"Guerra. Un soldado alemán en la Gran Guerra 1914-1918", de Ludwig Renn

El 28 de julio de 1914 se conmemora el centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial. Como era de prever, comienzan a abundar las novedades editoriales relativas al conflicto, y ese repertorio, adquiere un especial interés Guerra, la novela de no ficción de Ludwig Renn.

Tras el seudónimo de Renn se oculta Arnold Friedrich von Golsenau (1889-1979), oficial del ejército alemán desde 1910 a 1918. Posteriormente, se vio implicado en el tumultuoso panorama político de la Alemania de posguerra, militando en organizaciones comunistas.

Renn participó en la Guerra Civil Española, alistado en las Brigadas Internacionales. La derrota de la República le forzó al exilio en México, país donde permaneció hasta su regreso en 1947 a la República Democrática de Alemania.

¿Por qué aplicar a la recreación testimonial de Renn el mismo calificativo que la crítica ha otorgado a la obra cumbre de Truman Capote, A sangre fría?

En principio, ambas relatan unos hechos reales, pero lo hacen con técnicas propias del campo de la ficción. Mientras que Capote se escora hacia la línea del reportaje, Renn opta por la crónica personal.

La materia prima de Guerra es la experiencia del autor a pie de trinchera durante los cuatro años del conflicto. Es evidente que el narrador rememora sus vivencias como oficial del ejército imperial alemán, aunque ponga en boca de personajes ficticios todo lo vivido en primera persona.

Además de la cuestión estilística, que sin duda nos llevaría a extendernos, el interés de la obra reside en que no enfoca el conflicto con los ojos del oficial de estado mayor, el estadista o el historiador que contempla la historia a años vista. No, la voz narrativa es la del soldado de infantería, ése que sufre en propia carne el apocalipsis bélico.

Una vez dicho esto, al lector le vendrá automáticamente a la cabeza Tempestades de acero, el relato de las vivencias del filósofo alemán Ernst Jünger en la Gran Guerra. Sin embargo, el tono de ambas obras difiere considerablemente. Jünger ha llegado a glorificar el conflicto, y dependiendo de la versión a la que accedamos, el tufo nacionalista es insoportable. En cambio, Renn es menos romántico y más mundano, gracias a lo cual nos hacemos una idea de la cotidianidad de la guerra, y asimismo de su desarrollo global, gracias a los cambios de destino de los personajes en los distintos teatros de operaciones.

En este sentido, Guerra guarda una mayor afinidad con obras tan imprescindibles como los Despachos de guerra, de Michael Herr, o Guerra, del propio Jünger, que pese a no tratarse de piezas de ficción, captan el espíritu bélico desde un plano muy personal.

Sinopsis

Por primera vez traducido de forma íntegra al español, no es un relato autobiográfico, y pese a no ser un libro de carácter pacifista, de denuncia de la guerra, ni plenamente antimilitarista –aunque al final tenga algo de todo ello–, entronca con obras como El sargento Grischa, de Arnold Zweig, Los que teníamos doce años, de Ernst Glaeser, o Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque. Un relato desapasionado, incluso ponderado, de un soldado patriota y disciplinado que describe con minuciosidad, más que los acontecimientos en los que participa –las batallas del Marne, del Mosa o del Somme–, la absurda cotidianidad de la guerra.

Arnold Friedrich Vieth von Golßenau, un joven aristócrata de origen sajón, combatió como oficial en la Primera Guerra Mundial, en el frente del Oeste, primero como teniente y luego como capitán, en un regimiento de infantería de Sajonia en el que había ingresado en 1910 y del que, años después, dirigiría un batallón.

Fruto de su participación en la guerra, en 1928 publicó su primer libro, Guerra, firmado con el pseudónimo de Ludwig Renn, en el que relata la supuesta experiencia bélica de su protagonista como soldado de infantería entre 1914 y 1918. Ni novela ni diario, Guerra se presenta como una verdadera crónica bélica de la irrepetible guerra de trincheras, de la crudeza de la que Emil Ludwig denominó «guerra estúpida», en la que se dieron cita la modernización del combate y la aparición de la muerte tecnificada.

El libro tuvo desde su aparición un gran éxito y una amplia difusión, tanto en Alemania como en otros países, incluida España –donde en 1929 se publicó una versión incompleta–, lo que proporcionó fama a su autor, quien poco después adoptó como propio el nombre de su personaje, Ludwig Renn, en lo que constituye un evidente gesto de renuncia a su clase y de un compromiso político expreso.

Ficha editorial

Guerra. Un soldado alemán en la Gran Guerra 1914-1918

Ludwig Renn

Prólogo de Fernando Castillo

Traducción de Natalia Pérez-Galdós

24,50 €

Copyright del artículo © José Luis González. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis e imágenes © Fórcola Ediciones. Reservados todos los derechos.

 

José Luis González

Experto en literatura, articulista y conferenciante. Estudioso del cine popular y la narrativa de género fantástico, ha colaborado con el Museo Romántico y con el Instituto Cervantes. Es autor de ensayos sobre el vampirismo y su plasmación en la novela del XIX.

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