Buñuel y el cadáver exquisito

Buñuel y el cadáver exquisito Imagen superior: cadáver exquisito realizado por Yves Tanguy, Joan Miró, Max Morise y Man Ray (Emmanuel Radnitzky).

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau Una cita con las musas. Aquí puedes leer la transcripción de un programa en el que Chus Natera y Daniel hablan acerca de los métodos creativos de los surrealistas, y en especial de dos personajes fascinantes.

Chus: Buenas tardes, Daniel. Hoy creo que tenemos a dos invitados muy interesantes. Digo “creo” porque no es que estén en el estudio de M21 en persona.

DT: Pues sí, están aquí pero no están, como las musas que siempre nos acompañan, inspirándonos. Hoy están aquí, de esa manera etérea, un director de cine y un guionista que eran muy buenos amigos y usaban muchos métodos creativos para tener ideas. Así que vamos a contar dos de sus métodos.

Chus: A ver, dame una pista, para intentar adivinarlo…

DT: El guionista es francés y todavía vive… El director ya murió y era en cierto modo francés y mexicano y español… 

CHUS: Vaya, parece difícil, pero es muy fácil porque, que yo sepa, hay pocos directores de cine españoles que hayan hecho carrera en España, Francia y México… ¡Luis Buñuel!

DT: Efectivamente. ¡Premio! En realidad, Buñuel también trabajó en Estados Unidos durante unos cuantos años antes de México, pero se fue cuando tuvo problemas por ser acusado de izquierdista y ateo, en parte por culpa de su antiguo amigo Salvador Dalí, y le ofrecieron trabajar en México. Muy bien,  ¿y quién es el guionista? 

Chus: Mira tú que lo tengo en la punta de la lengua, pero no lo recuerdo ahora.

DT: El guionista es Jean-Claude Carrière, que ha hecho guiones de muchas películas, como Cyrano de Bergerac, El tambor de hojalata, La insoportable levedad del ser y muchas más, pero que trabajó intensamente con Buñuel en seis películas, entre ellas Belle de Jour, El discreto encanto de la burguesía y Ese oscuro objeto del deseo. Una relación con Buñuel que para Carrière, ha sido la más importante de su vida en el cine y quizá también en la vida.

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Chus: Fue entonces también una gran amistad, no solo una relación laboral…

DT: Sí, sin duda. Cuando Carrière lo conoció, Buñuel era un director legendario y él un joven que empezaba en el cine, porque su primer guión fue precisamente para una película de Buñuel Diario de una camarera.

Chus: Claro, porque Buñuel ya se había hecho famoso con sus películas surrealistas mucho tiempo atrás.

DT: Sí, Buñuel estrenó sus dos películas consideradas surrealistas Un perro andaluz y La edad de oro antes incluso de que naciera Carrière, en 1931, así que ya te puedes imaginar la diferencia de edad. Pero los dos congeniaron enseguida y se hicieron muy buenos amigos, hasta el punto de que Buñuel escribió su libro de memorias con la ayuda de CarrièreMi último suspiro. Como sabes, Buñuel se exilió a Estados Unidos y México y allí inició una nueva carrera y aunque tenía que  hacer películas más convencionales o comerciales siempre ponía su toque. Mucho tiempo después, regresó a España y Francia, y pudo hacer películas francesas y españolas de nuevo, incluso durante los últimos años de la dictadura franquista. Así que es un director español, francés, mexicano e incluso estadounidense.

Chus: Bueno, todas las historias de Buñuel son fascinantes y podríamos estar hablando durante horas, pero lo que aquí nos interesa de manera especial son los métodos creativos de Carrière y Buñuel.

DT: En efecto. Vamos con ellos. Como ya he dicho, cuando Carrière y Buñuel se conocieron, enseguida se hicieron amigos y Carrière quedó fascinado por el ingenio y el sentido del humor de Buñuel, al mismo tiempo sofisticado y directo, inteligente y sencillo, pueblerino y cosmopolita, y sobre todo irreverente e insólito. Además, Carrière, descubrió que una de las características de Buñuel era que le gustaba mucho jugar y hacer experimentos un poco en el estilo de los primeros surrealistas, juegos creativos. Los surrealistas inventaron el juego del cadáver exquisito, por ejemplo.

Chus: ¿El cadáver exquisito? Suena un poco tétrico…

DT: Sí, es un nombre curioso, que seguramente tiene relación con el Frankenstein, de Mary Shelley, porque consiste en hacer un dibujo entre varias personas, de manera que el primero dibuja algo y dobla el papel para que no se vea el dibujo pero sí las líneas del extremo, y a partir de esas líneas se debe dibujar lo que cada uno quiera, y así hasta que han dibujado todos y entonces se despliega el papel y se descubre la extraña criatura formada por todos esos dibujantes.

Chus: Ah, claro, yo he jugado a eso, pero no sabía que se llamaba cadáver exquisito.

DT: Sí, es un juego inventado por pintores surrealistas, pero que también se puede hacer escribiendo: alguien escribe un párrafo y solo deja ver la última frase o la última palabra… El que continúa debe intentar ser coherente con esa frase que lee, pero claro no sabe realmente de qué trata todo el texto oculto. Y así al final, cuando se lee todo el texto parece completamente surrealista.

