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"Air Wonder Stories" (1929)

En 1929, Hugo Gernsback –cuya figura absolutamente fundamental para el género de la ciencia-ficción, en su calidad de editor, glosaremos en otra ocasión– perdió el control de su hija predilecta, Amazing Stories, cuando su compañía cayó en la bancarrota, y no tanto por falta de éxito sino por una serie de inversiones financieras que terminaron en juicio. Pero el pionero editor no se rindió, ni mucho menos. En cuestión de meses tenía otras tres revistas en el mercado, una de la cuales fue esta Air Wonder Stories (las otras fueron Science Wonder Stories y Science Wonder Quarterly).