"La revolución inglesa, 1688-1689", de G. M. Trevelyan

"La revolución inglesa, 1688-1689", de G. M. Trevelyan Imagen superior: la coronación de Guillermo de Orange y de su esposa María como reyes de Inglaterra en 1689, reflejada en un grabado de Romeyn de Hooghe.

Existen dos interpretaciones principales sobre la naturaleza y consecuencias de la Revolución Gloriosa de 1688 en Inglaterra, que derrocó al rey Jacobo III y entronizó a Guillermo de Orange.

Una primera, de carácter más tradicional, prevalente desde casi el inicio, que la entiende como una rebelión fundamentalmente conservadora, orientada a combatir los abusos de poder del último monarca Estuardo y a restablecer las libertades básicas del pueblo inglés. Según dicha interpretación, la constitución histórica del país no sufriría cambios importantes, sino que más bien sería reafirmada. La revolución, por tanto, no sería el origen de ninguna clase de gobierno democrático ni plasmación de las nuevas ideas de algunos filósofos políticos de la época.

La segunda interpretación, por el contrario, considera que los sucesos de 1688 representan la primera revolución moderna, y por ello su triunfo iniciaría el largo camino que llevaría un siglo más tarde al cuestionamiento del viejo orden en todo el continente y al apogeo eventual de las democracias parlamentarias liberales.

G. M. Trevelyan (1876-1963), de familia de historiadores, pertenece claramente a la primera corriente, si bien su obra aporta nuevas perspectivas en relación con la obra clásica de Thomas B. Macaulay (familiar suyo).

larevolucioninglesa

Imagen superior: Trevelyan fotografiado por George Charles Beresford en 1926.

En esta monografía (The English Revolution, 1688-1698), publicada en 1938, Trevelyan expone de forma sucinta los antecedentes de la revolución, su desarrollo y las consecuencias del ordenamiento que esta vino a instaurar. Su juicio, como el de casi la totalidad de sus predecesores en el tratamiento del tema, es en su mayoría positivo, si bien incorpora algunas consideraciones interesantes que conviene mencionar.

En primer lugar, Trevelyan muestra cómo la revolución tuvo el paradójico resultado de introducir un fuerte conservadurismo en la política inglesa durante el siglo siguiente, pues la gran satisfacción con lo alcanzado en 1688 produjo una prolongada aversión al cambio y una negativa frontal a modificar las leyes fundamentales. Así, es curioso ver cómo las ideas de aquella revolución, sin precedentes en Europa en su momento, iban a ser esgrimidas más tarde por los partidarios del viejo orden en la polémica contra los simpatizantes del ejemplo francés de 1789.

En segundo lugar, no solo se analizan las consecuencias de la revolución en Inglaterra, sino también en Escocia e Irlanda, y Trevelyan observa críticamente cómo en estas tierras el proceso no se desarrolló de modo incruento ni tranquilo, sino de un modo mucho más traumático y con un resultado no siempre positivo. Especialmente amargo es el caso de Irlanda, donde los conflictos religiosos iban a determinar, bajo el ordenamiento de la revolución, una subordinación política de la mayoría católica a la minoría protestante. Con lo que la conquista de las libertades en un lugar produciría su pérdida en otro, flagrante contradicción que solo mucho después, en el siglo XIX, sería reconocida y abordada.

Por último, es de señalar la importancia del acuerdo de los dos grupos políticos entonces existentes en Inglaterra (tories y whigs) en una alianza común contra la arbitrariedad de la corona, produciendo así un sostén firme para el cambio de régimen e impidiendo posteriores reacciones o represalias. Una rebelión contra el poder que se proponga conseguir cambios políticos relevantes, sentencia Trevelyan, no puede ser obra exclusiva de un partido o facción, sino que debe contar con un amplio consenso, pues de lo contrario su obra no será duradera.

Hay que destacar que el libro está escrito de un modo claro y didáctico y se lee fácilmente. Es notable también la ausencia de prejuicios religiosos o políticos por parte de Trevelyan, que se manifiesta en el respeto con el que trata la figura de los diferentes personajes y sus motivaciones.

Copyright del artículo © Antonio Mesa León. Reservados todos los derechos.

Antonio Mesa León

Antonio Mesa León (Sevilla, 1993). Graduado en Derecho y ADE (Universidad de Sevilla, 2016). Máster en Abogacía y LLM, IE Law School (Best Student Award y Dean´s List 2018).

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