Pensar al pie de la guillotina

Pensar al pie de la guillotina Imagen superior: ejecución de Robespierre y sus partidarios el 28 de julio de 1794.

Un cierto doctor Guillotine fue el inventor de este aparato luego identificado con el Terror jacobino durante cierta fase de la revolución francesa. Lo consideró más humanitario porque aliviaba el dolor de la muerte violenta.

La escena consiguió acentuar el horror de aquellos miles de ejecuciones. La guillotina, como antes las maniobras patibularias públicas, se volvió un espectáculo. Se habla incluso de las tejedoras que, en primera fila, hacían ganchillo y comentaban a gritos y carcajadas las piruetas de los condenados. Menos sabida es la discusión producida por el ingenioso invento entre algunos médicos de la época, tema que han tratado investigadores como Philipp Sarasin, Daniel Arasse y Ludmila Jordanova, a quienes debo la información pertinente.

En efecto, se venía discutiendo durante el siglo ilustrado que acabó de modo tan poco ilustrado, acerca de la existencia o inexistencia de un alma separada del cuerpo. La imagen de lo corporal como mecánico y despiezable, se contraponía a su concepción como un organismo, es decir una reunión de órganos a los cuales da unidad algo imponderable llamado alma, que es signo de la vida. Un cuerpo inanimado, desalmado, era considerado un cuerpo muerto.

Pero al pie de la guillotina ocurrían cosas inquietantes, aparte de lo notorio ya apuntado. La cabeza de un recién degollado podía emitir sonidos más o menos articulados, gruñidos de desprecio al populacho circundante. Los músculos se contraían y sacudían, la piel semejaba irritarse y palidecer. La disputa pareció servida: ¿eran aquellos fenómenos puramente mecánicos, manifestaciones de una maquinaria recién destrozada, o probaban el trámite de la separación entre el alma y el cuerpo? Hoy sabemos una sugestiva precisión: al morir perdemos de repente 21 gramos, que muchos vuelven a atribuir al alma, sea porque se diluye o porque se aísla del cuerpo, en viaje hacia mejores climas.

La disputa puede considerarse una mera ocurrencia pintoresca. Pero, aparte de su contenido, cuya corrección y veracidad científicas se me escapan por ser yo incompetente –quiero decir que no soy médico ni verdugo–, lo que sí me permito subrayar es la escena ejemplar del hombre de ciencia pensando con serenidad rayana en la discusión, en medio de aquella marejada de primitivismo salvaje que llamamos Terror jacobino.

El científico, paradigma del pensativo animal humano, siempre tiene que abstraerse para averiguar algo que, en su momento, será útil para la vida, aunque se le ocurra en medio de una marejada de asesinatos. Ambrosio Paré inventó la ligazón de arterias para evitar hemorragias, en medio de batallas donde actuaba como cirujano militar. Alexander Fleming descubrió la penicilina, cuyo uso primario fue también el tratamiento de heridos en la primera guerra mundial. Leonardo da Vinci alternaba la bella quietud de sus cuadros con el diseño de aparatos bélicos para los señores de la guerra, violentos y exquisitos condottieri del Renacimiento italiano que pagaban sus geniales ocurrencias. Fin del apólogo: sigamos pensando, es humano el pensamiento y su hermosa plasmación en la obra de arte, aunque humano sea también el homicidio.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador admirado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint-Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015) y Alejo Carpentier y la música (2018).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. En 2018 fue galardonado con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras a la Mejor Obra de Ensayo del trienio 2015-2017, por Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina.

DECLINACION

logonegrolibros

Términos de uso y Aviso de privacidad. ISSN 2530-7169 (Ilustración: Kellepics, CC)

  • Orson Welles y la visión del novato
    Escrito por
    Orson Welles y la visión del novato José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau Una cita con las musas… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en…
  • Las letras de la ciencia
    Escrito por
    Las letras de la ciencia Oliver Sacks tardó en decidir su vocación de escritor, tras sus investigaciones y ejercicios clínicos de neurología y neuropatología, en especial por los enfermos de trastornos cerebrales provocados por la posencefalitis. Y la chispa que…

logonegrociencia

Comfreak, CC

  • Rechazo irracional
    Rechazo irracional Una pregunta que yo y muchos de mis colegas divulgadores nos hacemos es: ¿cómo puede la gente creer tantas tonterías seudocientíficas? Algunos toman el camino fácil y lo adjudican a que “la gente…

Trestesauros500

Vlynn, CC

  • La Dama Azul
    Escrito por
    La Dama Azul Mi monjita. Así me refiero, desde hace décadas, a una de mis debilidades como historiadora: María Coronel Arana, más conocida por su nombre como religiosa concepcionista, sor María de Jesús de Ágreda. María fue muchas…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Imagen © Richard Kingston (young rascal)

  • Una última frontera
    Escrito por
    Una última frontera Entre finales del siglo XIX y principios del XX, nuestro planeta se volvió de repente mucho más pequeño. Los Estados Unidos cerraron oficialmente su frontera, dando por acabada una expansión de tres siglos, y los…

logonegrolibros

MystycArtDesign, CC

logonegromusica

Fradellafra, CC

  • Anita Baker: "The Songstress" (1987)
    Escrito por
    Anita Baker: "The Songstress" (1987) El primer álbum de Anita Baker llevaba por título The Songstress. Fue editado por primera vez en 1983, y mostró el talento de esta gran vocalista en una serie de baladas, algunas de las cuales…

logonegroecologia

Coffy, CC

etimologia