"Elogio del liberalismo", de José María Ruiz Soroa

José María Ruiz Soroa (1947- ) es abogado, especialista en Derecho Marítimo, y ha sido profesor en la Universidad del País Vasco. Tiene varios libros publicados, así como diversos artículos en los que aborda temas de la política nacional.

En esta obra, que recientemente vio la luz, Ruiz Soroa se propone defender el liberalismo de las críticas a las que se ha visto sometido en los últimos años, propiciadas por el auge de los populismos, de uno u otro signo. El libro no pretender ser un trabajo exhaustivo, sino más bien, como aclara su propio autor, un "panfleto", esto es, una defensa apasionada de su posición, racional y argumentada pero nítida. Comienza, en primer lugar, con una descripción más o menos elaborada de lo que es liberalismo, para a continuación exponer sus logros y discutir las alegaciones de sus críticos.

Así, el autor desarrolla una sólida defensa de algunos principios liberales hoy ignorados o directamente atacados, como el individualismo, la necesaria compatibilidad entre liberalismo y democracia y la importancia de las reglas imparciales y los procedimientos para prevenir la arbitrariedad en el poder. En un tiempo en el que muchos demandan soluciones fáciles para sus problemas, hasta el punto de cuestionar principios básicos del ordenamiento constitucional y del sistema judicial, las consideraciones de Ruiz Soroa merecen gran atención.

En mi opinión, sin embargo, la obra adolece de ciertos defectos que ponen en duda su idoneidad para cumplir el propósito deseado por su autor. La idea de relanzar el liberalismo en nuestro tiempo es muy meritoria y sin duda deseable en buena medida, pero de cara a conseguirlo, gran parte de lo expuesto en el libro me parece erróneo y nada conveniente.

El problema global que plantea la interpretación de Ruiz Soroa es su insistencia en asociar al liberalismo con un enfoque filosófico relativista que tiene más que ver con la posmodernidad actual que con el liberalismo histórico (de hecho el autor señala a Richard Rorty como uno de sus referentes). Se entiende que el autor no comparta las teorías del derecho natural, el utilitarismo ni otros enfoques de los que los grandes liberales se han servido, pero hacer depender toda una tradición política del escepticismo me parece sumamente equivocado, pues el relativismo es incapaz, por su propia naturaleza, de fundar sociedad ni principios políticos de ningún tipo. La tolerancia típicamente liberal, la libertad que el liberal reconoce al disidente, nada tiene que ver con la fantasía posmoderna de que todas las opiniones, religiones, ideas, etc., son iguales.

Este error, además, vicia por completo cualquier pretensión universal del liberalismo, que el autor parece tomar como un ideal. La mayoría de las culturas o civilizaciones poseen unos principios de gobierno que consideran válidos por sí mismos. ¿Es el escepticismo una alternativa sólida para proponerles? Claramente no. Si el liberalismo se reduce a exportar minifaldas, iPhones y hamburguesas, será del todo ineficaz. La cuestión no es tanto si el liberalismo es o no una mera manifestación de una cultura más (la occidental), sino si puede ser o no válido en otras culturas muy diferentes, y ello es inseparable de una firme teoría del bien con la que analizar y justificar el liberalismo.

Por este motivo, la idea de Ruiz Soroa de que el liberalismo busca ante todo la reducción del "sufrimiento" (basándose en la filosofía de Judith N. Shklar) no es válida a mi entender para fundamentarlo, y mucho menos hoy en día. En la medida en la que el sufrimiento es un estado emocional que puede variar entre personas, su actual potencial restrictivo de las libertades es enorme: ¿cuántos grupos claman reiteradamente por la prohibición de determinadas conductas que bajo el liberalismo siempre habían sido permitidas pero que, según alegan, les "ofenden" u "oprimen"? La posición de Ruiz Soroa no aporta defensa alguna frente a la dialéctica de opresores y oprimidos, que es a mi juicio la gran causa de la decadencia y la falta de confianza en las instituciones liberales.

