"Pensar y no caer", de Ramón Andrés

Pese a que un lector convencional puede hojear este libro como una antología de ensayos, en realidad nos hallamos ante una obra con una línea de continuidad poderosa, profunda, que asume el arte y la deriva histórica de Occidente, y de paso, denuncia los aspectos más superficiales de esta civilización pueril, discordante y sumisa.

Ramón Andrés es un pensador ejemplar, cuya línea argumentativa se asienta en dos principios: una cultura renacentista y el rango ético, insobornable, que la vivifica y otorga nuevos valores.

En este sentido, Pensar y no caer nos brinda ese elemento que resulta indispensable en los mejores ensayos: la sensación de complicidad con su autor.

La actitud vital e intelectual de Ramón Andrés se revela aquí tanto en la densidad de sus conocimientos como en esos fogonazos que justifican la relectura de ciertos párrafos. Por ejemplo, éste: "El Estado ‒nos dice‒, sobre todo desde las humaredas revolucionarias del siglo XIX, y todavía más a partir de las dos cruzadas del totalitarismo que fueron las guerras mundiales en el siguiente, ha asumido el papel de una multinacional de la producción y del adiestramiento humano".

Aunque cada capítulo fija su interés en distintos aspectos de la literatura, el pensamiento o la música, la verdad es que Pensar y no caer tiene como hilo conductor la construcción del nosotros. Y en este sentido, podemos disfrutar del libro como una justificación sofisticada de la rebeldía. En este sentido, Ramón Andrés subraya que la Europa idealizada por el humanismo no supo prever las secuelas de "una operación que iba a reducir al ser humano a la condición de mero individuo; no sospechó que esta simplificación fuera a crear unas masas autómatas, miméticas, complacidas con los discursos que propagaron y propagan las ideologías del bienestar".

Esas nuevas verdades tejidas en el continente y difundidas por el pensamiento globalizado han ido socavando las humanidades, convirtiendo al individuo en foco de una universalidad normalizadora, que nos convierte en súdbitos y clientes domesticados.

Artes como la música sirven para perfilar esa radiografía de nuestras dolencias colectivas, fijando un diagnóstico impecablemente descrito por el escritor y pensador navarro. "El réquiem, como género ‒escribe‒, está ligado hoy a la intensificación con que se vive el sentimiento de individualidad. También es la música de un tiempo que se alimenta de su final, que lo promueve y necesita. Esto es la modernidad: necesidad de continuo final. Es no aceptar nuestra inadaptación a la tierra, prolongar la ilusión de totalidad. Vivir de una extinción".

Pensar y no caer es un modo de comprender el mundo. Una vía esencial para emplear la cultura como una búsqueda de respuestas ante esa telaraña de nihilismo y narcisismo que tanto partido saca de nuestros miedos, prejuicios y deseos.

Sinopsis

Un poema, una pieza musical, una película o un paseo se convierten de la mano de Ramón Andrés en motivo de reflexión y evocación. Su singular sensibilidad, su mirada sutil, paciente y penetrante se detiene en la vida cotidiana y nos propone una senda hacia el pensamiento en torno a temas como el valor de compartir el pan a la mesa, la relación entre humanidad y animalidad, las quimeras de ayer y de hoy, la calumnia, la exclusión, la muerte o la nada. Una extraordinaria lectura de nuestra sociedad y nuestra época.

Ramón Andrés (Pamplona, 1955) ha escrito numerosos artículos sobre música y literatura, y publicado libros como el Diccionario de instrumentos musicales. Desde la Antigüedad a J. S. Bach (1995-2001), W. A. Mozart (2003-2006), El oyente infinito. Reflexiones y sentencias sobre música (De Nietzsche a nuestros días) (2007) y, en Acantilado, Johann Sebastian Bach. Los días, las ideas y los libros (2005), El mundo en el oído. El nacimiento de la música en la cultura (2008), No sufrir compañía. Escritos místicos sobre el silencio (2010), Diccionario de música, mitología, magia y religión (2012), El luthier de Delft. Música, pintura y ciencia en tiempos de Vermeer y Spinoza (2013), además de la edición de Oculta filosofía. Razones de la música en el hombre y la naturaleza (2004), de Juan Eusebio Nieremberg. En 2015 fue galardonado con el Premio Príncipe de Viana de la Cultura.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Acantilado. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista The CULT (Thesauro Cultural), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, The CULT (Thesauro Cultural) sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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