Debe ser evitada la voz pasiva

Debe ser evitada la voz pasiva Imagen superior: William Strunk Jr. (1869-1946), profesor de inglés en la Universidad de Cornell y autor de "The Elements of Style" (1918).

Stephen King cita un libro clásico acerca de escribir de un tal William Strunk Jr., que he encontrado en Internet y leeré. El propio Strunk, que era muy rígido, admitía:

“Según consta desde antiguo, a veces los mejores escritores se saltan las reglas de la retórica”.

Pero añadía enseguida:

“A menos que esté seguro de actuar con acierto, probablemente haga bien en seguir las reglas”.

Entre las recomendaciones de Strunk, me parece muy buena esta: “No usar cuerpo de alumnos, sino alumnado” (yo diría que, siempre que sea posible, mejor todavía: “los alumnos”).

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King también recomienda no caer en tics como “En aquel preciso instante” o “Al final del día”.

Pero King, sobre todo, recomienda no usar la voz pasiva, que él considera un recurso propio de escritores tímidos:

“Escribe el tímido: La reunión ha sido programada para las siete, es como si le dijera una vocecita: Dilo así y la gente se creerá que sabes algo. ¡Abajo con la vocecita traidora! ¡Levanta los hombros, yergue la cabeza y toma las riendas de la reunión! La reunión es a las siete. Y punto. ¡Ya está! ¿A que sienta mejor?”

Me parece que el problema de la voz pasiva y de ese tipo de construcciones un poco enrevesadas y pretenciosas es que las utilizamos tanto que, al final, resulta difícil encontrar un equivalente más sencillo, porque hemos complicado tanto las cosas que hemos perdido de vista la idea original, aunque se tratara de algo muy sencillo.

Naturalmente, King no niega utilidad a la voz pasiva, pero dice que hay que moderarse en su uso. Lo mismo que hay que hacer, creo, para casi todo, pues los extremistas del estilo empiezan a prohibir esto o aquello y al final uno descubre que no se puede usar nada: una de sus últimas victimas ha sido los gerundios, que al parecer hay que desterrar. Por el contrario, creo que casi todo tiene su utilidad y que el gerundio puede ser tan estupendo en ciertos contextos como cualquier otra palabra. Incluso resultan a veces útiles las palabras terminadas en –mente, aunque creo, como decía García Márquez, que casi siempre que escribes un –mente y buscas una manera de no emplearlo, la solución es mejor.

También recomienda King que cuando en una frase haya dos ideas, a menudo lo mejor es dividir la frase en dos frases, para así contar cada idea en una frase. Es algo que suele funcionar bien cuando, efectivamente, te encuentras delante de una frase confusa.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la indentidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015) y El espectador es el protagonista (Alba, 2015).

Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

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