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Cuando a los once años le preguntaron qué quería ser de mayor, afirmó sin dudar que quería ser zoogeógrafo. En 2016 Miguel Bastos Araujo recogió el premio Rey Jaime I de protección al medio ambiente por su labor como biogeógrafo. Su pasión por la naturaleza y el trabajo constante le han llevado a convertirse en un referente mundial en el estudio de los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad. Desarrolla modelos que puedan predecir cómo va a cambiar la distribución de las especies ante el cambio global, y ha publicado en varias ocasiones en Nature o Science. En esta entrevista nos habla de su carrera, de cambio climático y política científica.