Películas incorrectas

Películas incorrectas Imagen superior: Les Fleurs Animées" (Pathé, 1906)

Hace unos años, acudí a la proyección en la Filmoteca de unas cuantas películas mudas del Archivo de la Filmoteca de Viena. Muy interesantes. Nikolaus Wostry, conservador del Filmarchiv Austria, nos contó (con la traducción de Miguel Marías) algunos detalles llamativos.

Se trata de producciones muy cortas, muchas de ellas sin título, dirigidas a un público normal ‒no especializado‒, a veces vulgares y groseras.

Viendo estas películas, me acude el pensamiento constante: “Toda esta gente está muerta”. Y los miró con atención, asombrado de lo vivos que están en la pantalla, de lo vivos que estaban el día en que se filmaron. Lo tierno que parece el pan que comen en una de las historias. Las calles de París, tan distintas.

También hay una actriz de nariz ganchuda que aparece en varias y que debía de ser una de las más célebres del momento. Y sí que es interesante su cara y su gestualidad.

[Kobelkoff] (1899?).

Wostry explico que el protagonista de esta película, un hombre sin piernas ni brazos, era una estrella en su época. De origen ruso, daba giras por toda Europa. Se sabe que se casó, tuvo hijos y fundó una dinastía de artistas. En el corto demuestra sus habilidades, sirviéndose vasos de agua, mirando la hora de su reloj de bolsillo, bailando los típicos bailes rusos a pesar de que tiene una especie de tambor plano en el lugar de las piernas.

Une idylle sous un tunnel (1901).

Un hombre y una mujer que tiene un niño en brazos, viajan en un tren, tonteando. Al llegar al túnel, el hombre la besa, pero al salir del túnel descubre que ha besado el culo del bebé.

Le Coucher de la Mariée (1902).

Dos recién casados en su noche de bodas. Ella se quita kilos y kilos de ropa mientras él espía tras un biombo.

Erreur de porte (1904).

Esta es una de las más groseras. Un hombre de pinta extravagante confunde una cabina de teléfonos con un retrete.

La Lotion magique (1905).

En una agencia de parejas tienen un problema: la clienta quiere a un hombre que no sea calvo, el cliente (calvo) quiere a una mujer con grandes pechos. Para solucionar el problema, el dueño de la agencia va a una extraña farmacia atendida por una especie de diablo y compra un crecepelo y un crece-pechos. Pero confunden los botes y al hombre le salen dos grandes tetas en la cabeza, mientras que a la mujer le crecen pechos peludos. Al final, todo se arregla.

Es muy interesante el hecho de que en esta película hay un movimiento de cámara sin cortar la toma. El señor de la agencia está en el centro del decorado, el pretendiente  a la derecha (de la pantalla) y la dama a la izquierda. La cámara se mueve para que veamos sólo al pretendiente o para que entre en cuadro también el señor de la agencia. Y lo mismo hace con los momentos en los que habla el de la agencia con la dama. También es interesante cómo le crecen dos pechos al pretendiente en al calva, con el método que hoy llamamos slow motion.

La Bonne hérite (1905).

Una divertida historia en la que una criada es maltratada, pero entonces, sin que ella lo sepa, los dueños se enteran de que ha sido nombrada heredera y la tratan a cuerpo de rey, e incluso el hijo la corteja. Entonces llega otra carta en la que se dice que ya no hay herencia. Vuelven a maltratarla y la echan a patadas.

Le Nègre gourmand (1905).

El único propósito de este corto es ver como un negro se come un pastel de nata. Curiosa pero racista.

Lèvres collées (1906).

Una señora va a correos a enviar unas cartas y obliga a su criada a sacar la lengua para poder pegar los sellos. Al final, el bigotudo novio de la criada la besa y se queda pegado a ella. Los tienen que separar cortando en dos el bigote.

Les Fleurs animées (1906).

Coloreada a mano. Una chinoiserie en la que el mandarín es castigado por las flores bailarinas que le convierten en flor a él también.

Le Thermomètre de l’amour (1906).

En un parque dos jóvenes elevan el termómetro del amor al máximo, mientras que dos ancianos lo hacen descender al mínimo. 

Une soif insatiable (1906).

Un hombre va a beber a una taberna y le dan de beber litros y litros. Se va inflando más y más. Para aliviarle, le ponen un grifo en la barriga.

Noce en Goguette (1906).

Un día de campo tras una boda. Muy simpática y entretenida. Entrañable.

Tribulations d’un pompier (1906).

Un bombero va a ver a su novia, la criada de una casa. Se tiene que esconder como si fuera el saco de la ropa. Se lo llevan calle abajo, golpe tras golpe, sin darse cuenta, hasta que lo arrojan a un barreño de lavar la ropa y se levanta como un fantasma, asustando a todos.

Un coup de vent sur la plage (1907).

Un fuerte viento en la playa se lleva todo a su paso.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la identidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015), El espectador es el protagonista (Alba, 2015) y El arte del engaño (Ariel, 2018).

Dentro del programa Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), de José Luis Casado, se encarga del espacio Una cita con las musas.

Entrevista con Daniel Tubau.

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Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

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