Virus tecnológicos

Virus tecnológicos Imagen superior: Yuri Samoilov, CC

Toda tecnología puede ser mal usada. Hasta un simple lápiz puede emplearse para herir e incluso matar.

Esto se debe a que toda tecnología tiene puntos débiles, limitaciones estructurales que hacen imposible impedir que alguien, alguna vez, la use para causar daño. El caso de los virus de computadora es un ejemplo fascinante.

Las primeras computadoras, grandes como habitaciones, corrían programas simples que buscaban solucionar problemas individuales. Pero en los años 60, con el surgimiento de los sistemas operativos—programas que corren otros programas dentro de la misma computadora y que controlan la forma en que la propia computadora funciona, simplificando la manera de introducir la información y optimizando la manera de procesarla— se hizo posible pervertir la función de estas máquinas.

En 1971 el programador estadounidense Robert Thomas escribió un código capaz de copiarse a sí mismo y transmitirse a través de la red militar Arpanet (precursora del moderno internet). Lo llamó “Creeper”. Fue el primer virus de computadora, concepto derivado de la idea que el experto en computación John Von Neumann tuvo en 1949 de programas de cómputo capaces de autorreplicarse, de la misma manera que lo hacen los virus biológicos.

En 1982 apareció el primero de muchos virus que infectaban las entonces novedosas “computadoras personales”. Inicialmente estaban diseñados sólo para hacer bromas o molestar: mostraban mensajes humorísticos o hacían aparecer puntos (“pelotitas”) que danzaban por la pantalla. Pero pronto hubo quien aprovechó esta tecnología para causar daño, y los primeros virus que borraban el disco duro de las computadoras o hacían imposible usarlas al sabotear el teclado o la pantalla se hicieron cada vez más comunes.

Lo curioso es que, como en esos tiempos muy poca gente en el mundo tenía acceso a computadoras conectadas en red, estos primeros virus se contagiaban de una máquina a otra a través de los disquetes: un artefacto que hoy las generaciones jóvenes sólo conocen por los relatos de sus mayores. El usuario tenía que servir como “vector” al virus para que éste pudiera esparcirse. Todavía hoy existen muchos “programas maliciosos” que requieren que el usuario abra un archivo o haga clic en un botón para infectar su computadora.

Rápidamente surgieron programas antivirus, sin los cuales hoy no podemos vivir. Actualmente la creación ilegal de virus, y la venta legal de programas para combatirlos, es toda una industria. ¿No habría manera de librarnos de una vez por toda de los molestos virus?

La respuesta, tristemente, es no. Toda tecnología es, por su propia naturaleza, susceptible de ser mal usada. Corresponde a la sociedad promover que los ciudadanos la comprendan, y puedan así responsabilizarse de su buen o mal uso.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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