Amor y química

Los excesos suelen ser malos, en ciencia o en cualquier otra área. Un ejemplo es el polémico ensayo (no artículo científico) del biólogo Larry Young publicado en la revista Nature.

Lo han comentado ya mis colegas Horacio Salazar y Braulio Peralta: a Horacio le parece “maravilloso imaginar que detrás de ese motor vital hay la elegancia de la bioquímica”, mientras que a Braulio le parece “cuestionable”.

Young propone, con una muy razonable lógica evolutiva, que los mecanismos cerebro–hormonales que deben subyacer a ese complejo y diverso fenómeno humano que llamamos amor (porque sabemos que la mente y las emociones son producto del cerebro, no de un espíritu; si no, el Alzheimer no causaría los daños que causa) deben haber evolucionado a partir de mecanismos ya existentes en nuestros ancestros mamíferos.

Postula que los mecanismos mediante los cuales las hormonas oxitocina, en hembras, y vasopresina, en machos, contribuyen a formar los vínculos entre progenitores y crías pueden haberse aprovechado en el curso de la evolución humana para formar vínculos entre parejas.

Hasta aquí todo bien, aunque las elucubraciones acerca de futuras pruebas genéticas de compatibilidad amorosa o de medicamentos para facilitar la atracción son inquietantes (las plantea porque, si acierta, quizá pronto tengamos que tomar decisiones, como sociedad, acerca de esos temas).

Lo que cabría cuestionar es la visión reduccionista de Young. Cierto, todo estado mental o emotivo debe tener bases neurológicas y, en último término, químicas. Pero eso no quiere decir que el amor sea “sólo química”. Ese es un reduccionismo tonto, por excesivo. Fenómenos como la mente, la conciencia, el amor no dejan de ser reales —y de tener una complejidad que va mucho más allá de la química o el cerebro— sólo porque sus bases puedan reducirse a estos elementos. Sería como decir que las series de TV son “sólo electricidad”.

El reduccionismo no es pecado, si funciona como vía para de conocimiento. Pero reducir el amor a simple química es pecar de reduccionismo ambicioso.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Publicado en Milenio Diario. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

Social Profiles

logonegrolibros

  • Detectives en el Japón del 1300
    Escrito por
    Detectives en el Japón del 1300 Siempre que se buscan precedentes de Sherlock Holmes, se cita a Dupin, el detective creado por Edgar Allan Poe, o al célebre detective de la vida real Vidocq. Algunos mencionan el Zadig de Voltaire y…
  • Centenario y urinario
    Escrito por
    Centenario y urinario Hace cien años Marcel Duchamp expuso en una muestra de objetos artísticos un pissoir (léase meadero) destinado a dar que hablar, tanto que la Revista de Occidente acaba de dedicar una sección monográfica al secular…
  • La charca del diablo
    La charca del diablo Viví intrigada durante muchos años por una predilección que no comprendía: la de mi madre por La charca del diablo, novela breve de George Sand. La incomprensión se debía a varios factores, no…

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Darwin y la muerte
    Darwin y la muerte El juego de vincular conceptos aparentemente ajenos puede ser buen medio para ejercitar la mente. Aprovecho la invitación a dar una charla sobre “La muerte del darwinismo” para explorar las relaciones entre la vida y…
  • La desgraciada vida de Leonor de Austria
    Escrito por
    La desgraciada vida de Leonor de Austria Dicen las malas lenguas que Leonor nació en un retrete. Su madre Juana, pese a su avanzado estado de gestación, decidió que asistiría a aquella fiesta. Si estaba ella presente sería más difícil que su…

Cartelera

Cine clásico

  • Dash and Lilly
    Escrito por
    Dash and Lilly Imagen superior: Jane Fonda como Lillian Hellman y Jason Robards como Dashiell Hammett en "Julia" (1977), de Fred Zinnemann © 20th Century Fox Cuando era adolescente descubrí a Lillian Hellman. Fue a través de sus…

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

logonegrofuturo2

Petar Milošević, CC