Los dinosaurios, un mito cultural

Los dinosaurios constituyen un icono cultural en las sociedades denominadas occidentales. Su presencia en la cultura popular se genera mediante la interacción entre los resultados de la investigación paleontológica y los medios de comunicación de masas, lo que produce un discurso mitológico. El mito tiene un origen y desarrollo (mitogénesis) y una estructura compleja.

Los dinosaurios son actualmente un icono cultural con una clara explotación económica de su imagen, que va desde el cine y la publicidad hasta los objetos manufacturados. La mitogénesis dinosauriana se inicia a mediados del siglo XIX y, a través de un desarrollo fluctuante, se encuentra en nuestros días en plena expansión.

Mitogénesis

La mitología dinosauriana procede de mediados del siglo XIX, cuando, por vez primera, se reunieron un naturalista y un artista para producir las primeras representaciones de dinosaurios en vida. El científico era Richard Owen, primer director del Museo de Historia Natural de Londres e “inventor” del término “Dinosaurio”. El artista fue Benjamin Waterhouse Hawkins, escultor y pintor implicado ya, en época tan temprana, con la divulgación popular de la geología y la paleontología. El genio de ambos produjo los famosos dinosaurios de aspecto mamiferoide que todavía se pueden admirar en el parque de Sydenham, en el suburbio londinense. Desde el punto de vista mitogénico esta etapa puede entenderse como una primera sorpresa por parte de la opinión pública. Nadie podía haber supuesto que, mucho antes de la aparición del hombre, la Tierra estuvo dominada por enormes bestias de “extraña” apariencia.

Durante las últimas décadas del siglo XIX la vanguardia de la investigación en dinosaurios pasó de la Inglaterra victoriana a los EEUU. Dos paleontólogos, Edward Drinker Cope y Othniel Charles Marsh, protagonizan una de las epopeyas más conocidas de la historia de la paleontología. Ambos científicos, inmersos en una rivalidad mutua rayando lo patológico, se afanaron en coleccionar y estudiar el mayor número posible de fósiles de dinosaurios en las tierras del Oeste americano, incluso con el peligro de indios hostiles. De la labor de estos paleontólogos proceden dinosaurios tan conocidos como Triceratops, Stegosaurus o Camarasaurus. El carácter vanguardista de la investigación de Cope y Marsh fue captado por la opinión pública norteamericana. La actividad paleontológica fue asociada a la epopeya nacional norteamericana: la conquista del oeste. Como consecuencia, los dinosaurios se instalan, ya para siempre, en el “american way of life”. Pasan a formar parte sustancial de la cultura popular norteamericana, lo mismo que la Coca–Cola o “Buffalo” Bill Cody.

En las primeras décadas del siglo XX diversas instituciones norteamericanas y europeas utilizan las ventajas de los sistemas coloniales para realizar excavaciones en lugares diversos de Sudamérica, África y Asia. Las expediciones más famosas son las del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York al desierto de Gobi, en Asia central, durante los años 1920. El objetivo inicial de estas expediciones era encontrar evidencias fósiles del linaje humano. No fue así, pero hallaron una gran cantidad de nidos de dinosaurios y restos esqueléticos completos, como el caso de Protoceratops, pertenecientes a individuos en todas las etapas de crecimiento. Por primera vez se tenía información sobre los hábitos reproductores y sobre los procesos de crecimiento de los dinosaurios. Los hallazgos del Museo Americano en el Gobi fueron publicados en todos los periódicos y asombraron al mundo. Desde un punto de vista mitogénico significa que los dinosaurios se instalan en la conciencia colectiva como organismos vivos “reales”, es decir, con hábitos de vida semejantes a los de los animales actuales.

