¿Es intolerante la ciencia?

¿Es intolerante la ciencia? Imagen superior: Joel Bedford, CC

A la ciencia se la acusa, entre otras muchas cosas, de ser intolerante.

La ciencia trata, se dice, de imponer una visión única del mundo, y descalifica cualquier otra. No tolera que existan maneras distintas de entenderlo, y las tacha de simples "creencias" o supersticiones sin mayor fundamento.

Si esto fuera cierto, sería grave. De hecho, alguien que sostenga un punto de vista así de radical ("no hay más verdad que la de la ciencia"), caería en el fanatismo científico, o "cientificismo".

Quien piense así no es un científico, sino un fanático. Porque en realidad, la ciencia es quizá la forma de pensar más abierta a nuevas ideas que existe. Tiene que serlo, por su propia naturaleza: su función es generar teorías acerca del mundo y luego someterlas a prueba, de manera honesta, para averiguar si coinciden con lo que existe en ese mundo.

En esta búsqueda constante de ideas nuevas y cada vez más poderosas para explicar los fenómenos de la naturaleza, esta interminable lucha por la supervivencia de las teorías más aptas —y la más apta de hoy puede ser la teoría olvidada de mañana—, nada sería más contraproducente que estar cerrado ante las nuevas ideas.

Pero estar abierto no quiere decir aceptar incondicionalmente. Para que una nueva idea sea aceptada, tiene que ser capaz de pasar las pruebas a que la someten los científicos. Si ha de sobrevivir, debe demostrar que las explicaciones y predicciones que ofrece coinciden con la realidad.

Quizá se acusa de intolerante a la ciencia porque constantemente rechaza ideas que proponen las cosas más diversas: que se puede fabricar una máquina de movimiento perpetuo; que existen los fantasmas; que extraterrestres inteligentes nos visitan; que se pueden curar enfermedades recurriendo a técnicas espirituales, y un larguísimo etcétera. Lo cierto es que nunca ha habido pruebas convincentes —y sí muchos argumentos sólidos en contra— de la existencia de estos fenómenos.

También puede que la apariencia de intolerancia que tiene la ciencia se deba a otra de sus características. La ciencia explica el mundo natural por medio de explicaciones naturales. Las cosas que no pertenecen al dominio de lo natural —y las explicaciones que recurren a fenómenos sobrenaturales— salen de su campo, y por tanto la ciencia no puede tomarlas en cuenta. No por intolerancia, sino por método.

Quien busque explicaciones de tipo religioso, mágico, místico o espiritual, tiene todo el derecho a hacerlo. Pero no puede exigir el apoyo de la ciencia, ni tiene derecho a llamar "científica" a su búsqueda.

Habrá quien, a pesar de todo, califique esto de intolerancia. Los científicos prefieren llamarlo "control de calidad".

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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