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La lucha por no engañarnos

El gran físico y premio Nobel Richard Feynman dijo alguna vez que “El primer principio [de la ciencia] es no engañarte a ti mismo… y tú eres la persona más fácil de engañar”.

¿Hasta dónde llega la ciencia?

Una de las cualidades más valiosas de la ciencia es su tremendo poder para explorar, desentrañar y explicar el mundo que nos rodea. El conocimiento que produce es extremadamente sólido, y tan confiable que nos permite entender y controlar ese mundo.

Democracia y sesgos cognitivos

El clima de polarización en los espacios de discusión pública sobre política no parece amainar. Parte del encono viene de las percepciones de quienes pertenecen a cada bando tras un proceso electoral: los que apoyan al triunfador, y quienes no concuerdan con su discurso. Sobre todo de los más radicales en cada facción.

Estudiando a los científicos

A pesar de todas las campañas que se hacen para acercar la ciencia al público, y de programas de TV como La teoría del Big Bang, que muestran que los científicos son seres humanos quizá un poco peculiares, pero no tan distintos de cualquier persona, en el imaginario colectivo persiste su imagen como bichos raros: inventores o científicos locos, distraídos, despeinados, que básicamente se encierran en un laboratorio para estudiar cosas extrañas. 

Elecciones

La base de la democracia es, idealmente, el pensamiento racional. Los ciudadanos votan de manera libre para elegir entre varios candidatos, tomando en cuenta las propuestas que presentan, su preparación, antecedentes y su equipo de colaboradores, entre otros factores.

Ética y genética

El ácido desoxirribonucleico, o ADN, se descubrió en 1869. Para 1943 se había confirmado que es la molécula que almacena la información genética de los seres vivos. Y en 1953 se descifró su estructura detallada: la doble hélice.

A quienes creen que todo problema es un problema científico y que la ciencia puede resolver cualquier problema, independientemente del campo al que pertenezca, se les llama cientificistas.

El centro y las orillas

La ciencia es una actividad que avanza y evoluciona. Conforme descubrimos cómo es el mundo que nos rodea, se va ampliando el ámbito de lo conocido. El conocimiento científico es como un círculo que constantemente crece y abarca paulatinamente más y más de ese territorio antes desconocido.

Murphy el pesimista

Cuenta la leyenda que en 1949 el ingeniero Edward Murphy, que trabajaba para la fuerza aérea estadounidense, formuló una ley que hoy lleva su nombre y que describe un aspecto especialmente molesto del funcionamiento del Universo: “si algo puede salir mal, saldrá mal”.

El desprecio por el saber

Desde siempre ha existido la desconfianza en la ciencia y la tecnología. No sin razón. En muchos casos la aplicación del conocimiento científico, y sus productos tecnológicos, ha tenido consecuencias negativas, a veces desastrosas. Las armas atómicas, químicas y biológicas, la contaminación ambiental, el daño a la capa superior de ozono, la desaparición acelerada de especies y el cambio climático global son algunos alarmantes ejemplos. Sin embargo, la ciencia ha sido también una de las principales fuerzas que han impulsado el progreso y bienestar humanos.