Hasta las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX los dinosaurios fueron incorrectamente interpretados por el paradigma evolutivo de la época. Sus, a veces, descomunales tamaños y procesos y proyecciones cefálicas y corporales no tenían explicación excepto que representaban “ensayos fallidos de la madre naturaleza” que condenaba a los dinosaurios a la extinción. Estas ideas, de lo que podría llamarse el paradigma de los “dinosaurios tontos”, tuvieron amplio eco en la ciencia ficción de la época, tanto literaria como el cómic. A partir de comienzos de los años 1970 se establece un nuevo modelo paleobiológico de los dinosaurios denominado “El renacimiento de los dinosaurios” (“Dinosaur Renaissance”) que implica nuevas ideas, interpretaciones y hábitos sobre la forma de vida de los dinosaurios y su significación en la historia de los organismos vivos. La “Dinosaur Renaissance” acerca los dinosaurios a la normalidad.

En términos ecológicos, un depredador como Velociraptor podría ser comparable a un análogo carnívoro mamífero como un guepardo. O un gran herbívoro, como un saurópodo, a un elefante. Este nuevo paradigma es el que explica la aparición de relatos como “Parque Jurásico”, impensable en la década de 1960. La “Dinosaur Renaissance” ha cumplido ya 30 años. Durante este tiempo la presencia sociocultural de los dinosaurios se ha incrementado, especialmente alimentada por las nuevas hipótesis que interpretan a las aves como dinosaurios con plumas.

La estructura del mito

La estructura del mito dinosauriano es compleja, pero puede ser resumida en cinco módulos principales:

1. Procedimientos del relato fantástico para sincronizar a seres humanos y dinosaurios

2. Las relaciones de convivencia entre seres humanos y dinosaurios

3. Reconstrucción y modo de vida de los dinosaurios en el discurso fantástico

4. Las enormes criaturas dinosauroides del cine japonés

5. Las relaciones entre la mitología draconiana y dinosauriana

Este complejo conjunto de información alimenta el fenómeno sociocultural conocido como “dinomanía”.

1.–Procedimientos del relato fantástico para sincronizar a seres humanos y dinosaurios

Cualquier discurso fantástico en literatura, cine o cómic, surge básicamente de un solapamiento entre la realidad y la irrealidad. Hace 100 millones de años los dinosaurios pertenecían a la realidad de la naturaleza. Ahora tan sólo sus restos fósiles son reales. Desde este punto de vista, la interacción hombres–dinosaurios genera, de forma inmediata, un discurso fantástico. Los dinosaurios están sistemáticamente presentes en los contactos entre los seres humanos y nuestro pasado remoto descritos en el relato fantástico. Los principales procedimientos de sincronización incluyen los siguientes:

a) El llamado “cine prehistórico”, que consiste básicamente en negar la realidad de la heterocronía. De esta forma, nuestros supuestos ancestros cavernícolas conviven en el cine y la literatura de fantasía con dinosaurios de todas las épocas.

b) Los dinosaurios congelados que “vuelven a la vida”. Este concepto procede probablemente del hallazgo de grandes mamíferos en el permafrost de Siberia y Alaska. Por supuesto, no conocemos hielos tan antiguos como para poder albergar restos de dinosaurios.

c) El mito del mundo perdido. Este potente icono cultural del discurso fantástico procede, en su expresión más moderna, de la novela de A. Conan Doyle de 1912. Propone la existencia de una porción de espacio en la que ha pervivido la fauna y la flora de nuestro pasado remoto.

d) Exodinosaurios (o Astrodinosaurios). La existencia de dinosaurios en otros planetas tiene un componente muy elevado de determinismo ambiental: se supone que planetas semejantes, en un proceso evolutivo comparable, dan lugar a organismos parecidos (ver fig.3). Este planteamiento parece poco probable.

e) La criptozoología. Se entiende por tal a una zoología heterodoxa que investiga algunas de las criaturas que se encuentran en el límite entre la realidad y la leyenda, como a la “Gran serpiente de mar” o el famoso “Yeti”. f) La ingeniería genética. La propuesta del relato “Parque jurásico” es imaginativa y original, pero imposible de realizar. Algunos científicos piensan que podría ser factible en un par de décadas. Otros que definitivamente nunca encontraremos un fragmento suficientemente grande (significativo) de la molécula de ADN de un dinosaurio.

