo. Se plantean tentadoras preguntas: ¿por qué prorrumpen «los restos del día» en el inconsciente de Amina? ¿Por qué empieza a buscar sonámbula su suerte en sueños, una suerte de la que en su vida real parece que va a ser privada? ¿Por qué sueña que en los sueños se puede crear lo que puede vivirse al día siguiente?

Entrada a un yo idéntico: nota biográfica

La respuesta a estas preguntas conduce en primer lugar a la historia de la génesis de la ópera. Tras varios conflictos con la censura en Milán (en un principio su deseo era poner en música el políticamente explosivo material Hernani de Victor Hugo), Bellini, enfermo, tuvo que retirarse durante varias semanas a un balneario próximo al lago Como. En esa Arcadia creó, en una selecta emigración hacia su interior, casi por completo aislado de la realidad, La sonnambula. Eligió de forma totalmente consciente un material que unos años antes había causado gran sensación en forma de ballet. Si la enfermedad de Bellini se limitó exclusivamente a la parte física o si, por el contrario, fue consecuencia de un escapismo operísticamente escenificado es algo que no ha podido determinarse.

Entre los pocos contactos que Bellini se permitió en su aislamiento figuran los encuentros con Giuditta Pasta, cantante profundamente respetada que más adelante interpretaría su Amina en La sonnambula. En esta puesta en escena se encuentran estas notas biográficas sobre un arte libremente transportado. Elvino, también un joven compositor, vive durante un largo tiempo en un hotel o sanatorio de los Alpes suizos para recuperarse de la pérdida de su madre.

Se trata de un mundo herméticamente cerrado, como quizás es descrito del mejor modo por Thomas Mann en La montaña mágica: en este lugar reina un concepto distinto del tiempo. Quien vive o está obligado a vivir allí se olvida del tiempo real y vive solo en sus sentimientos. En este aire enrarecido, como separado del mundo exterior cubierto de nieve por una campana de cristal, en un lugar donde el tiempo parece detenido (como a veces también ocurre en la música de Bellini), pueblan la escena personajes verdaderamente extraños, alejados de los engranajes del mundo: un Grand Hotel donde cirigallos, enfermos que disfrutan de forma singular de la música al borde de la muerte, personas que huyen del mundo, entre otros freaks de la ópera, se juntan con los clientes ricos. Entre estos se cuentan los amigos que acuden apresuradamente de la ciudad para celebrar la boda de Elvino.

Al mismo tiempo y a su lado se encuentra el modesto personal del hostal. Esta artificialidad, un lugar al otro lado de la realidad, confiere a la puesta en escena su marco exterior.

Amina, Anima

Solo con el cambio de una letra en el nombre de la heroína, a partir de Amina, un nombre de fantasía apropiado a la forma artística, se origina el término Anima. En italiano significa «alma». De este modo se asocia inmediatamente a un término que deriva del discurso de C. G. Jung. Así describe la figura de la mujer en el hombre: «El anima es la personificación de todas las tendencias psicológicas femeninas en la psique de un hombre, tales como vagos sentimientos y estados de humor, sospechas proféticas, captación de lo irracional, capacidad para el amor personal, sensibilidad para la naturaleza y – por último pero no en último lugar– su relación con el inconsciente» y siguiendo con la cita: «En su manifestación individual, el carácter del anima del hombre, por regla general, adopta la forma de la madre» (citas de C. G. Jung, El hombre y sus símbolos).

Durante el tiempo que he estado ocupado en la partitura, hallazgos como estos me han motivado en esta ópera, que en general ha sido rechazada por ser extraordinariamente naíf y simple y ha sufrido la mala fama despectiva de ser una ópera de bel canto, a buscar una historia que pueda ser comprensible y fascinante para el público actual. Ante todo, la historia de Amina que deriva de la música debe estar en estrecha conexión con la presente realidad vital.

