Discriminación y ciencia

Discriminación y ciencia Imagen superior: Estudiantes durante una clase de ciencia en Kangding, Sichuan, China (Peter Morgan, CC)

Un dicho que detesto dice que “un pesimista es un optimista con experiencia”.

Una de las cosas que la gente pesimista disfruta es regodearse cuando el género humano demuestra sus múltiples fallas. Su frase favorita es “se los dije”.

Los pesimistas afirman que no se puede confiar en nadie, que la humanidad no tiene remedio, y que esperar que deje de ser injusta, violenta, inconsciente, ignorante y cruel es sólo una quimera.

Es cierto: la historia humana está llena de guerras, discriminación, injusticia y horrores. Y a muchos de ellos, por cierto, la ciencia ha contribuido al proporcionar a esos humanos crueles, violentos e irresponsables los medios para ejercer su violencia e irresponsabilidad de manera más eficaz: armas blancas, de fuego, tanques, granadas, minas, bombas atómicas y armas químicas; tecnología que desforesta y contamina, que daña la capa superior de ozono, que ayuda a depredar extinguiendo especies…

Y sin embargo, ambas percepciones pesimistas, la de que la humanidad es una ruina que no tiene remedio y la de que la ciencia sólo ha contribuido a empeorar las cosas, son falsas. Al menos, parcialmente.

Porque es indudable que la humanidad, a lo largo de la historia, ha mejorado. ¿Evidencia? El hecho de que ya no sea tolerable, en prácticamente ninguna nación, al menos en principio, que un ser humano sea propiedad de otro. La esclavitud es hoy ilegal y repudiada en todo el mundo.

Otros ejemplos: la lucha por eliminar la discriminación contra negros, indígenas y mujeres. Poblaciones –no necesariamente minorías: en el último caso constituyen el 50% de la población– que tradicionalmente eran marginadas y maltratadas gozan hoy, en gran medida, de derechos prácticamente iguales a los de todos los demás seres humanos… o están en vías de lograrlo. Lo que ya nadie discute, excepto unos cuantos obcecados, es que eso es lo justo; lo deseable.

En cuanto a la ciencia: no sólo nos ha dado, además de las armas de destrucción, herramientas que han mejorado nuestras vidas y las han hecho más sanas, extensas y productivas (antibióticos, vacunas, transportes, comunicaciones, técnicas agrícolas, computadoras…), sino que ha sido una de las principales proveedoras de argumentos para combatir la discriminación.

En efecto: poco a poco, en su avance imparable, la ciencia ha ido desterrando creencias –a veces míticas o religiosas, a veces fundadas en una ciencia todavía inmadura– como la de que hay seres humanos naturalmente más valiosos que otros (reyes, esclavos); que existen “razas” humanas y que algunas son intrínsecamente superiores a otras; que las mujeres tienen menos capacidad racional o son menos aptas para realizar cualquier tarea… Todos estos mitos han sido lentamente desbancados, con evidencia sólida, por la ciencia.

No, no estoy de acuerdo con quien piensa que la humanidad no tiene remedio. Lo tiene, y la ciencia es una de las herramientas gracias a las que, poco a poco, ha ido mejorando.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Publicado previamente en Milenio Diario. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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