Cómo ser infiel a un autor

Cómo ser infiel a un autor Imagen superior: Franz Rosenzweig

Cuando leí en 2006 El nuevo pensamiento, un libro dedicado a Franz Rosenzweig, me quedé con la sensación de que había ideas muy interesantes pero que era necesario ser infiel a Rosenzweig, a sus verdaderos deseos e intenciones. Que había que tratar con cuidado a sus ideas, despojándolas de mucho de aquello a lo que Rosenzweig daba importancia vital, pero que a mí me parece que es no sólo un añadido accesorio, sino un impedimento para apreciar el vigor de su pensamiento.

Creo que en esta dirección caminó Walter Benjamin al sufrir la influencia de Rozenzweig. En realidad, hay que aplicar a Rosenzweig lo que él mismo pedía:

 Al escribir estas páginas he experimentado cuán difícil es para el autor hablar sobre su propio libro; apenas puede adjudicarse el derecho a decir algo auténtico. Pues de cara a aquello que en su obra es espíritu y, por tanto, es trasplantable a otros espíritus, el autor está en igual situación que cualquier otro. Incluso para el otro, por el solo hecho de ser otro, le será siempre legítimo encargarse de, para usar la audaz frase de Kant, que por otra parte no es en absoluto tan audaz, “entender a Platón mejor de lo que él se entendía a sí mismo”. A ninguno de mis lectores querría quitarle esa esperanza.

Yo no sé si puedo entender a Rosenzweig mejor que él mismo. Lo dudo mucho. Más bien creo que no se trata exactamente de entender a Platón mejor que el propio Platón, sino de darse cuenta de que hay ideas de Platón que no le pertenecen a él, sino al razonar mismo: tal vez él las planteó antes que otro, pero son pensables en otras circunstancias, con otros fines y bajo otros condicionamientos temporales o personales. Eso confirmaría precisamente la teoría de las Ideas de Platón: esas ideas están en el territorio de las Ideas y quien lo recorra puede encontrarlas.

Del mismo modo que a Leonardo no le pertenece un color que no hizo nadie antes que él, o que una fórmula matemática puede usarse para demostrar lo contrario de lo que pretendía el primero que dio con ella, así se pueden usar las ideas de Platón, Kant o Rozenzweig para construir filosofías incluso contrarias a las suyas.

Y ello no significa que Rosenzweig carezca de mérito o que sea sólo una mera excusa para poner en marcha nuestra subjetividad en tanto que lectores suyos: Einstein refutó a Newton usando a Newton, pero sin Newton no habría habido Einstein, e incluso ahora se puede seguir considerando válida la física de Newton (siempre que se trate de bajas velocidades).

Por ello, aún considerando errado el tiro de Rosenzweig, me parece que encontraré cosas buenas y aprenderé mucho si llego a leer su Estrella de la redención.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la indentidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015) y El espectador es el protagonista (Alba, 2015).

Dentro del programa Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), de José Luis Casado, se encarga del espacio Una cita con las musas.

Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

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