La madre de Elvino

Es asombroso, sin embargo, que a menudo Elvino hable de su madre recién fallecida; este tema es prioritario en sus conversaciones con Amina. La muerte de la madre, que sucedió en este sanatorio, ha sumido ciertamente a Elvino en una gran crisis. Ha perdido todo equilibrio, la atención, la motivación artística y –esto es crucial– la imagen del anima espiritual. Seguro que su madre fue una eminente artista, quizás una famosa cantante o bailarina a quien acompañó en todos sus viajes. Existe la impresión de que él está completamente destinado y determinado por ella.

No es casual que su prometida vaya a llevar el vestido de la madre en su boda. Y lo mismo sucede con el anillo de la madre que él ha puesto en el dedo de Amina. La historia puede deducirse con bastante precisión del subtexto de la ópera. Tras la muerte de la madre, en un principio Elvino intenta por poco tiempo olvidar el dolor con la vivaracha Lisa. Pero entonces conoce a Amina y en ella encuentra al momento la realización de su imagen del anima. Con total precipitación decide casarse con ella, sin plantearse siquiera quién es en realidad –una sencilla muchacha, probablemente del personal de cocina. Amina debe convertirse en su anima: debe perder todas sus características individuales y simbolizar una sustitución para la relación perdida con su tan amada y venerada madre.

De los impulsos y muestras de Elvino tampoco se deduce un deseo sexual, ni en el texto ni en la música. Entre Amina y él parece abrirse una insalvable distancia, la primera subsiguiente a la ceremonia nupcial, cuando los dos recién casados se encuentran solos por primera vez y cantan a su propia soledad en el gran dúo. En este enlace con Amina como figura artística idealizada, él también se considera a sí mismo su creador. Casi sin voluntad, la muchacha se entrega desde el principio a su imaginación. Elvino busca en ella no solo el prototipo ideal de su esposa.

Casi da la impresión de que Amina debe asumir para Elvino el papel de musa y madre; cualquier insinuación vacilante de que Amina podría dejar de amarlo, abandonarlo completamente para vivir fuera de su mundo, o afirmarse en su propia existencia, provoca instantáneamente en Elvino un derrumbe y una reacción marcadamente infantil, llena de despecho y autocompasión egoístas.

Es fascinante cómo Bellini cristaliza a partir de la supuestamente árida estructura argumental de esta ópera este fascinante estudio psicológico sobre un exagerado vínculo con la madre y una imagen femenina embellecida como pautas de su música. Elvino no muestra el menor interés por los problemas personales de Amina, tampoco por la «enfermedad» ni la alteridad nítidamente prominente que la misma provoca. ¿Y Amina? Al principio se deja aprisionar voluntariamente en el plan propuesto por Elvino, porque lo ama, está conforme con todo y se pliega a todos sus deseos.

El estudio psicológico de Amina: la naturaleza abierta

En el libreto se encuentra la indicación de que Amina es huérfana. Los huérfanos sufren a menudo un fuerte complejo de inferioridad y se sienten solos. En una ocasión Marilyn Monroe dijo sobre sí misma: «Siempre tuve la sensación de que no era nada. El único modo de ser algo era convertirme en otra. Probablemente por ello quería ser actriz». Y tras su éxito: «Me he sentido en mi ambiente. Por primera vez en la vida he experimentado la sensación de que la gente me miraba y me aceptaba, les gustaba. Es lo que siempre he deseado».

Amina procede de un entorno humilde. Su visión del mundo es aún totalmente abierta, no deformada, casi infantil. Y la suerte que le espera le parece inalcanzable y extraordinariamente frágil. Al mismo tiempo sigue siendo una marginada, constantemente temerosa y preocupada de que se descubra su «enfermedad». Este miedo la ha hecho muy sensible, nadie se siente como ella. Nadie puede alegrarse tanto como ella y nadie sufre el dolor de la soledad con tanta fuerza y autenticidad como ella. Pero su amor la llevará a la más profunda soledad.

