graciasportadadefesq

Pese a lo que pueda parecer, las películas de robos nos hablan de nuestra propia experiencia. No de nuestras tentaciones delictivas, por supuesto, sino de esos anhelos que podríamos colmar con un arranque de coraje. O de locura. Al fin y al cabo, un gran robo de guante blanco exige esas tres condiciones: ganas de dar ese golpe que cambiaría la vida de cualquiera, valentía para seguir el plan, y por supuesto, la chifladura necesaria como para no pensar en el juez o en la cárcel.