"El pulso de la desmesura", de Amelia Pérez de Villar

La protagonista de esta formidable novela de Amelia Pérez de Villar vive una realidad que parece fotografiada por Diane Arbus. Ha tocado fondo y lo sabe. De ahí que su relato en primera persona sea conmovedor, obsesivo, y llegado a un determinado punto, asfixiante.

Narrada a la manera de un monólogo dramático, El pulso de la desmesura nos habla de una mujer, Lola B., que ha entrado en barrena. Una mujer con el agua al cuello, incapaz de escuchar una melodía ascendente o una frase inspirada porque en sus oídos sólo oye el sonido virulento de la derrota.

Con sus obsesiones y tanto desengaño a cuestas, Lola B. nos conduce a ese agobiante lugar donde uno distancia lo vivido de lo por vivir, como si estuviese claro cuánto se nos arrebata en esa aduana por la que pasamos a determinada edad, y que nos obliga a pagar unas tasas que los más jóvenes prefieren ignorar.

De un sueño se despierta, pero Lola B. no puede escapar de su condición, aunque a ratos lo intente con un punto de ironía. Hay una hendidura que va ensanchándose en su vida, y que poco a poco la excluye del amor o de la compañía. En este sentido, uno de los grandes temas que explora la novela es la soledad, en su triple dimensión de rechazo, autoengaño y exilio interior.

Lola deja de saber quién es a los ojos del otro, y sólo el lector descubre cómo se siente en realidad dentro de esa realidad clausurada, donde las emociones van trastornándose sin remedio.

Aunque nos sentimos ligados a la narradora, muy pronto comprendemos que su extravío es irreversible, porque viene cargado con un bloqueo físico y mental. Y sin embargo, a pesar de todo ello, su relato es tan fascinante como la luz de esas velas que van consumiéndose en la oscuridad.

El pulso de la desmesura constituye un logro narrativo muy considerable, tanto por la densidad psicológica que transmite como por la habilidad expresiva con la que prospera su trama.

En este poderoso monólogo, lleno de apartes y de pequeñas sorpresas, se advierte el escrúpulo por reproducir las cicatrices de un espíritu que ha renunciado a la tumbona del psicoanalista. Con gran precisión, Amelia Pérez de Villar atraviesa el alma de su personaje con un alfiler y la coloca sobre la platina del microscopio para invitarnos a observarla.

Escrito con tanta agudeza como poderío, este libro forma parte de esas ficciones admirables que nos convencen de que no hay demasiada diferencia de intensidad entre la literatura y la auténtica vida.  

Sinopsis

«Podemos vivir sin las cosas principales, sin las más grandes o las más importantes. Pero no sin lo más insignificante. No sin lo más leve. Sí, sin la rotundidad de la madera y el acero. No, sin la transparencia de un cristal. Me voy a levantar. Voy a dejar de pensar en ti y me voy a levantar porque esto ya no tiene sentido. Esto ya no es un sueño. Es una ensoñación. Es el pulso de la desmesura. Un monstruo deforme de mi imaginación enferma.»

En su primera novela, Amelia Pérez de Villar se enfrenta al eterno y nunca resuelto problema de nuestra identidad personal y de la propia imagen, de la mano de una persona presa de una peculiar obsesión. Adopta para ello una forma original y de gran intensidad, un registro difícil y arriesgado: el descorazonador y trepidante monólogo de una mujer, de quien apenas conocemos más que su nombre y la inicial de su apellido: Lola B. Ella se convierte en el arquetipo de la mujer, una especie de «Juana nadie», que desde tiempos de la mitológica Penélope, la paciente esposa de Ulises, espera y desespera por el comienzo de su propia odisea.

Encontramos ecos de Lola B. en la desesperanza y la amargura de la Carmen de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes; en el delirio y la locura de La dama de Montecarlo, de Jean Cocteau; o en el tedio y el aburrimiento de las protagonistas de las novelas de Clarice Lispector. La soledad, y no la razón, es la verdadera creadora de nuestros fantasmas, fuente tanto de sueños como de delirios, anhelos y deseos, pero también de frustraciones y traiciones a uno mismo.

Una novela que deja sin aliento.

Amelia Pérez de Villar es traductora y escritora. Traduce habitualmente del inglés y del italiano para editoriales como Fórcola, Galaxia Gutenberg, Páginas de Espuma, Ariel, La Fuga, Gallo Nero o Impedimenta.

Del inglés ha publicado traducciones de obras de William Blades, Harold Bloom, Emily Brontë, Lucy Hughes-Hallett, Henry James, Alex Kapranos, Rudyard Kipling, Rachel Kushner, Abraham Merritt, Robert Louis Stevenson, Graham Swift o Edith Wharton. Del italiano, ha publicado traducciones de obras y textos de Gabriele d’Annunzio, Giorgio Bassani, Dino Buzzati, Natalia Ginzburg, Vasco Pratolini o Mario Soldati.

Como escritora ha publicado prólogos, relatos y artículos en diferentes ediciones y traducciones, antologías y libros colectivos, como en Hijos de Babel (Fórcola, 2013), y en revistas y suplementos culturales, como RenacimientoLitoralNueva Revista, Culturamas o El Cultural.

Para Fórcola, ha preparado la traducción, edición y notas de las antologías Crónicas literarias y autorretrato (2011), y de Crónicas romanas: la sociedad y la vida mundana de fines del Ottocento en Roma (2013),  y del epistolario No dejaría nunca de escribirte. Cartas de amor a Barbara Leoni (2015), todos ellos de Gabriele d’Annunzio (1863-1938). Del inglés ha traducido Los enemigos de los libros (Fórcola, 2016), de William Blades.

Es autora del ensayo Dickens enamorado: Un ensayo biográfico (Fórcola, 2012).

Escribe habitualmente en su blog DeLibrosydeHojas.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Fórcola. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2007, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (TheCult.es), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las artes.

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