Una posible historia se manifiesta paulatinamente –en analogía con la música– a partir de la estructura argumental. Una sencilla muchacha del personal del hostal se casa con un rico hombre de la ciudad. Amina es «descubierta» de repente. Como sabe cantar, se convierte en la adorada «estrella», todos aprecian su voz y al principio no sabe cómo sucedió todo tan súbitamente. Se muestra totalmente sorprendida por todo lo que ocurre a su alrededor, por cómo es tratada de repente, también por el gran interés que despierta. Elvino la introduce a sus ricos parientes del gran mundo, es presentada y exhibida. En todo donde participa y todo aquello que le sucede es para mostrar el valor del amor de Elvino.

Como ella lo ama, trata de complacerlo y de ajustar su imagen al papel previsto por él. Pero precisamente debido a ello, este malentendido que arraiga profundamente en ella, empieza a perder su propia identidad. Cuando ya se encuentra en el centro de atención, descubre que es lo que siempre deseaba. Sintiéndose flotar literalmente en la gloria, no se apercibe del resentimiento y la envidia que despierta en Lisa ni de su propio cambio. Solo para complacerlo, para ser amada por él, accede al cambio e intenta con obediencia y sin rechistar satisfacer su imagen onírica.

Momentos ilusorios: la lejanía en la proximidad

La relación entre ambos está marcada sobre todo por los infinitos celos de Elvino. Ni siquiera puede recibir los graciosos cumplidos de Rodolfo, el forastero. Elvino desea tener a Amina solo para él, alejarla, celoso, de todo y de todos, poseer a solas a su soñada musa y lolita: «Son geloso del zefiro errante che ti scherza...» («Celoso estoy del céfiro errante que contigo juega...»), empezando ella a definirse exclusivamente respecto a él: «Amo il sol, perchè teco il divido...» («Amo el sol porque lo comparto contigo...») –y renunciando, pues, a sí misma.

La fortuna conjurada por ambos en el segundo dúo es ilusoria. La frenéticamente conjurada proximidad de ambos es fugitiva. Ambos parecen acercarse, pero de pronto sienten que se alejan infinitamente; no se conocen. Y así viven según sus deseos y fantasías. Como si conocieran la imposibilidad de su unión, no cesan de cantar en una renovada retórica acerca de su amor y su dolorosa soledad.

Queda mucho por decir en este misteriosamente extasiado dúo. Empieza a emerger este mundo de fantasía donde Amina es arrastrada como en un torbellino; un mundo de fantasía al que se dirige inconscientemente para cumplir su fortuna en el estado extático del sueño: «Pur nel sonno il mio cor ti vedrà...» («Incluso en el sueño mi corazón te verá») se escucha al final de este dúo. Ambos sueñan con su fortuna olvidados del mundo. Al final del dúo se convierten en dos «sonámbulos», cada uno dispuesto a perderse en sus propias fantasías y su mundo de ensueño. Pero también queda mucho por decir sobre el sufrimiento y la desesperanza interior de Amina. En realidad no puede confiar en Elvino.

Por esta razón le oculta su problema con su «enfermedad», su sonambulismo. Solo Teresa, su confidente, está enterada de todo. Es por ello por lo que en la fiesta se despide apresuradamente de todos los huéspedes al caer la noche; Lisa lo sospecha y disfruta, en el «coro de espíritus», haciendo evidentes insinuaciones ante todos los huéspedes sobre las ausencias de Amina como la «mujer blanca», intentando caprichosamente y con algo de malicia comprometer a Amina.

Lisa y el huésped extranjero

A pesar de la supuesta pobreza argumental, Bellini obtiene la tensión interna de su historia con un argumento paralelo a la vía principal que supone la relación entre Amina y Elvino. Lisa, la antagonista de Amina (compuesta genialmente por Bellini con el mismo registro), la posadera de carne y hueso y segura de sí misma se lamenta compungida de que Elvino la haya abandonado.

