El debate sobre la Constitución americana

El debate sobre la Constitución americana Imagen superior: "La firma de la Constitución. 17 de septiembre de 1787". Ilustración de Howard Chandler Christy para "The Indian Reporter".

La Convención celebrada en Filadelfia entre mayo y septiembre de 1787 fue convocada, en principio, para discutir la reforma del gobierno que los estadounidenses se habían dado tras lograr su independencia, que en aquellos primeros años había mostrado evidentes defectos.

Sin embargo, mientras algunos confiaban en una mera revisión y actualización del mismo, otros ambicionaban algo mucho más ambicioso: diseñar un sistema totalmente diferente. Este criterio fue el que finalmente se impuso con la aprobación de la Constitución federal, por la que Estados Unidos se sigue rigiendo hoy en día. Su proceso de ratificación dio lugar a un gran debate público entre sus partidarios (federalistas) y adversarios (antifederalistas), que marcó el punto culminante de la filosofía política americana.

El libro Artículos federalistas y antifederalistas. El debate sobre la Constitución americana (selección e introducción de Ignacio Sánchez-Cuenca y Pablo Lledó, Alianza Editorial, 2002) recoge una selección de escritos de ambos bandos: por un lado, los artículos más relevantes de El Federalista, la serie favorable a la constitución por excelencia, obra de Alexander Hamilton, James Madison y John Jay, publicada en el Independent Journal, el New York Packet y The Daily Advertiser entre octubre de 1787 y abril de 1788; por otro, algunas contribuciones señaladas de los autores antifederalistas. Como se menciona en la introducción, estos últimos nunca estuvieron a la altura de los primeros en cuanto a profundidad, elegancia y fuerza argumentativa, lo que en parte explica la victoria final de los federalistas.

Lo más interesante de esta discusión es comparar los diferentes argumentos que unos y otros presentan en relación a la cuestión principal: determinar si las libertades recientemente ganadas con la independencia podrían mantenerse bajo el nuevo sistema. En este aspecto, aunque los objetivos eran similares, las posiciones eran claramente contrapuestas: los federalistas abogaban por un gobierno federal fuerte, una democracia representativa que conjurara sus miedos a las masas y un equilibrio de poderes que impidiera los abusos; los antifederalistas defendían los derechos de los Estados y una democracia de base más local.

Las aportaciones de los federalistas son, pues, las más destacadas, y en concreto las de James Madison (1751-1836), el "Padre de la Constitución", posteriormente presidente del país (1809-1817). El genio de Madison se manifiesta en su capacidad para concebir un nuevo diseño institucional que dé respuesta a los desafíos que históricamente habían enfrentado los gobiernos libres, tal como había señalado Montesquieu, cuya influencia se dejó sentir a ambos lados de esta controversia. Se trataba, en efecto, de limitar el poder del gobierno a la vez que prevenir la tiranía de la mayoría.

Es clásico en este sentido el argumento de Madison a favor de una república de gran extensión, capaz de albergar intereses muy diversos y menos susceptible de favorecer la formación de una mayoría opresora. El escepticismo del virginiano respecto a la democracia pura también es notorio: es necesario frenar el fervor de las masas, pues supone una amenaza a los derechos individuales.

Sin duda, no se puede decir que la constitución federal haya sido totalmente eficaz al combatir todos los peligros que se proponía. Como toda democracia moderna, la americana no ha estado exenta de contradicciones e imperfecciones. La evolución política y social, por otra parte, iba a generar desafíos que Madison y sus aliados no habían podido prever. Pero a pesar de ello, no puede discutirse la gran importancia de sus contribuciones ni su papel en la definición del constitucionalismo. Como sucede en toda obra de estas características, es tarea de las generaciones siguientes preservar lo esencial y valioso y reformar lo que con el tiempo se haya revelado perfectible.

Copyright del artículo © Antonio Mesa León. Reservados todos los derechos.

Antonio Mesa León

Antonio Mesa León (Sevilla, 1993). Graduado en Derecho y ADE (Universidad de Sevilla, 2016). Máster en Abogacía y LLM, IE Law School (Best Student Award y Dean´s List 2018).

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