"Leni Riefenstahl", de Manuel García Roig

El árbol genealógico que enlaza a los tiranos y a los genocidas nos permite detenernos en una figura esencial para su auge y consolidación: su propagandistas. Los ha habido mediocres, voluntariosos y eficaces, pero pocos se han adentrado en el territorio de la genialidad. Leni Riefenstahl figura entre estos últimos.

El extraordinario libro de Manuel García Roig se detiene en todas las facetas de esta mujer sorprendente: su trayectoria como bailarina y actriz, sus inquietudes intelectuales (desarrolladas a lo largo una longeva trayectoria vital, digna de un personaje de ficción), sus cualidades como cineasta, y por su puesto, su servicio al engranaje diabólico del nazismo.

Este ensayo cinematográfico no sólo está respaldado por un rigor absoluto en la documentación y por un conocimiento claro del personaje. También se beneficia de una calculada selección de anécdotas y acontecimientos que casi nos autoriza a disfrutar de la lectura como si fuera una biografía novelesca ‒cada rodaje y estreno viene a ser un capítulo‒, ambientada en ese periodo convulso en el que el siglo XX empezó a torcerse sin remedio.

En este caso, para acercarnos al personaje parece casi obligatorio el modelo de Fausto, y esa es probablemente una de las pistas más interesantes de la primera parte del libro: el modo en que Riefenstahl participó en el impulso del nazismo y las fórmulas con las que quiso luego justificarse ante el aluvión de acusaciones que recibió en la posguerra.

Leer la obra de García Roig ‒permítanme este apunte personal‒ me ha traído a la memoria dos experiencias ya lejanas: la lectura de las memorias de la directora ‒un tomo contundente por sus dimensiones y por su contenido‒ y la asistencia a aquel ciclo que la Filmoteca Española dedicó a Riefenstahl en mayo de 2000. Un ciclo que permitió a los cinéfilos descubrir o redescubrir cintas como La montaña sagrada (Arnold Fanck, 1926), Tempestad en el Mont Blanc (Fanck, 1930), La luz azul (Riefenstahl, 1932) y Tierra baja (Leni Riefenstahl, 1944). Aquel evento, como sucede con el libro que nos ocupa, tuvo tres proyecciones destacadas: las dos partes de Olimpiada (1938), el largometraje que la cineasta rodó sobre los juegos olímpicos de Berlín en 1936, con momentos tan icónicos como las victorias del joven Jesse Owens (sumamente incómodos para el entorno de Goebbels), y obviamente, El triunfo de la voluntad (1935), un prodigio de montaje, fotografía y narración que estableció el modelo del documental de propaganda a partir de una masiva (y abyecta) exhibición del partido nazi en Nuremberg.

"En la historia del cine mundial –escribió sobre esta obra Richard Mera Barsam–, El triunfo de la voluntad queda como la brillante fusión que consiguió Riefenstahl del prosaico material filmado con su visión mítica de la realidad. (...) Cuando Luis Buñuel mostró su montaje de El triunfo de la voluntad a un público formado por el presidente Roosevelt, René Clair y Charles Chaplin, todos estuvieron de acuerdo en que la película era demasiado buena como para ser usada en su contra. Para Riefenstahl, la marcha precisa de las tropas nazis era una realidad objetiva, aunque su fotografía y montaje subjetivos le añadieron un poder amenazador. Para Chaplin, sin embargo, este comportamiento del hombre como máquina era la esencia de la comedia. Si bien difusa, El gran dictador parece ser una parodia directa de la película de Riefenstahl" (Filmguide to Triumph of the Will, Indiana University Press, 1975).

Gracias a García Roig, comprendemos mejor las motivaciones de esta creadora tan peculiar, artista oficial del régimen nazi y dueña de larguísimos silencios creativos, que la condujeron al mundo de la fotografía, al buceo o a las ceremonias tribales de los nuba, al sur de Sudán, como puede verse en otro inolvidable documental que bien podría ser el complemento ideal de este libro, El poder de las imágenes (The Wonderful Horrible Life of Leni Riefenstahl, 1993), de Ray Müller.

Sinopsis

Leni Riefenstahl (1902-2003), realizadora entre otras películas de La luz azul, de los films sobre los Congresos del Partido Nacionalsocialista, Victoria de la fe y El triunfo de la voluntad, además de Olympia, considerado el mejor documental sobre deporte de la historia del cine, rebasa en su trayectoria vital el mero marco de la autoría cinematográfica para desplegarse en otros muchos ámbitos de la actividad artística. Bailarina excepcional, actriz en películas de montaña (Bergsfilms), guionista, productora y fotógrafa, este estudio sobre su obra recoge no solo un análisis exhaustivo de sus ocho películas como actriz y de sus siete films como directora, sino también documentos inéditos en España de su relación con Hollywood, así como del proyecto de construcción de un gran complejo cinematográfico destinado a la futura y exclusiva labor de la directora, no mencionado por ella en sus memorias y que, auspiciado por Adolf Hitler y otros jerarcas nazis en 1939, se frustró con el estallido y posterior desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Cátedra. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista The CULT, un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, The CULT sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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