El azar y la necesidad

Uno de los asuntos que ha ocupado durante millones de horas a las mentes más inquietas de la humanidad es problema del azar y la necesidad. ¿Estamos determinados por nuestros genes, por las estrellas, por los dioses, por el clima, por la educación, por nuestro género, por nuestra cultura? ¿Son nuestras acciones libres o seguimos nuestros instintos, como los animales, o instrucciones de un programa, como las máquinas?

Desde que se recuerda, y también por lo que los arqueólogos y paleantropólogos deducen de los restos prehistóricas, siempre los humanos han intentado desentrañar si nuestra vida y nuestro universo es determinista o indeterminista, si estamos sometidos a un destino férreo o a un caprichoso azar. 

El tema ha hecho que se volcaran toneladas de tinta en rollos de seda, libros de bambú, pergaminos y papeles; ha fatigado las manos de los escribas mesopotámicos, entregados a hacer saltar muescas en las piedras con sus signos cuneiformes para dejarnos un testimonio de sus inquietudes, ha mantenido a los canteros egipcios durante horas trazando intricados jeroglíficos en los muros y las columnas. Las imprentas de China y de la Europa de Gutenberg han trabajado sin descanso imprimiendo cientos de libros que intentaban resolver el gran misterio. Hoy en día el universo digital rebosa de artículos, libros, series y películas o discusiones interminables acerca de este asunto no resuelto.

Las respuestas a el equilibrio metafísico entre azar y necesidad también ha dado origen a cientos de escuelas filosóficas y a sectas religiosas y escuelas místicas, no sólo en Grecia y Roma, sino en la India y en China, en Persia, en las culturas precolombinas, en el mundo musulmán, entre los cristianos y entre los judíos.

A menudo la respuesta psicológica se ha entrelazado con la ontológica y la metafísica. Los estoicos enseñaban a soportar el dolor y las contrariedades, lo que les hizo desarrollar una metafísica en la que existía un destino férreo, que no estaba en nuestra mano modificar; los epicúreos buscaban el placer y eso les hizo concebir un universo en el que dominaba el azar, por lo que añadieron al movimiento de los átomos de Demócrito una desviación azarosa o clinamen, que impedía que todo el universo estuviera determinado de manera estricta por los dictámenes de esas partículas elementales.

Los cristianos, que creían que el mundo ideal se situaba en el futuro en vez de en el pasado, otorgaron al ser humano el libre albedrío, pero al mismo tiempo lo sometieron desde su nacimiento al más cruel de los determinismos, el del pecado: todos somos pecadores desde el momento en que nacemos, porque cargamos con la culpa de nuestros primeros padres, Adán y Eva.

Por su parte, los budistas, los hinduistas y los jainistas aceptaron de manera semejante que tenemos que cargar con las culpas o aciertos de nuestras vidas anteriores, pero lograron al mismo tiempo proponer la mayor de las libertades y el libre albedrío más radical: es verdad que somos como somos por lo que hicimos en nuestras vidas anteriores, pero también seremos lo que seremos en función de lo que hagamos ahora. Aristóteles, por su parte, proponía algo semejante, pero lo circunscribía a la vida de un individuo: somos lo que hacemos. El ser humano, nos dice, nace como una tabula rasa, como una tableta en blanco, que debemos ir llenando en nuestra búsqueda de la felicidad, hasta llegar al ideal máximo, es decir, a la contemplación pura, algo que quizá podemos comparar con una meditación al mismo tiempo reflexiva e inquieta. Ahora bien, para que todo eso funcione no solo tiene que existir un Primer Motor Inmóvil que mantenga todo el universo en movimiento, sino también esclavos que nos permitan tener el tiempo libre que exige la contemplación pura. Quién sabe, quizá algún día se cumpla el sueño de Aristóteles gracias a los robots.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la indentidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015) y El espectador es el protagonista (Alba, 2015).

Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

logonegrolibros

  • Andrés Bello y su Gramática
    Escrito por
    Andrés Bello y su Gramática En abril de 1847 y en Santiago de Chile apareció la primera edición de Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos de Andrés Bello. No faltan especialistas que la consideran, a…

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Isabel de Bohemia y Descartes
    Escrito por
    Isabel de Bohemia y Descartes "He soñado a Isabel de Bohemia" (Jorge Luis Borges, del poema "Descartes") Isabel de Bohemia y del Palatinado fue una princesa calvinista que vivió durante los años centrales del siglo XVII y que, por su pertenencia…
  • La epopeya americana
    Escrito por
    La epopeya americana El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón no descubrió América: se topó de bruces con ella. En realidad, lo que Colón iba buscando era una ruta alternativa hacia las míticas islas de las especias,…

Cartelera

Cine clásico

  • Flores blancas, tumbas negras
    Escrito por
    Flores blancas, tumbas negras Anderson (Gene Hackman) y Ward (Willem Dafoe), dos agentes del FBI de Hoover, investigan, en el verano de 1964, la desaparición de tres jóvenes activistas del movimiento pro derechos civiles “Verano de la libertad”, en…

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

  • La biodiversidad en el Asteroide B 612
    Escrito por
    La biodiversidad en el Asteroide B 612 Si existiera un programa de conservación de la biodiversidad a nivel del sistema solar, el asteroide B 612 difícilmente se contaría entre las áreas prioritarias para establecer una reserva biológica. Efectivamente, si un hipotético exobiólogo…

logonegrofuturo2

Petar Milošević, CC