"Biblioteca Oro: Editorial Molino y la literatura popular 1933-1956", de Fernando Eguidazu Palacios y Antonio González Lejárraga

Como otras pasiones menos confesables, el amor por los libros tiene una dimensión fácil de justificar ‒la de los bibliófilos y letraheridos‒ y otra que depende de los caprichos y de la nostalgia de cada comprador. Es fácil entender qué nos conduce a adquirir un viejo ejemplar firmado, o una primera edición de una obra respetada, pero si nos adentramos en los dominios de la cultura popular, esas razones se apoyan, ante todo, en ciertos sueños muy personales. Unos sueños con los que aún nos empeñamos en identificamos.

Si no me creen, hagan la prueba de someterse al criterio de su entorno con dos ejemplos concretos. Estoy seguro de que una primera edición de algún poeta de la generación del 27, obtenida en una reñida subasta, recibirá más elogios que ese humilde ejemplar de El demonio amarillo, de Sax Rohmer, o de Arde, bruja, arde, de Abraham Merritt, cuya obtención puede que haya costado meses de búsqueda.

Cito estos dos títulos con la seguridad de que el aficionado reconocerá en ambos el sello de la Editorial Molino, y en concreto de su colección más memorable, la Biblioteca Oro, que a través de sus tres series  ‒la Amarilla, dedicada al género policíaco, la Roja, consagrada al folletín histórico y a los relatos de capa y espada, y la Azul, abierta al western y a las peripecias coloniales‒ incendió la fantasía de varias generaciones, en especial la que creció en nuestra posguerra.

Gracias a Molino, los españoles descubrieron las gestas, los desafíos y los misterios que los modernos aficionados al pulp consideran sublimes, pero sin esa ampulosa intención que la posmodernidad suele concederles. Era, simple y llanamente, literatura popular, con toda su carga de maravilla pero sin necesidad de trascendencia.

En los setenta y primeros ochenta, por las mismas fechas en que leíamos a Rex Stout, a Conan Doyle o a Agatha Christie en aquellas entrañables Selecciones de Biblioteca Oro, era bien fácil obtener a bajo precio ejemplares de las tres series originales en mercadillos y librerías de lance. Y aunque aquellos libros habían sido publicados entre los años treinta y los cincuenta, todavía conservaban todo ese encanto que los géneros menores procuran a quien sabe apreciarlos.

El tiempo ha pasado vertiginosamente, y esos libros han adquirido para muchos de nosotros una categoría de culto, tanto por la emoción estética que ofrecen sus portadas como por esa experiencia sensorial que facilitan su papel y su añeja impresión.

Llegados a este punto, ustedes podrán comprender qué importancia tiene este magnífico estudio de Fernando Eguidazu Palacios y Antonio González Lejárraga, prologado por otro gran conocedor de la cultura popular, Andrés Amorós.

En realidad, no sólo es una lectura imprescindible por el análisis histórico que nos ofrece, sino por el hecho de que se convierte en la guía soñada por cualquier coleccionista de la Biblioteca Oro, dado que ofrece un catálogo descriptivo de todos sus títulos y ‒diría que a modo de regalo‒ un catálogo de sus espléndidas cubiertas.

Nos encontramos, pues, ante uno de esos libros excepcionales cuya compra está recomendada por un doble motivo: no sólo es un claro ejemplo de investigación libresca; también es un antídoto frente al olvido que a veces impone la era digital, empeñada en que las nuevas generaciones sustituyan el tacto de una página amarillenta por las pantallas de cristal iónico.

Sinopsis

Dentro del universo de la novela popular, la Biblioteca Oro es una de las tres o cuatro colecciones más importantes entre todas las publicadas en España a lo largo del siglo pasado, no solo por su duración y extensión ‒más de treinta años‒, sino porque llegó a convertirse en un referente para los lectores en el campo de la novela policíaca, como sucediera con La novela rosa de la Editorial Juventud en el campo de la novela sentimental o El Coyote y Novelas del Oeste de Ediciones Clíper en el de la novela del Oeste.

En especial en su primera época, con su gran formato y sus inconfundibles portadas de fondo amarillo, las novelas de la Biblioteca Oro tuvieron un valor icónico, que el tiempo tardó mucho en borrar.

En sus tres series iniciales, azul, roja y amarilla, acercó al gran público lo mejor de la literatura de esparcimiento, sin olvidar la calidad literaria. Junto a Rafael Sabatini y Alejandro Dumas, indiscutibles reyes de la novela de capa y espada, se presentaron las mejores obras del género aventurero con Rex Beach, Max Brand o Mark Channing. Y se editaron también los grandes héroes de la novela policíaca (Hércules Poirot y Perry Mason), sin menospreciar al genio del mal, el doctor Fu-Manchu.

Aquí se abarca el estudio de la edad dorada de la colección: de noviembre de 1933, fecha de su nacimiento, hasta 1956 con el número 344, en que se mantuvo su formato histórico.

Autores

Fernando Eguidazu Palacios es licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas, con una larga trayectoria en el sector privado y en la administración pública (ha sido director general y secretario de estado en los Ministerios de Economía y de Asuntos Exteriores) y es autor de una docena de libros sobre temas económicos.

Propietario de una importante colección de novela popular española, ha escrito numerosos artículos sobre esta materia. Ha sido colaborador, bajo seudónimo, de la obra La novela popular en España y es autor de la monografía Del folletín al bolsilibro: cincuenta años de novela popular española.

Antonio González Lejárraga es licenciado en Derecho especializado en la propiedad intelectual. Ha tenido una amplia trayectoria en el sector editorial y discográfico. En el campo de la literatura popular colaboró con Alberto Sánchez Álvarez-Insúa en el proyecto de catalogar las colecciones literarias de la Edad de Plata. Ha escrito diversos artículos sobre literatura infantil y sus ilustradores. También ha publicado artículos sobre los grandes creadores de la bande dessinée franco-belga. Ha publicado el libro La novela rosa en el CSIC.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Ediciones Ulises, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2007, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (TheCult.es), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las artes.

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