2.–Las relaciones de convivencia entre seres humanos y dinosaurios

Las relaciones hombres–dinosaurios en el discurso fantástico pueden ser básicamente de cuatro tipos:

1) Cordiales, en el caso de que los dinosaurios estén antropomorfizados)

2) Afectuosas, lo que implica normalmente la consideración de los dinosaurios como mascotas.

3) De utilización (los seres humanos se aprovechan de los dinosaurios). Esta relación incluye usar a los dinosaurios como bestias de carga, máquinas de guerra o, simplemente, consumo.

4) Conflictivas, de confrontación (las más comunes). La irrupción de un dinosaurio en las sociedades humanas civilizadas implica siempre una grave alteración del orden a varios niveles.

El esquema habitual de un relato de este tipo consta de cuatro etapas principales:

1) El dinosaurio aparece.

2) El dinosaurio ataca a los seres humanos.

3) Los seres humanos atacan al dinosaurio.

4) El dinosaurio es destruido.

Es necesario destacar que el incremento del grado de desorden que implicaría la aparición en la actualidad de un dinosaurio atañe no sólo a la estabilidad social y natural, sino incluso al orden divino. La alteración del orden social es evidente, y puede observarse cómo se subraya en las películas del tipo “Enorme dinosaurio suelto en la ciudad”

La destrucción urbana y las masas de gente aterrorizada son símbolo patente de esta alteración contra la sociedad humana. La agresión del orden natural también resulta obvia: los dinosaurios tuvieron su “oportunidad” en la naturaleza y no tienen lugar en la actual. Por último, un dinosaurio puede ser identificado perfectamente con el mito del monstruo dentro del conflicto instinto–razón de la dualidad bestia–hombre, una temática que se acerca al ámbito ultranatural. Por todo ello parece bastante claro que el restablecimiento del orden, a todos los niveles, pasa necesaria y obligatoriamente por la destrucción del dinosaurio.

3.–Reconstrucción y modo de vida de los dinosaurios en el discurso fantástico

La apariencia de los dinosaurios en los relatos del cómic o la literatura de ciencia ficción suelen ajustarse más o menos a las propuestas de los paleontólogos. No así el cine, un medio en el que los dinosaurios han adoptado todo tipo de apariencias. Esta diversidad está probablemente relacionada con las limitaciones de los medios materiales (efectos especiales) con los que la industria cinematográfica ha contado históricamente para reconstruir un dinosaurio en la pantalla.

Es evidente que los dinosaurios más perfectos (desde un punto de vista paleontológico) sólo se han conseguido cuando se ha podido contar con poderosas herramientas informáticas. La combinación de la información paleontológica disponible en cada momento con el desarrollo de los efectos especiales cinematográficos, y las limitaciones presupuestarias de cada película, ha producido una serie de tipos de dinosaurios diferentes en el llamado “séptimo arte”.

4.–Las enormes criaturas dinosauroides del cine japonés

Se conoce con el nombre de “Kaiju Eiga” a las películas japonesas de monstruos gigantes, un género de gran popularidad en el Japón. Este género está básicamente dedicado a los espectadores más jóvenes, aunque tiene una amplia aceptación entre los más diversos estratos de la sociedad japonesa. Los monstruos de los “Kaiju Eiga” son típicamente combinaciones de diversos tipos de animales, y su origen puede relacionarse con la tradición sintoista, un sistema religioso que deifica todo tipo de manifestaciones de la naturaleza. Muchos de ellos tienen un origen prehistórico (como su representante más conocido, el célebre “Godzilla), aunque pueden estar generadas por multitud de otros factores, tanto de origen terrestre como extraterrestre.

