Acupuntura y ciencia

Acupuntura y ciencia Imagen superior: sala de acupuntura en Taipei (Autor: Tomás Fano, CC).

Los charlatanes que ofrecen curas “místicas” merecen la consideración de estafadores, sobre todo en el caso de fraudes burdos, que inducen a los clientes (sería completamente inadecuado llamarlos “pacientes”) a dejarse llevar por la superstición y la ignorancia. El conocimiento científico es el único que resulta pertinente considerar válido. No por un radicalismo filosófico, sino porque, en temas de salud, hay que atenerse a los hechos: la medicina científica, basada en evidencia, es la única que hasta hoy ofrece resultados comprobables, reproducibles. Confiables.

Es ésta una aclaración que suele irritar a quienes han tenido buenas experiencias usando terapias “alternativas” menos claramente fraudulentas, como la acupuntura o la homeopatía. Y sin embargo, incluso éstas, posiblemente las más cercanas a la medicina, están basadas en principios que entran en franca contradicción con el conocimiento científico actual. La acupuntura, por ejemplo, que tiene unos cuatro mil años de antigüedad, se basa en la creencia milenaria en una energía espiritual, el chi (o qi), que supuestamente fluye por el cuerpo a través de unos canales llamados “meridianos” (y que ningún anatomista ha podido hallar, pues no corresponden a los nervios, las venas, las arterias ni los canales linfáticos). Se supone que la inserción y rotación de las agujas en puntos determinados equilibra o corrige problemas en el flujo del chique causan enfermedades.

Además de que, para todo fin práctico, el chi y los meridianos son entidades inexistentes, el problema es que la evidencia anecdótica no basta en ciencia, y pesar de que miles de personas en todo el mundo afirman que resulta efectiva –sobre todo para eliminar el tipo de molestias subjetivas que los médicos llaman síntomas (dolor, malestar, a diferencia de los signos, que son medibles, como la fiebre)– hasta el momento ningún estudio serio ha logrado probar, a satisfacción de la comunidad médica y científica, que la acupuntura tenga alguna consecuencia real, más allá del efecto placebo.

El 30 de mayo de 2010 una revista científica seria, Nature Neuroscience, publicó un artículo que intentaba proponer un mecanismo neuroquímico que explicara los efectos analgésicos de la acupuntura. El estudio, realizado en ratones por investigadores de la Universidad de Rochester, mostraba con detalle que la inserción y rotación de agujas en el punto zusanli de la pata producía liberación de adenosina, sustancia con conocidos efectos analgésicos, y que ésta disminuía el dolor crónico de los ratones.

Por desgracia, y como han señalado ya varios críticos, el estudio no fue realizado con los controles necesarios, lo cual echa por tierra su validez. Entre otras irregularidades, no se utilizó un grupo de control al que se le aplicara un tratamiento placebo (usando, por ejemplo, agujas con resorte que no penetran la piel); no se probó insertar las agujas en otro punto para ver si tenían el mismo efecto. Incluso, al parecer, se cometió el error de usar el punto zusanli, que no está relacionado con la disminución del dolor, sino con desórdenes digestivos (se debió haber usado el cercano punto weizhong).

Al final, el poco convincente intento de legitimar la acupuntura quedó en eso, y la credibilidad de la revista se vio afectada por aceptar un estudio que no contó con los controles necesarios. Lo que se demostró no es nuevo: la destrucción de tejidos (por la inserción de agujas) libera adenosina, que es un analgésico. Sería más efectivo inyectarla directamente, o usar analgésicos más efectivos. Pero de ahí a afirmar que se ha probado que la acupuntura es efectiva hay mucho trecho.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

Social Profiles

logonegrolibros

  • América telúrica
    Escrito por
    América telúrica A comienzos del siglo XX era frecuente que los intelectuales de todo el mundo se preguntaran qué era una nación, en qué consistía el “ser” nacional. Qué significaba ser español, alemán, ruso, chino, japonés. Las…
  • Melancolía
    Escrito por
    Melancolía Decía Hipócrates que el cuerpo humano estaba formado por cuatro humores: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. El cuerpo estaba sano cuando los cuatro humores estaban en equilibrio (crasis) y enfermo, cuando se producía…
  • Ciencia y conciencia
    Ciencia y conciencia Una característica esencial de la ciencia es que ofrece conocimiento confiable y verificable, no creencias. Sin embargo, de nada sirve esto si quienes deben hacer uso de dicho conocimiento, sean gobernantes y tomadores…

Trestesauros500

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • La mujer que dejó a Picasso
    Escrito por
    La mujer que dejó a Picasso "Soy la única mujer que dejó a Picasso, la única que no se sacrificó al monstruo sagrado. Soy la única que aún está viva para contarlo. Después de todo, mire lo que les ocurrió a…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • "Oxygène" (1976), de Jean-Michel Jarre
    Escrito por
    "Oxygène" (1976), de Jean-Michel Jarre Fue el toque francés en el tiempo de los Correos Cósmicos [Die Kosmischen Kuriere: así se denominó a artistas como Schulze, Sergius Golowin, Wallenstein, Mythos, Popol Vuh y Walter Wegmüller]. Fue también el contacto entre…
  • Ciencia y arte de papá Haydn
    Escrito por
    Ciencia y arte de papá Haydn No es arriesgado considerar a Joseph Haydn el músico por excelencia de la Ilustración. Sin dejar de lado esta fuerte categoría, conviene examinar sus límites. Haydn vivió tanto como para nacer cuando Haendel y Bach…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

  • La evolución de los “ositos de agua”
    Escrito por
    La evolución de los “ositos de agua” Se presenta la primera filogenia morfológica de la clase Eutardigrada incluyendo todos sus géneros. Una investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) [publicada en agosto de 2013] muestra el elevado nivel de homoplasia en…