Entre Mozart y Gluck

Como antes Lully, Haendel o Gluck, recordando sólo a los que lograron que sus obras basadas sobre la Jerusalén conquistada de Tasso sobrevivieran al paso del tiempo, Giuseppe Sarti compuso para la inauguración del Teatro del Hermitage de San Petersburgo en 1786 una Armida e Rinaldo, que la ciudad natal del compositor (Faenza) ha tenido a bien recuperar con motivo del bicentenario de su muerte celebrado en 2002.

De pequeño formato, dadas las características de su escenario, y encomendada únicamente a tres solistas (soprano, mezzo y tenor, pues, el cuarto, otra soprano, Ismene, interviene sólo en recitativos o en compañía del coro), la obra se centra en la llegada de Ubaldo (sin el Caballero Danés de turno) al feudo de la maga para convencer al héroe cruzado que se deje de tonterías y cumpla con su deber religioso y guerrero.

Armida e Rinaldo es una sucesión de páginas a cual más hermosa, donde los cantantes están exigidos al máximo, y por las que planean referencias a otros mundos estéticos, como son los de Gluck y Mozart, sin que el músico italiano deje de imponer su personalidad, en la que destaca la magnífica organización de las escenas, la fluidez con la que combina recitativos y momentos solistas, éstos de variada escritura, pues los hay de típica ópera seria -como las arias del tenor- Ubaldo (un voluntarioso Federico Lepre) Frema, avvampi d’ira o de la soprano-Armida (destacadísima Anna Chierichetti) Non bramo, o caro bene, con su correspondiente y acrobático canto di sbalzo y, en el caso de la cantante femenina, con unas exigencias de coloratura casi imposibles- con cavatinas ya más afectas a modales clasicistas.

Sería conveniente llamar la atención sobre alguno de estos fragmentos, aparte de los citados, en especial hacia el Coro de Demonios del acto primero (que no tiene nada que envidiar al gluckiano del Orfeo), la delicada cantinela de la mezzo-Rinaldo (una experimentada en estas lides Gloria Banditelli) Vieni a me sull’ali d’oro, el espléndido terceto Strappami il cor o la escena final, como era de esperar dedicada a explotar la rabia y la decepción de la abandonada protagonista.

Así pues, gracias a esta grabación, sumada a las anteriores de Giulio Sabino y Enea nel Lazio (ambas también en catálogo Bongiovanni), Sarti sobresale como un músico importante, hasta independizarse por fin del sambenito de ser uno de los citados por Leporello en la cena de Don Giovanni, cuando reconoce en la orquestina amenizadora del ágape uno de los temas de su popularísima Fra i due litiganti il terzo gode.

Disco recomendado: GIUSEPPE SARTI (1729-1802): Armida e Rinaldo / Anna Chierichetti, Gloria Banditelli, Federico Lepre, Carla Brusini. Orquesta ProArte. Dir.: Marco Berdondini / BONGIOVANNI / Ref.: GB 2351/52-2 (2 CD) D2 x 2

Copyright © Fernando Fraga. Imágenes y notas informativas extraídas de diverdi.com. Este artículo se publica en The Cult por cortesía del autor y de Diverdi. Reservados todos los derechos.  

Fernando Fraga

Es uno de los estudiosos de la ópera más destacados de nuestro país. Desde 1980 se dedica al mundo de la música como crítico y conferenciante.

Tres años después comenzó a colaborar en Radio Clásica de Radio Nacional de España. Sus críticas y artículos aparecen habitualmente en la revista Scherzo.

Asimismo, es colaborador de otras publicaciones culturales, como Cuadernos Hispanoamericanos, Crítica de Arte, Ópera Actual, Ritmo y Revista de Occidente. Junto a Blas Matamoro, ha escrito los libros Vivir la ópera (1994), La ópera (1995), Morir para la ópera (1996) y Plácido Domingo: historia de una voz (1996).

Es autor de las monografías Rossini (1998), Verdi (2000) y Simplemente divas (2014).

En colaboración con Enrique Pérez Adrián, escribió para Alianza Editorial Los mejores discos de ópera (2001) y Verdi y Wagner. Sus mejores grabaciones en DVD y CD (2013).

Copyright de la fotografía © Blas Matamoro.

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