Tampoco son del todo satisfactorias las consideraciones que el autor realiza a propósito del nacionalismo. Se comprende su oposición a las políticas de "construcción nacional", viendo el terrible legado que han dejado en varios países, pero no debemos olvidar que esas políticas, más o menos agresivas, han sido empleadas en casi todos los Estados europeos existentes, y en muchos casos han servido precisamente para apuntalar el liberalismo. La idea de nación, por tanto, no puede ser condenable en sí misma: depende del proyecto político y las instituciones a los que vaya asociada. Además, no siempre es fácil separar el nacionalismo del voluntarismo democrático al que el autor, a ratos, parece adscribirse: si "el ser humano es libre e independiente, únicamente puede estar obligado por su propia promesa, por su libre voluntad", ¿cómo podemos oponernos a quienes libremente deciden construir su propio Estado independiente? Más aún, ¿cómo oponernos a quienes rechazan someterse a la Constitución vigente porque ellos "no la votaron"?

El capítulo del libro dedicado a la economía también presenta aspectos muy discutibles. Aunque el autor no comparta determinadas teorías y políticas económicas, no es intelectualmente serio negar a Friedrich Hayek y a Ludwig von Mises la condición de liberales ni reducirlos a meros apologistas del mercado. Las contribuciones de ambos a la filosofía política liberal son notorias, y su participación activa en la reconstrucción ideológica del liberalismo tras la Segunda Guerra Mundial muestra su férreo compromiso con el sistema occidental de libertades. Merecen, pues, un mejor tratamiento en un libro que pretende reivindicar estas ideas.

En suma, aunque el libro de Ruiz Soroa representa un notable esfuerzo al exponer y clarificar algunos principios clave del liberalismo, mucho me temo que no sea suficiente para convencer a sus críticos ni posiblemente a buena parte de sus partidarios. No se me ocurre nada mejor para vencer a los llamados populistas, que demostrar que su idea caricaturizada del liberalismo no corresponde a la realidad.

Sinopsis

Este es un libro que se autocalifica como un panfleto, un género en nuestros días denostado por su tono agresivo y su carácter sectario, pero que su autor reivindica aquí como el medio de expresión privilegiado para hacer valer, de modo similar al alegato de un abogado, las razones del liberalismo. Sin embargo, frente a otras ideologías como el socialismo, comunismo, nacionalismo o populismo, el principal problema del liberalismo sigue siendo el de su identificación. Mientras su comprensión permanece agazapada bajo lo que suele entenderse como democracia, sucede que, a menudo, solo se vuelve reconocible cuando se invoca a uno de sus "hijos bastardos", el liberalismo económico y su defensa del libre mercado, la competencia y el darwinismo social. Alejado de las grandes utopías y proclamas revolucionarias, el discurso liberal no es de los que enardece al lector. Al contrario, apela a buenas dosis de realismo y contención política, y parte de lugares comunes e ideas corrientes: la defensa del individuo, la libertad y la igual dignidad de todos los seres humanos, y, sobre todo, la evitación de los abusos y sufrimientos que puede provocar un poder arbitrario cuando actúa movido por las grandes causas. Este libro pretende ampliar la mirada que tenemos acerca del liberalismo, corregir muchos de sus malentendidos y enfrentar el argumentario liberal a sus principales adversarios ideológicos. Aspira así a defender su excelencia teórica y política, basada no tanto en su perfección como en su apertura, y a mostrar a través de sus principales ideas e hitos cómo es un requisito previo e indispensable de nuestras actuales democracias.

Doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas, José Mª Ruiz Soroa ha sido profesor en la Universidad del País Vasco de Derecho Marítimo. Es abogado especializado en asuntos marítimos y autor de varios manuales sobre la materia. Colaborador habitual de El País y Claves de Razón Práctica, ha publicado Tres ensayos liberales: foralidad, lengua, autodeterminación (2008) y El esencialismo democrático (2010).

Copyright del artículo © Antonio Mesa León. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Los Libros de la Catarata. Reservados todos los derechos.

Antonio Mesa León

Antonio Mesa León (Sevilla, 1993). Graduado en Derecho y ADE (Universidad de Sevilla, 2016). Máster en Abogacía y LLM, IE Law School (Best Student Award y Dean´s List 2018).

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