Chus: Y a Buñuel y Carrière les gustaban este tipo de juegos…

DT: Sí, pero, además de jugar a los viejos juegos surrealistas, también tenían técnicas creativas propias para encontrar la inspiración. Una de ellas consistía en la obligación de inventar historias. 

Chus: Ah, pero se supone que eso era su trabajo, escribir guiones y películas en las que contar historias.

DT: Pues sí, pero ellos lo llevaban más allá. Hace unos años, en una conferencia, Carrière contó que cuando estaban rodando, creo que Tristana en Toledo, se pusieron como norma que cada mañana en el desayuno cada uno tenía que contar al otro una historia. Podía ser un sueño que hubieran tenido esa noche, un recuerdo de infancia o juventud, una anécdota que recordasen o una historia inventada, pero todo de manera narrativa.

Chus: Es decir que se desayunaban cada mañana dos historias para acompañar el café con leche.  Pero, ¿esas historias tenían que ver con un guión que estaba escribiendo o con la película que estaban rodando?

DT: No. Precisamente la norma es que fuera una historia sin relación. Porque la intención era mantener el músculo imaginativo en plena forma y olvidarse un poco de lo que estaban haciendo, porque, como ya hemos contado en otras citas con las musas, cuando te centras en exceso en un mismo tema o asunto, a menudo pierdes frescura. Según contaba Carrière, lo hacían para despertar la imaginación. Lo que querían era entrenarse, estar preparados para improvisar… Y, claro, alguna vez esas ideas también las usaban en la película o en el guión.

Chus: Y además, los desayunos serían muy entretenidos.

DT: Sin duda. Porque este método también sirve para algo fundamental antes de empezar cualquier proceso creativo: para crear un ambiente adecuado para el pensamiento y la imaginación. Esto se consigue creando bromas, haciendo chistes, contando historias.

Chus: Es decir, que a contar historias se aprende contando historias…

DT: Sí, claro. El hábito de construir historias y argumentos si lo practicas regularmente se convierte en algo espontáneo y cuando te surge cualquier problema narrativo estás preparado para resolverlo rápidamente. Por eso, en muchos de mis cursos y talleres de guión, propongo a los alumnos que cada día cuenten una historia como hacían Carrière y Buñuel para así crear un ambiente propicio a contar historias.

Chus:  Pero decías que Carrière y Buñuel también tenían otros métodos creativos.

DT: Sí, la semana que viene contaremos otro, que era algo así como convertirse en detectives.

Chus: Ah, suena muy interesante. Entonces lo dejamos para la semana que viene.

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Chus: ¿Y qué recomendación creativa tenemos para hoy?

DT: Voy a recomendar uno de los muchos libros de Jean-Claude Carrière,. Se trata del Círculo de los mentirosos, una recopilación de cuentos, bromas, chistes y leyendas con cierto carácter filosófico. ES un libro lleno de sorpresa, creatividad e ingenio, que recoge los cuentos más curiosos de todas las culturas.

CHUS: Entonces no es un cuento escrito por el propio Carrière…

DT: En efecto. Lo que él hizo fue recopilarlos a lo largo de más de cincuenta años, por lo que hay cuentos de la India, persas, europeos, ruso, peruanos, pero todos tienen la característica de tratar de manera aparentemente ligera temas bastante importantes, como quiénes somos, si existe una diferencia entre el bien y el mal o nuestra relación con la naturaleza. O la muerte.

Chus: ¿Y nos puedes contar uno de esos cuentos?

DT: A ver, uno del que me acuerdo ahora, es un verdadero clásico, que algunos dicen que es persa, otros árabe y otros turco, pero más o menos es así:

“Se cuenta que un hombre llegó muy asustado ante el califa de Bagdad.

__¿Por qué estás tan asustado? – preguntó el califa.

__Porque esta mañana estaba en la ciudad de Isfahan y vi a la muerte frente a mí. Al verme hizo un gesto amenazador.

El califa permite al hombre que permanezca en Bagdad.

Horas más tarde, el califa conversa con la muerte en su palacio, pues son amigos, y le pregunta por qué amenazó a aquel hombre en Isfahan. La muerte responde:

__En realidad, mi gesto no era de amenaza, sino de sorpresa, porque me asombró verlo en Isfahan por la mañana, ya que pensaba venir a buscarlo esta misma noche aquí, en Bagdad”.

Chus: Ah, qué paradoja. Pobre hombre! ¿Y cuáles son los datos del libro?

DT: El libro se llama El círculo de los mentirosos, de Jean-Claude Carrière. Y está editado por Lumen. Yo he leído el primer tomo, pero hay una segunda parte que tengo en mi estantería de libros pendientes.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la identidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015), El espectador es el protagonista (Alba, 2015) y El arte del engaño (Ariel, 2018).

Dentro del programa Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), de José Luis Casado, se encarga del espacio Una cita con las musas.

Entrevista con Daniel Tubau.

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Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

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