"La imparable marcha de los robots", de Andrés Ortega

Sobre el impacto de las nuevas tecnologías se ha dicho de todo, y también todo lo contrario. El debate ‒no sobre la evolución tecnológica en sí, sino sobre sus efectos a corto y medio plazo‒ ha ido agriándose con ese mal humor que es proverbial en los choques entre apocalípticos e integrados.

El papel de los robots y las inteligencias artificiales en la economía digital, en nuestra vida cotidiana o en nuestra gestión del conocimiento nos aproxima a santuarios que un día podrían ser violados. Sin ir más lejos, el trabajo de los humanos ‒prescindible si pensamos en máquinas más potentes‒ o la propia cultura ‒convertida en archivos descargables, al alcance de cyborgs conectados a esa biblioteca del porvenir‒. Al parecer, es posible que las generaciones futuras sientan menos temor ante esas especulaciones, pero la realidad es que el comienzo del siglo XXI sólo parece admitir dos perspectivas: la de los ciberutopistas y otros apóstoles del transhumanismo, convencidos de que Silicon Valley es la nueva Jerusalén, y la de los pesimistas, muy atentos a las repercusiones más dramáticas de tanto despliegue digital.

En La imparable marcha de los robots, Andrés Ortega analiza la constante mejora tecnológica y aporta infinidad de datos sobre las nuevas máquinas inteligentes. No sé si uno se queda más tranquilo después de leer lo que este magnífico ensayo dice a propósito de la automatización y la robotización, pero les aseguro que ese horizonte futuro queda mucho más claro.

Esa nitidez de conceptos, por otro lado, nos permite elevarnos sobre la ciberutopía y sobre la distopía, entrando en esa gama de grises que coloreará, por ejemplo, a la economía, la sociedad y la política de los próximos años.

¿Qué consecuencias tendrá en nuestra vida la irrupción de las máquinas inteligentes? Ortega responde a esa duda sin necesidad de hacer futurología. Al fin y al cabo, ya existen evidencias tan contundentes como una tecnología con intuición (el Deep Learning), por no hablar de los coches autónomos, de los drones militares o de esa legión de robots que va incorporándose a la industria manufacturera. Sumemos a ello las promesas que ya empieza a cumplir la medicina gracias a la fusión hombre-máquina ‒ojos electrónicos, exoesqueletos...‒, y nos habremos hecho una idea de qué velocidad alcanzará el proceso en un par de décadas.

El progreso de los robots multitarea en un entorno globalizado ocupa un buen número de páginas del libro. Sobran motivos para ello. El cambio que ello traerá consigo tiene consecuencias de toda índole. Incluidas las geopolíticas. Quédense con este dato: según un estudio de la Universidad de Oxford, el 47 por ciento de los puestos de trabajo en Estados Unidos serán automatizados en los próximos veinte años. ¿No creen que indicios como ese bastan para recomendar la reflexión que propone Andrés Ortega?

Ameno, rebosante de documentación y cargado de sentido común, La imparable marcha de los robots es uno de esos libros que uno debe manejar como si fuera un manual de instrucciones para este futuro que ya es realidad.

Sinopsis

Este no es un libro de ciencia ficción sino lo que puede ocurrir en las dos próximas décadas: la revolución de los robots -la confluencia de digitalización, máquinas, sensores, procesamiento de datos, inteligencia artificial y automatización- afecta ya a todos los órdenes de la vida humana, desde las emociones hasta la guerra, el empleo y el concepto de trabajo, pasando por nuestras mentes y su manera de adaptarse a una tecnología superior en muchos aspectos. Se abren enormes posibilidades, pero también generarán una mayor desigualdad. Se destruirán más empleos de los que se generen. Se abre una nueva competencia geopolítica por el dominio de estas tecnologías. Y, en el terreno militar, las máquinas capaces de decidir autónomamente plantean profundas cuestiones morales y producirán respuestas asimétricas. Todas estas transformaciones, muy distintas en su alcance de las que se han producido hasta ahora en la historia de la humanidad, nos pondrán a prueba y harán necesaria una nueva antropología.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Alianza Editorial. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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