Solo puede participar con amargura en los preparativos para la inminente boda e intenta consolarse con el huésped extranjero que irrumpe en la fiesta, pues no quiere regresar a su primer admirador y compañero de trabajo, Alessio. Pero el zalamero que invade este hermético mundo, de nombre Rodolfo, al principio solo tiene ojos para la joven novia Amina. Hábil, Lisa descubre rápidamente la verdadera identidad de Rodolfo.

La conversación nocturna en el bar entre ella y el senescente Don Juan se desarrolla lógicamente hacia un picante momento amoroso. Cuando la erótica situación se interrumpe por la entrada sonámbula de Amina procedente del nevado paisaje exterior, Lisa decide vengarse al instante. La esfera del sueño y la historia de celos desembocan la una en la otra.

Boda soñada de Amina

El camino fantástico de Amina: regresa sonámbula, medio desnuda, liberada de su extraño vestido de novia, al lugar de su último «Addio» con Elvino, no solo para buscar su proximidad, sino también para mostrarse ante él: «Amadme tal como soy, también en mi alteridad, mi enfermedad, y no solo como vuestra representación». Su inconsciente se presenta en el sueño, va a ver nuevamente el lugar de su último encuentro con Elvino; en su «Elvino abbracciami» se manifiesta también su completo deseo erótico sin cumplir. Busca ansiosamente en este momento el abrazo del cuerpo masculino, desea casarse para convertirse en mujer.

Sueña con la boda: «Sigo siendo tuya, y tú siempre mío», canta en esta escena. Y repite una y otra vez, llena de nostalgia, su «Elvino, abrázame». Su inconsciente se lo dice claramente, lo que falta en esta relación, lo que echa en falta más que a nada es la proximidad física, la unión. La música revela de un modo completamente concluyente una situación psicoanalítica verdaderamente complicada.

El yo soñador de Amina, en parte, no es idéntico a su yo real. Su sueño muestra otro mundo más íntimo que el mundo cotidiano, donde es forzada por Elvino a corresponderse con una imagen onírica ilusoria. En la imagen onírica experimentada intensamente por Amina –la música lo evidencia– se condensan el presente, el pasado y el futuro. Los actuales acontecimientos del día anterior, el miedo de Amina a quedarse sola por culpa de su enfermedad y el más ardiente deseo de satisfacer su amor se muestran ahora en el más profundo y verdadero momento. Su sueño es al mismo tiempo una protección y defensa instintiva contra la regularidad y trivialidad de la vida, un suspiro liberador de su anteriormente cohibida fantasía, así como un «intervalo» donde todas las imágenes de la vida se mezclan.

Con infantil inocencia, interpreta con fuerza la anhelada escena de la boda y aterriza en el juego en los brazos de un conde que no tiene nada de inocente. Rodolfo entra en su sueño, participa en el juego ilusorio y solo con gran esfuerzo supera la situación de no aprovecharse sexualmente de la Amina durmiente. Bellini protege intencionadamente a su personaje: al despertar, Amina no es capaz de explicar nada acerca de su comportamiento.

La catástrofe, el primer final

Lo que empezó como un sueño de la inminente boda se agranda al final del primer acto en una catástrofe. Lisa, que ha observado con atención lo sucedido entre Amina y Rodolfo, va a buscar a Elvino a su habitación. Este encuentra a la durmiente envuelta en el pesado abrigo de piel del conde. Elvino acusa a Amina de infidelidad y la repudia. El plan de Lisa de recuperar a Elvino va tomando forma.

La soledad de Amina es conmovedora porque todas sus esperanzas de hallar en Elvino a un hombre que la ame sin condiciones y la pueda comprender son rotas por él mismo. El sueño ha finalizado. Él cree que ha sido abandonado por ella y destruye todo aquello que los ha unido: su obra, su instrumento. En un verdadero ataque de locura solo logra castigarse a sí mismo. A pesar de que en el texto del gran «concertato» del primer final se habla de la «ofensa» de Amina a ojos de Elvino, de su «infidelidad», todos los personajes siguen al unísono, como en trance, la melodía de Amina.

