Principio de precaución

Principio de precaución Imagen superior: Novartis AG, CC

La ciencia no ofrece verdades: sólo conocimiento confiable. Y además cambiante, según vamos modificando, y quizá mejorando, nuestros modelos de la realidad. Ésta es una de las características que más critican quienes preferirían que la ciencia ofreciera verdades absolutas.

La crítica es comprensible: proviene de la necesidad que tiene todo ser humano —y todo ser vivo— de tomar decisiones. A veces es vital decidir si se debe huir de un animal, que puede ser un depredador, o si es mejor acercarse a él, porque es una posible presa. Puede que haya que decidir si se debe comer o no una fruta, que puede ser un buen alimento o bien resultar tóxica.

O puede que lo que se necesite decidir es si el fenómeno de calentamiento global que actualmente presenta la atmósfera de nuestro planeta es causado por el ser humano, o bien es un fenómeno natural (aunque esta posibilidad es cada vez más lejana).

En el primer caso, sería imperativo disminuir drástica y rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente el dióxido de carbono. Pero esto tendría un costo muy alto para las industrias de todo el mundo, y para las sociedades e individuos que dependen de ellas.

Dejar de emitir gases de invernadero probablemente requeriría que los ciudadanos renunciáramos a muchas de las comodidades de que actualmente disfrutamos, o que tuviéramos que pagar precios bastante más altos por ellas. Esto, por supuesto, traería consigo problemas de desigualdad, pues los más pobres serían los más afectados… Como siempre, los problemas científicos, tecnológicos y sociales forman una compleja red que no puede separarse.

Pero si el calentamiento no se debiera a la actividad humana, no habría necesidad de todos estos sacrificios (aunque seguiría vigente el problema de qué hacer frente a los graves efectos que ya está causando el calentamiento).

Frente a estas dudas, la respuesta de la ciencia, incapaz de ofrecer certezas absolutas —sobre todo en problemas tan complejos como el clima— puede ser decepcionante y hasta desesperante. Por ello, a veces hay que recurrir a estrategias que permiten tomar decisiones aun cuando no haya certidumbre científica.

Una de ellas es el famoso principio de precaución, tan citado actualmente. Se basa en el sentido común: si existe la posibilidad, aunque no haya certeza, de que alguna acción humana cause un daño al ambiente o a otras personas, conviene tomar medidas para prevenir ese daño. Quien se oponga, tendría que probar que no hay peligro.

Usar el cinturón de seguridad no asegura la supervivencia en un choque. Y sin embargo lo usamos: aumenta nuestra seguridad. Por la misma razón, adoptar medidas drásticas para combatir el calentamiento global es la actitud más razonable para las sociedades de todo el planeta. Y no hay certeza, tampoco, de que no sea demasiado tarde.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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