Ética científica

¿Qué es bueno y qué es malo en ciencia?

Hay quien piensa que los juicios de valor de este tipo no tienen lugar en una disciplina cuyo único objetivo es producir conocimiento acerca de la naturaleza, de la manera más rigurosa y objetiva posible. La ciencia se basa en evidencia, razonamiento lógico y verificación de hipótesis. Y las hipótesis pueden ser correctas o erróneas, pero no buenas ni malas.

Y sin embargo, la ética tiene un lugar indispensable en ciencia.

La ética científica se divide en dos grandes áreas: la interna y la externa. La interna es la ética necesaria para el funcionamiento mismo de la ciencia. Consta de reglas no escritas, pero bien reconocidas y aceptadas por la comunidad científica, que ningún científico puede violar sin arriesgarse a perder el derecho a ser considerado parte de dicha comunidad.

Una de ellas es la que prohíbe cometer fraudes. Cuando un científico reporta una observación o un dato obtenido en un experimento, se da por supuesto que no miente. La ciencia es una labor comunitaria, de equipo, y no sería posible si no se confiara en la palabra de los colegas. Pero si alguien llega a mentir, existen mecanismos de control, como las detalladas bitácoras o cuadernos de laboratorio en que los investigadores científicos registran todos sus datos y procedimientos, y que pueden ser consultadas para verificar la validez de los mismos.

La ética interna de la ciencia también incluye reglas relacionadas con el crédito de los descubrimientos, como la que prohíbe apropiarse del trabajo de los colegas, o la que obliga a reconocer las aportaciones de otros en una investigación.

Por su parte, la ética externa de la ciencia es la que se relaciona con los efectos de ésta en la sociedad o el ambiente. Incluye reglas como la que impide experimentar con humanos, o la que exige reducir al mínimo el sufrimiento de los animales de laboratorio o los daños que se causen a un ecosistema al estudiarlo.

Todo científico acepta valores como la prohibición de matar seres humanos, o el de evitar causar daños o destrucción a personas, seres vivos o al ambiente. No todos cumplen estas reglas, claro: la gran cantidad de científicos y tecnólogos que trabajan en todo el mundo desarrollando armas lo prueba. A pesar de su importancia, la ética científica no es inviolable.

Y es que, a fin de cuentas, la ciencia es sólo una actividad humana más, con todos los defectos y virtudes que esto conlleva.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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