Operación Baharí

Su infancia –magistralmente contada por Benigno Varillas, en Félix Rodríguez de la Fuente. Su vida, mensaje de futuro (2010)- transcurrió en continuo contacto con la naturaleza. La impresión que le causó a los 12 años ver a un halcón cazando lo convirtió en un adicto al estudio de libros de montería y cetrería.

Esos libros, que contienen mucha ornitología, le iniciaron en su formación autodidacta en historia natural. Además de llenarle la cabeza de pájaros le llevaron a decidir resucitar el Arte de Cetrería con tan sólo 17 años. Una ayuda extra a su interés por la ornitología fueron los prismáticos que su padre le regaló antes de entrar en el internado religioso donde estudió, y que le convirtieron en un apasionado de la observación de aves, actividad que le llevó a pasar horas en el campo, aprendiendo sus nombres y costumbres.

Félix fue en 1954 miembro fundador de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) junto con algunos jóvenes ornitólogos que llegarían a pertenecer a la plantilla del Museo Nacional de Ciencias Naturales –entonces Instituto José de Acosta- tales como Francisco Bernis Madrazo (1916-2003), uno de los más importantes ornitólogos de la historia de España.

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Tras finalizar sus estudios de medicina comenzó a trabajar como dentista y fue entonces, siguiendo sus inquietudes cetreras, cuando decidió dejarlo todo y “lanzarse en picado” al adiestramiento de rapaces. Lo exótico de la cetrería ayudó a que pronto pudiera hacer demostraciones públicas de vuelo de halcones al puño frente a gente importante de la época. Fue así cómo se dio a conocer a una élite que le ayudó a desarrollar una actividad profesional que después hizo tanto bien.

En parte por ello en 1960 el Ministerio de Asuntos Exteriores le encomendó la misión diplomática de llevar al rey Saud Ibn Abdul-Aziz de Arabia una pareja de halcones como regalo, para mantener buenas relaciones con un país que nos abastecía de energía. La misión fue un éxito que le catapultó aun más al contacto con gente muy influyente de la época.

Después vendría la popularidad y la enorme influencia social, gracias a la cual, en 1966 se publicó la ley de protección de aves rapaces diurnas y nocturnas, primer éxito conservacionista de su trabajo como naturalista, que convirtió España en el primer país donde se las protegió. Fue el mismo año en el que contrajo matrimonio con la bella Marcelle Genevieve Parmentier, que impidió que se cumpliese el refrán “Cetrero: viudo o soltero”, a quien Félix transmitió su pasión, y que ha sido continuadora de su obra hasta nuestros días.

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Imagen superior: Félix junto a su esposa Marcelle Genevieve Parmentier, quien se inició con él en el arte de cetrería y colaboró estrechamente en el desarrollo de su carrera. / Archivo Fundación FRF.

Su innata facilidad de palabra le facilitó colaborar con la radio, la prensa escrita y, finalmente, con la recién creada Televisión Española, que en 1968 le propuso hacer la serie Fauna. Ese mismo año comenzaría la publicación de la exitosa Enciclopedia Salvat de la Fauna (1970-1973) traducida a trece idiomas, y después irían llegando otros éxitos televisivos como El Hombre y la Tierra (1974-1981).

En opinión del Dr. Miguel Delibes – científico de la Estación Biológica de Doñana que constató la difusión que la enciclopedia obtuvo en los principales museos de Historia Natural en los que estuvo- las claves del éxito de Félix fueron su carisma personal, lograr que la sociedad de entonces valorara el entorno natural propio y su enfoque ecológico al hablar de seres vivos relacionándolos entre si y con su hábitat.

Ese año, 1968 –siguiendo ahora el relato de Javier Ceballos en su famosa obra Soltando pihuelas (2002) – , fue recomendado al Ejército Estadounidense por uno de sus miembros, el también cetrero A. Graham, teniente coronel y director de la United Peregrine Society Ins., para hacer frente a un problema que en 1967 le había causado la pérdida de 100 millones de las pesetas de entonces en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz: los choques de aviones con aves, con sisones concretamente, problema conocido internacionalmente por bird strike.

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Imagen superior: el Dr. Félix Rodríguez de la Fuente leyendo la prensa halcón en puño / Archivo Fundación FRF.

Félix aceptó el reto, y lo llamó Operación Baharí (halcón en árabe). Dicha operación consistió en utilizar sus halcones como medio para ahuyentar a los sisones con los que chocaban los cazas, algo que no requería necesariamente eliminarlas con veneno, como estaba previsto hacer: bastaba con volar halcones para espantarlas de manera natural, respetuosa y sostenible.

Contó para ello con sus halcones y algún que otro cetrero más que le acompañaron en la nueva aventura. El éxito fue de tal calibre que en el primer año de la aplicación del sistema hubo cero pérdidas.

En 1970 Aviación Civil le propuso hacer lo propio en el aeropuerto de Madrid-Barajas, comenzó la Operación Baharí II. Luego sería la Base Aérea de Morón, y poco a poco los principales aeropuertos españoles, siendo en la actualidad más de 20 los que utilizan este sistema disuasorio para aumentar la seguridad aérea. Gracias a una forma ancestral de practicar la caza –esa misma que impulsó en sus orígenes la ornitología y cuyas primeras muestras en España se remontan a la época visigótica– Félix redujo de manera drástica las pérdidas económicas de la aviación.

Parte al menos de lo que fue todo esto se puede ver en los siguientes programas Los halcones, de la serie Planeta Azul, emitido el 18-09-1971, y Altanería. 1ª parte, de la serie El Hombre y la Tierra, emitido el 26-03-1976.

