"Beethoven", de Richard Wagner

Nada que guarde relación con Wagner es sencillo, incluido su quehacer literario. Sin embargo, en esta soberbia edición de su Beethoven (1870), Blas Matamoro se ocupa de trasladar a nuestro idioma y a nuestro tiempo toda esa ambición filosófica, musical y poética, encuadrando con mucha claridad las distintas posibilidades de responder a cada pregunta que el autor se plantea.

De entrada, nos enteramos de que el texto original, dejando aparte su torrente reflexivo, está formulado con una efusión literaria no precisamente accesible. Abrumadora: este sería el adjetivo idóneo para calificar la tarea de Wagner como crítico musical. "Abrirse paso por la enmarañada floresta de la prosa wagneriana ‒confiesa Matamoro‒ exige matar más dragones que el propio Sigfrido". Pero que nadie se alarme. Gracias a esta edición, la obra se lee en español sin incomodidades ni grandes obstáculos.

Contrastado contra el telón de fondo de su época, el ensayo nos dice mucho sobre aquellos años y también sobre el propio Wagner, cuya personalidad cristaliza en cada párrafo.

Beethoven es para el autor un instrumento de cambio, un titán que inaugura una nueva era. "El poder del músico ‒escribe‒ sólo cabe ser comparado con el de un mago. Es conocido ese estado mágico que se logra escuchando minuciosamente una obra de Beethoven, en la cual los sentidos alertas pueden percibir todo como sometido a una suerte de finalidad técnica para la representación de las formas, pero dotada de una espiritual vivacidad, un rigor suave o terrible, una agitación del pulso, alegría, anhelo, tortura, lamento y arrebato".

Es en suma, un artista capaz de "elevar lo estético a la categoría de lo sublime".

En un momento determinado, Wagner parece resumir un buen tramo de sus reflexiones, y escribe: "el fin que persigue Beethoven al ennoblecer la melodía de manera decisiva y potente es llevar a la música vocal las adquisiciones de la música instrumental".

Obviamente, iluminaciones tan sutiles como ésta vienen acompañadas por otras miradas que nos remiten, por ejemplo, a ese nacionalismo germano que prendió en el alma wagneriana. "Festejamos a quien nos abrió el camino en el desierto de un degradado Paraíso ‒nos dice Wagner‒. Lo celebramos dignamente, con no menor dignidad que a la valentía alemana. Quien hace feliz al mundo es el conquistador del mundo".

Completa el volumen otro ensayo repleto de claves estéticas, La dirección de orquesta (1870), en el que me parecen particularmente llamativas ciertas debilidades que el autor denuncia sin una sola pizca de indulgencia:  "Si en los conciertos los directores suelen actuar con graves gestos ‒escribe‒, en la ópera lo hacen con gestos ingeniosos, frívolos, ligeros y escépticos. Se producen no como si estuvieran en su casa pero sí riéndose, sin preocuparse apenas de lo que hacen porque no entienden gran cosa".

Sinopsis

«El despliegue del genio beethoveniano logra una perfecta obra de arte, plena de imágenes y de vida, que supera en su síntesis dramática todas las convenciones conocidas. Sería la única manifestación del potentemente individualizado espíritu alemán hecha por nuestro gran Beethoven: explícito, original, creador, puro y humano. Un mundo nuevo que deja atrás al viejo mundo.» Richard Wagner

Con ocasión del primer centenario del nacimiento de Ludwig van Beethoven, Richard Wagner publicó el breve ensayo Beethoven (1870), en el que construye, siguiendo el pensamiento de Schopenhauer e inspirándose en las ideas estéticas de Goethe y Schiller, toda una teoría de la música, esa experiencia que nos fusiona con la totalidad de la naturaleza, acercándonos al infinito, un más allá de la belleza: lo sublime, «algo que nos colma y que excita en nosotros el éxtasis de la consciencia de lo ilimitado».

Beethoven, «el modelo de músico», elevó lo estético a la categoría de lo sublime, liberándolo de las antiguas formas convencionales, conquistando así la melodía que su genio, encarnación del espíritu alemán, emancipó de todo influjo a la moda y todo mudable gusto, creando una música «válida para todos los tiempos».

Wagner le atribuye haber conseguido un modelo de música sinfónica para formular el canto, con su Novena Sinfonía.

Para Blas Matamoro, encargado de la edición de este libro, Wagner, como crítico musical, es tremendamente literario y explica las Sinfonías, los más abstractos cuartetos y sonatas para piano de Beethoven con un torrente letrado que abruma a cualquiera, y sus descripciones musicológicas de obras propias y ajenas, siempre pegadas a la interpretación en concierto, son impecables.

Lo mismo cabe decir respecto a su noción de intérprete, en especial el director de orquesta, al que dedica La dirección de orquesta (1870), segundo ensayo que compone este libro.

Sinopsis

Beethoven. Seguido de La dirección de orquesta

Richard Wagner

Edición de Blas Matamoro

Colección: Singladuras, 19

Páginas: 192

ISBN: 978-84-16247-60-8

Formato: 12 x 18 cm

15,50 €

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Fórcola. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2007, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (TheCult.es), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las artes.

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