5.– Las relaciones entre la mitología draconiana y dinosauriana

Si se observa la amplia iconografía draconiana de la tradición judeo–cristiana pueden hallarse sorprendentes semejanzas entre la imagen de los dragones y los dinosaurio. ¿Hay alguna relación directa entre ambos? En otras palabras, ¿el hallazgo de los restos de dinosaurios en nuestro pasado histórico puede haber generado el mito del dragón? En Europa la mayoría de las leyendas draconianas, que pueden relacionarse con la paleontología, están basadas en restos fósiles de mamíferos cuaternarios. Algo semejante ocurre en China; en este caso con huesos de mamíferos de edad cenozoica. Algunos autores expresan sospechas sobre el origen de determinados dragones de la iconografía europea, que pueden estar basados en el hallazgo de restos de plesiosaurios. Los dinosaurios están también presentes como personajes sustitutivos de los dragones en la iconografía de “La bella y la bestia”.

dino2Xenozoic Tales

Dinomanía

La dinomanía es el fenómeno sociocultural que aglutina la estructura de mito dinosauriano y la convierte en una manifestación real de los deseos y ensoñaciones de parte de la sociedad humana. Básicamente se trata de un “apetito desordenado” de acaparar información sobre los dinosaurios: su forma de vida, apariencia, tamaño, etc. La dinomanía es un fenómeno parecido al que surge sobre las estrellas del cine, el deporte o la televisión, y genera un deseo de proximidad que cristaliza en acaparar imágenes y otras representaciones gráficas de los dinosaurios.

Bibliografía recomendada

Barret, P. y SANZ, J.L. Larousse de los Dinosaurios. Barcelona: Editorial Larousse, 2000.

Mitchell, W. J. T. The Last Dinosaur Book: The Life and Times of a Cultural Icon. University Of Chicago Press, 1998.

Sanz, J.L. Mitología de los dinosaurios. Madrid: Editorial Taurus, 1999.

_______. Starring T. Rex. Dinosaur Mythology and Popular Culture. Indiana University Press. Bloomington, EE UU., 2002

Weishampeli, D. B., Dodson, P., and OSMOLSKA, H. (eds.) The Dinosauria. 2nd edition. Univ. California Press, Berkeley, 2004.

Artículo previamente publicado en Unam.mx. Revista Digital Universitaria © Coordinación de Publicaciones Digitales, Dirección General de Servicios de Cómputo Académico–UNAM.

Copyright de las imágenes: Xenozoic Tales © Mark Schultz. Kitchen Sink Press. Reservados todos los derechos. Savage World © Herederos de Frank Frazetta. Reservados todos los derechos.

José Luis Sanz

“Los dinosaurios representan el linaje de animales que dominaron la Tierra antes que nosotros”. Según el paleontólogo y divulgador José Luis Sanz, esta es una de las razones por las que estos reptiles que habitaron el planeta durante 160 millones de años despiertan tanto interés y generan tanta inquietud. Pero, ¿cómo sabemos todo lo que sabemos de ellos? La respuesta está en la gran variedad de registros fósiles que los dinosaurios han dejado en las rocas sedimentarias del Mesozoico (hace entre 250 y 65 millones de años). “A través de los diferentes documentos fósiles que existen -huesos, huevos y nidos, coprolitos (excrementos), icnitas (huellas fósiles de dinosaurios), gastrolitos y contenido digestivo, marcas de depredación y tejidos y estructuras no esqueléticas- podemos conocer cómo eran y cómo vivían, qué tamaño tenían, sus patrones de comportamiento e incluso a la velocidad a la que se desplazaban”, explica el paleontólogo, catedrático del Departamento de Biología (Unidad de Paleontología) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid y académico numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Sanz ostenta diversos cargos. Director Técnico de los Museos Paleontológicos de Elche y Arnedo. Coordinador del Área 3 (Biología de Organismos y Sistemas) en la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (1990-1992). Miembro de la Comisión de Recursos Naturales, Alimentación y Medio Ambiente de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (2003-2005). Adjunto de Paleontología en el Área de Ciencias de la Tierra de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (2004-2006). Miembro del panel de expertos del "Año Internacional del Planeta Tierra" (2007-2009). Miembro del consejo científico del Institut Català de Paleontología (2007 en adelante)

Asimismo, es el autor del descubrimiento del primer dinosaurio que se nombró en España: el Aragosaurus. Este hallazgo se produjo en 1984 y, desde entonces, esta disciplina “ha experimentado una gran evolución en España con aportaciones científicas muy importantes que desvelan cada vez más datos sobre una de las especies que más fascinan al ser humano”.

Agencia SINC.

Fotografía: PePeEfe, CC

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