De su relación concreta con el Museo Nacional de Ciencias Naturales, tras la puesta en marcha de la Sociedad Española de Ornitología a la que ya hemos hecho alusión, se sabe que Félix Rodríguez de la Fuente, llevado una vez más por su inquietud científica, solicitó a Francisco Bernis en febrero de 1963 la conferencia Proteínas de las aves. La impartió el ornitólogo Charles G. Sibley en 1960, y en ella hablaba sobre las globulinas de los huevos de ave y su importancia en la filogenia.

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Félix quería incorporar datos de la conferencia a su libro El Arte de Cetrería, cuya redacción estaba finalizando. Benigno Varillas cuenta cómo Bernis le envió la información y aprovechó para preguntarle sobre la captura en España de unos halcones y su envío a través del Ministerio de Agricultura a unos cetreros alemanes, porque había recibido una queja de la DBV (Liga Alemana para la Defensa de las Aves).

Félix le aclaró que la operación había sido bajo su supervisión, siendo en ese momento prácticamente el único modo de evitar su extinción mientras no cambiara la mentalidad de muchos guardas de los cotos, la Ley de Caza y desaparecieran las Juntas de Extinción de Animales Dañinos.

Después de aclarar el asunto, Bernis, por entonces secretario de la SEO, le invitó a formar parte fundadora de la Sección Española del Consejo Internacional para la Preservación de Aves (ICBP), que en 1986 pasaría a denominarse “Bird Life”. Ese acto tuvo lugar en el entonces Instituto José de Acosta, hoy MNCN, el 4 de abril de 1963. Félix fue invitado a dicho acto en calidad de director del Centro Nacional de Cetrería - ubicado ya entonces en la Casa de Campo- e inminente director de la Estación Central de Cetrería y Aves de Presa.

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Imagen superior: el Dr. Rodríguez de la Fuente llegó a ser un gran experto en etología animal gracias a su práctica de la cetrería. En la imagen Félix águila en puño / Archivo Fundación FRF.

Precisamente en dicha reunión Félix presentó su proyecto científico “Estudio de las aves de presa españolas” que, por diversas vicisitudes y el definitivo giro mediático que dio su vida en 1968, quedó aparcado definitivamente. Este mismo año Félix y Bernis volvieron a colaborar juntos en la fundación de la Asociación Española para la Defensa de la Naturaleza (ADENA) –hoy convertida en World Wildlife Fundation WWF–. A través de ADENA Félix logró generar innumerables vocaciones científicas, así como el desarrollo de proyectos conservacionistas de primera magnitud para España como la protección de los caballos asturcones o la fundación del primer espacio natural protegido con fondos privados, en este caso por iniciativa de ADENA, la Reserva de Rapaces de Montejo, todavía vigente.

La cetrería le introdujo en la etología, de la que llegó a ser un gran experto, a base de muchas horas de estudio y práctica, primero con halcones, luego con lobos, etc. No en vano mantuvo correspondencia con Konrad Lorenz –que recibiría en 1973 el Premio Nobel por sus estudios en etología o comportamiento animal– que prologó la enciclopedia Fauna.

Sus conocimientos sobre esta disciplina llegaron a ser tan amplios que fue invitado en 1970 por el Prof. Carlos Luis de Cuenca y González-Ocampo a incorporarse como profesor contratado a la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en la Facultad de Veterinaria, para impartir la asignatura de Etología, algo que podía hacer perfectamente al ser doctor en medicina. Sus clases tuvieron tal éxito que se vieron obligados a celebrarlas en el Aula Magna.

También se proyectó la creación del Instituto de Investigaciones Zoológicas (UCM), en el que Félix se encargaría de la Sección de Ecología y Etología. Las ocupaciones de Félix, que tenía una enorme capacidad pedagógica, y quizás también las envidias que despertó su éxito como docente, o el achacarle vez tras vez que no tenía formación universitaria en biología –algo que tampoco tenía Darwin, teólogo anglicano– acabaron también con este interesante proyecto.

No obstante, esta idea de impartir etología de la que Félix fue pionero en España, seguiría adelante y continúa en nuestros días El Dr. Félix Rodríguez de la Fuente recuperó la cetrería en España, y con ella su actividad como naturalista científico. Logró que España fuera el primer país de Europa donde se comenzaron a proteger las rapaces o se dejaron de eliminar lobos, motivo por el que todavía quedan ejemplares de estas especies, mientras que en muchos países de Europa han desaparecido. Además, su mensaje conservacionista transmitido por ADENA y científicamente ecológico permitió la protección de los caballos asturcones, del oso pardo, de la gacela mohor, del Bosque de Muniello, de Doñana, de las Tablas de Daimiel, de la Dehesa del Saler, de la Albufera de Valencia, de Cabañeros, y eso por no hablar de la ingente cantidad de vocaciones científicas que despertó través de su actividad en el Club de Los Linces o los campamentos del Refugio de Aves de Presa de Montejo de la Vega.

No resulta extraño que las exposiciones del MNCN le recuerden, como ha ocurrido en Cetrería: patrimonio cultural y ciencia (2015), comisariada por el experto cetrero Dr. Javier Ceballos, o la más reciente Donde los buitres encontraron refugio (2017), comisariada por el naturalista y agente medioambiental Juan José Molina.

Este artículo ha sido financiado por la Secretaría de Estado de Investigación del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España, a través del proyecto de investigación HAR2016-76125-P

Copyright del artículo © Alfonso V. Carrascosa. Publicado originalmente en NaturalMente, revista del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en TheCult.es (Thesauro Cultural) con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Alfonso V. Carrascosa

Científico del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Investigador en campos como la microbiología y la historia y documentación de las ciencias naturales en España.

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Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

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Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC

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