El arte de filmar a las ballenas jorobadas

Filmamos a las ballenas jorobadas en los mares alrededor de Tonga. Estas ballenas no viven en grupos, los individuos se encuentran bastante dispersos.

Hay 11.200 km. cuadrados de mar en torno al archipiélago y puede resultar bastante difícil encontrarlas. Hay que esperar a que se den las condiciones adecuadas para avistarlas: unas condiciones atmosféricas despejadas y tranquilas. Hay que buscar sus chorros cuando salen a la superficie a respirar.

En condiciones más adversas, la mar picada las oculta y su chorro es arrastrado por el viento. También se necesitan unas buenas condiciones en el mar: aguas transparentes y mucho sol. Para filmar a estas ballenas, se requiere mucha paciencia y una buena preparación. Las condiciones óptimas no duran demasiado, así que estábamos siempre preparados.

Cuando las encontramos, no siempre estaban dispuestas a colaborar. Nos encontramos con un grupo de machos persiguiendo a una hembra. Eran cuatro o cinco ballenas de 36 toneladas avanzando a 10-15 nudos. Sin lugar a dudas, no queríamos cruzarnos en su camino. Son unos animales muy fuertes. Sin embargo, en todo el tiempo que pasas allí aprendes cosas sobre los animales y descubres cómo interactuar con ellos, algo muy importante a la hora de filmar a la madre con su cría.

Naturalmente, la madre era muy protectora con el recién nacido, pero con el tiempo se volvió más confiada. Su ballenato era muy revoltoso, le encantaba dar golpes con la cola en la superficie. Era sólo un juego, pero debíamos tener mucho cuidado de no excitarle demasiado, ya que podía causar muchos daños.

Antes de introducirnos en el agua junto a ellos, es necesario conocer su carácter para saber cómo comportarnos en su compañía. El comportamiento adecuado comienza con el delicado manejo de la embarcación: sin aproximarse demasiado rápido, manteniendo las revoluciones bajas y constantes.

Una vez dentro del agua, tenía que permitirles que se acostumbraran a mi presencia. Ahí también había que tener cuidado, salpicando lo mínimo, moviéndome con suavidad. La forma de comportarse cuando se está entre animales tiene su truco. Es lo que permite acercarse al animal mientras este continúa actuando de forma natural.

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Rodar dentro del agua implica un acercamiento, por eso es tan especial. Cuando estás en tierra firme, a menudo confías en guardar bien las distancias, y estás oculto en un escondite o en un vehículo. En el agua, hay que trabajar mucho más cerca del objetivo. Notará tu presencia, por lo que la confianza resulta esencial. Es un reto que proporciona mucha satisfacción, una vez superado. Mi objetivo siempre es que el animal me acepte.

Filmé a un par de metros de la madre. Fue un momento de intensa emoción y profunda satisfacción. Estar tan cerca y conseguir que el animal me aceptara y me observara. Podía ver su globo ocular y podía ver cómo me estaba mirando. Me sentí un privilegiado. Había conseguido ganarme su confianza. Eso es lo que hace que sea tan agradable trabajar con las ballenas jorobadas, su capacidad de pensar – son sensibles a los sentimientos y la inteligencia.

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Cuando me acerqué y continuó tranquila, sentí que se había establecido una relación entre nosotros. Pero esa relación no dura demasiado tiempo, ya que habitamos mundos diferentes, así que es inmensamente valiosa. La ballena mide casi 14 metros, pero no pesa nada, y tú tampoco. Durante la filmación, podía trabajar en 3D, moviéndome del mismo modo que ella. En tierra, habría necesitado una grúa para realizar las mismas tomas.

No me extraña que la gente diga que un encuentro con una ballena ha cambiado sus vidas; yo tuve una experiencia personal mucho más íntima con una ballena que con muchas personas. No existe una experiencia similar con otro animal vivo. Puedes hacerte amigo de un elefante, pero las ballenas son mucho más grandes y se desenvuelven en el ingrávido medio acuático, con ese misterio intangible.

Copyright © Doug Allan. Este texto describe el trabajo del autor en el documental "Tierra" ("Earth", BBC, 2007), de Alastair Fothergill y Mark Linfield. Cortesía de Wanda Visión. Reservados todos los derechos.

Doug Allan

Doug Allan es un prestigioso cinematógrafo, especializado en rodajes subacuáticos y filmaciones en las regiones polares. Ha participado en documentales como Life in the Freezer, Wildlife Special: Polar Bear, The Blue Planet, Planet Earth y Frozen Planet. Ha ganado ocho premios Emmy y cuatro premios BAFTA.

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Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC

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