Todos se encuentran inevitablemente bajo su hechizo, incluso cuando oponen resistencia a este dominio emocional. En el momento exacto de la revelación, la música pone algo de manifiesto: la parcialidad de los que la rodean y la ingenuidad de Amina. Pero imparablemente y sin ninguna consideración hacia Amina, en una incontrolada agresión también hacia su propio ideal, Elvino provoca el escándalo.

En un brutal arrebato, como si la arrastrara de los pelos hacia un tribunal, expone públicamente a Amina. La música se eleva en una ola de agresión, en cierto modo se convierte en un proceso natural: la glaciación del alma ha empezado. Desesperado, Elvino destruye así también su sueño del artista y su musa, mientras destroza torpemente su piano, sin sospechar que con ello está aniquilando igualmente sus sentimientos. Con su «Non piu nozze» («Ya no hay boda») finaliza el primer acto.

Tormenta de hielo

Cambian los estados y con ello la atmósfera. La imagen «exterior» se parece a la situación interna de los personajes. Amina se encuentra desamparada, incapaz de dar un solo paso, de regreso al lugar de su derrumbe. Su aparentemente desesperada existencia se ha convertido en el foco de atención.

En segundo plano, Elvino está en cuclillas, como un animal herido, al lado de su destrozado piano.

Se regodea en su propio dolor. A través de repeticiones tonales permanentes y estáticas de la orquesta, la situación es inalterable: Elvino insiste en su acusación, aun cuando los demás quieren convencerle de lo contrario, y despoja a Amina –es este también un cruel acto de arrebato– del anillo.

Como hombre que se siente herido en su vanidad, orgullo y honor, está dispuesto a destruir todo lo que antes valoraba y apreciaba. Incapaz de reconocerse a sí mismo, se entrega completamente sin rumbo a sus emociones. A través del matrimonio que fuerza con Lisa finalmente, lleva toda la situación hasta una dimensión absurda. Tras descubrir la «relación» de Lisa con el conde, se convierte en un doble perdedor. Las situaciones y los estados de ánimo empiezan a separase de un extremo a otro. Amina quiere ver una vez más a Elvino, sin condiciones, quiere serle fiel, aunque ahora él desee casarse con otra. En este momento ella no es en realidad una persona, sino más bien un espíritu de otro mundo. Las flores de su amor se marchitan.

Esta escena tiene algo de irreal. Parece que se ha convertido en el fantasma del que Teresa había avisado y a quien todos habían temido en el primer acto. El abismo en el que Amina podría caer seguramente no es el que hay bajo el podrido puente del molino, sino el ideal que de ella ha hecho siempre Elvino. Sin embargo, debe liberarse de él, de su proyección, así como de su miedo.

¿Y por qué al final no hay un dúo?…

Ahora su enfermedad es conocida por todos, también por él. Su sonambulismo se ha puesto de manifiesto ante todos. La imagen que él tenía de ella se ha destruido. Sobre estos fragmentos puede empezar una nueva existencia, puede liberarse. Ahora ya nada debe temer, ya no debe esconderse y explota su fuerza.

Es libre, puede llevar una nueva vida. En una de las pocas indicaciones del director de esta partitura, Bellini exige que Elvino en este momento se postre de rodillas ante ella, como ante la imagen de una santa: su diva y su incorrupta heroína.

Por dicho motivo no hay ningún dúo, porque ¿qué debería decir él? ¿Que quiere admirarla, adorarla porque ha vuelto a encontrarla como su musa y como ella misma?

Ahora, en su gran aria, ella puede cantar su nueva fortuna, que en este momento puede compartir con todos. Las mesas están otra vez dispuestas, colocadas para la nueva fiesta y encima canta Amina su liberación. Ha comprendido que puede emanciparse para encontrar su camino. Como prima donna, canta su rondó final.

