"Idiocracia. Cómo cargarse una democracia en solo treinta años", de Ramón de España

Puede que en otros ámbitos, nuestra época sea la mejor de la historia. Pero en lo que se refiere al sentido común y al uso de la inteligencia en la vida pública, vivimos un periodo fatídico. O al menos, eso parece a poco que uno se deje arrastrar por las redes sociales o la telerrealidad.

Hace años, Umberto Eco hablaba del "ahorro neuronal" (sic) con el que muchos usuarios accedían a la barra libre de internet. Siguiendo a Eco, esa historia de los pasos hacia atrás que hemos ido dando en el campo informativo ha desembocado, o eso parece, en un regreso triunfante del fanatismo y la estupidez. Al fin y al cabo, en este siglo XXI tan infantilizado y frenético, los memes han sepultado a la reflexión. De ahí que, con una pantalla de por medio, insistamos de forma obstinada en todos esos temas que hacen aflorar nuestra faceta más pueril. O para ser más precisos, peligrosamente pueril.

Con el afán de alborotar ese gallinero, Ramón de España ha escrito un libro tan divertido como lúcido. Se titula Idiocracia, y en sus páginas describe una sociedad inspirada en los principios más irracionales. "Al eliminar las jerarquías mentales ‒nos dice‒, dar por buena cualquier teoría absurda, convertir en alternativo lo meramente mostrenco, otorgar un poder inmenso a las minorías, despreciar el sentido común y respetarlo absolutamente todo mientras no mates a nadie en su defensa, lo único que ha conseguido la corrección política es contribuir a la creación de una sociedad más tonta, más frívola y más incapaz de entender la crítica".

Al leer Idiocracia, además de recordar la película del mismo título, me vino a la memoria aquella declaración del viejo astronauta Buzz Aldrin: "Me prometisteis colonias en Marte. En su lugar, me disteis Facebook". Es algo que uno también siente al acompañar a Ramón de España en su queja, sin necesidad de estar de acuerdo en todo lo que ésta conlleva.

Parece que ahora, cuando la ciencia y la tecnología hacen posible que nos transformemos en gigantes, hemos decidido ser liliputienses, adictos al móvil y convencidos de que un buen prejuicio ‒aunque sea una memez‒ tranquiliza más que una evidencia compleja.

En ese paradigma idiocrático que nos propone el autor encajan, cómo no, la política basura, la corrección política y la cochambre periodística.

Escrito con un sentido del humor que nunca decae, Idiocracia recoge esa sensación de que, a pesar del progreso material y de nuestra civilización tecnológica, siempre estamos preparándonos para algo aún peor. Y es que, a diferencia de otros periodistas más prudentes o temerosos del qué dirán, Ramón de España se atreve a señalar qué es una estupidez objetiva, y sobre todo, con qué parámetros la juzgamos.

Idiocracia no es un libro de antropología cultural ‒más bien parece la descripción de una distopía‒, pero todo lo que cuenta, tanto lo más doloroso como lo más risible, merecería ser analizado dentro de esa disciplina.

Sinopsis

Ramón de España es un experto en escribir afrentas destinadas a levantar ampollas en una gama de afectados extremadamente amplia. La «idiocracia», según él, abarca los últimos treinta años de errores flagrantes y sería «una degeneración de la democracia en prácticamente todos los campos: política, moral, ética, cultura, economía, medios de comunicación…», y en este país hay mucho terreno abonado para que se dé tal gobierno. Con su habitual tono, el autor se mete en la Historia y recorrido de la democracia española como elefante en cacharrería para no dejar títere con cabeza; de Artur Mas al Ejército Islámico, de Mariano Rajoy a Vladimir Putin o de Pablo Alborán a Lady Gaga.

Todo aquello que en este país y durante los últimos treinta años sea susceptible de tener flecos de dudosa moralidad, de falsa autenticidad, todo personaje que tenga un lado turbulento, visto por los ojos de Ramón de España resulta en una crítica feroz, cáustica y despiadada que provocará tantas sonrisas como atragantamientos.

Ramón de España nació en Barcelona el mismo año que Artur Mas. Para superar ese trauma, escribió dos libros irónicos sobre el proceso independentista: un ensayo, El manicomio catalán (2013), y un dietario, El derecho a delirar (2014). Ahora amplía el foco a nivel nacional con Idiocracia, texto en el que manifiesta su preocupación ante la progresiva cretinización de la sociedad española desde los tiempos de la Transición democrática.

Nuestro hombre ha publicado varios ensayos más y nueve novelas. También ha provisto de guiones a diversos dibujantes de cómics y ha escrito y dirigido una película, Haz conmigo lo que quieras, por la que fue nominado a los Goya en 2005 en la categoría de mejor director novel. Si Dios quiere y nada se tuerce, rodará en 2017 su segundo largometraje, Hablemos del amor, protagonizado por Joaquín Reyes, Carlos Areces y Martina Klein.

Como periodista, pasó de la prensa alternativa de finales de los setenta a El País de los noventa. Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya, el semanario Interviú y el diario digital Crónica Global.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Ediciones B. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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