Marco Arturo Marelli (Staatsoper de Viena, 9 de enero de 2002)

Opera semiseria en dos actos. Libreto de Felice Romani basado en La Somnambule de Eugène Scribe y Germain Delavigne, y La Somnambule ou L’arrivée d’un nouveau seigneur de Eugène Scribe y Pierre Aumer.

Conde Rodolfo Nicola Ulivieri

Michele Pertusi (28 de enero; 1, 4 y 9 de febrero)

Teresa, molinera Gemma Coma-Alabert

Amina, huérfana recogida por Teresa Prometida de Elvino Patrizia Ciofi

Annick Massis (28 de enero; 1, 4 y 9 de febrero)

Elvino, rico terratinente Juan Diego Flórez

Celso Albelo (28 de enero; 1, 4 y 9 de febrero)

Lisa, hostalera, enamorada de Elvino Eleonora Buratto

Sabina Puértolas (28 de enero; 1, 4 y 9 de febrero)

Alessio, campesino, enamorado de Lisa Àlex Sanmartí

Notario Jordi Casanova

Dirección musical Daniel Oren

Dirección de escena y escenografía Marco Arturo Marelli

Reposición Julia Burbach

Vestuario Dagmar Niefind

Iluminación Marco Arturo Marelli / Friedrich Eggert

Coproducción Wiener Staatsoper (Viena) / Royal Opera House Covent Garden (Londres)

ORQUESTRA SIMFÒNICA Y COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU

Dirección del Cor José Luis Basso

Estrenada el 6 de marzo de 1831 en el Teatro Carcano de Milán. Estrenada en Barcelona, en el Teatre de la Santa Creu, el 21 de abril de 1836. Estrenada en el Gran Teatre del Liceu el 5 de agosto de 1848. Última representación en el Gran Teatre del Liceu, el 29 de enero de 1987

Duración aproximada: 2h 45 min.

Retransmisiones de la ópera en directo:

Catalunya Música – 30 de enero de 2014

Radio Clásica, de RNE - 11 de febrero de 2014

Copyright de texto e imágenes © Gran Teatre del Liceu. Cortesía del Servei de Premsa del Gran Teatre del Liceu. Reservados todos los derechos.

Fotografías © Bill Cooper. Reservados todos los derechos.

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Hay un momento para echar la vista atrás, recordando las condiciones en que nosotros, la especie Homo sapiens, emprendimos nuestra andadura. Hay un momento para explicar lo que fuimos, en el plano científico y cultural, e imaginar lo que seremos, más pronto que tarde. Tú y yo. Ustedes que nos leen y los que escribimos a este lado de la pantalla. Hay, en fin, un momento para explicar el trabajo de los paleontólogos ‒los historiadores de la vida‒ y sumarlo al de tantos otros investigadores que comprueban cómo la cultura altera nuestro recorrido social y evolutivo. Sabios que rastrean las civilizaciones en que se escindió la humanidad. Expertos que nos hacen partícipes de creencias y costumbres, creaciones artísticas y avances tecnológicos. Entre todos, definen una sutil conexión que que nos mantiene unidos desde hace... ¿cuánto tiempo ya? ¿165.000 años? ¿315.000?

Quién sabe si ese interés por la naturaleza humana, en su increíble diversidad, es lo que te trajo hasta aquí. Ahora ya lo sabes: si nosotros hacemos cada día TheCult.es (Thesauro Cultural), es porque tú sientes esa curiosidad por los retos más desafiantes de la ciencia y la cultura. Quizá acabas de descubrir esta revista, buscando un dato que necesitas para la clase de mañana. O acaso usted ‒a quien le incomoda el tuteo‒ hace mucho que completó sus estudios, y nos sigue fielmente desde que nos asomamos a internet, allá por 2007.

¿Sabe lo que le digo? Queremos observar con usted ‒contigo‒ cada detalle del mundo que nos rodea. Queremos recorrer la historia de la biosfera y explorar las huellas más nobles que hemos dejado en el planeta: nuestra cultura científica, nuestro arte y nuestro legado intelectual.

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