"Crónica Negra", de Miguel Ángel Martín

El periodismo de sucesos nos conecta con la esencia oscura del ser humano. Lo notamos en cuanto leemos los detalles de un crimen. Lo notamos al escuchar el desenlace de un juicio o de una investigación forense. Lo notamos, en fin, cuando nos dicen que han tomado en la morgue las huellas de esa víctima que hubiéramos podido ser nosotros mismos.

Por unos instantes, tomamos el lugar de los investigadores, reflexionando sobre los detalles que resultan ambiguos, o haciendo preguntas en un fingido cubículo de interrogatorio. Otras veces, nos convertimos en jueces imaginarios, y admitimos o rechazamos las peticiones de clemencia.

En el peor de los casos, estas fantasías tienen metástasis, y habrá quien se ponga en la piel del criminal, entendiendo así lo que se esconde tras la maldad humana. Al fin y al cabo, hay psicópatas que aceptan el guión implícito en los medios de comunicación: "Disfruta de unas horas de espectáculo para que el público te odie, y sienta escalofríos al final del programa".

Ya ven que, a la hora de apuntalar el morbo, no hay nada como la crónica negra. Fue precisamente esa fórmula periodística la que le sirvió a Miguel Ángel Martín para estrenar su talento entre octubre de 1986 y febrero de 1987, en las páginas del diario La Crónica de León. La idea, como podrán comprobar en el libro recopilatorio que hoy nos ocupa, era fascinante: Martín, luego conocido por los lectores de cómic gracias a títulos como Psichopatia Sexualis, Brian the Brain, Anal Core, Rubber Flesh y Snuff 2000, ilustraba esos crímenes que recopiló, como si fuera el archivero de una comisaría, el periodista Joaquín Nieves.

Casos reales, en su mayoría atroces, que teñían de rojo la perspectiva del lector, y que pasado el tiempo, podemos leer como una colección de relatos policiacos. En este caso, el morbo vuelve a cobrar protagonismo, porque las tragedias son reales ‒no se trata de un juego literario‒ y quienes recuerden a las víctimas lo sabrán mejor que nadie.

El grand guignol que nos propone Miguel Ángel Martín tiene de todo: depravación, ironía, refinamiento estético, crueldad, humor negrísimo, antropología, detalles trasgresores... Y eso que, como quien dice, el artista daba aquí sus primeros pasos como dibujante profesional, antes de firmar sus trabajos más conocidos.

Pasen y acomódense. Están en el cuarto de calderas del crimen y Martín les invita a recorrerlo hasta lo más hondo de sus honduras. Y por supuesto, sin solemnidad ni moraleja.

Sinopsis

En 1982 La Crónica de León encargó a Miguel Ángel Martín que ilustrase las noticias de sucesos nacionales e internacionales que llegaban a través de los teletipos. Tan solo unos meses más tarde se le encomendó también poner las imágenes a una nueva sección, Crónica negra, que recopilaba los crímenes más crueles de la historia de la provincia de León. Aquella tarea gráfica de forense, salpicada de vísceras, puñaladas, asesinos sádicos y víctimas sangrantes se recupera ahora restaurando los textos originales. Una visión de la España miserable y montaraz, un Puerto Hurraco sin fronteras, que se ajusta como un guante a la mirada ácida y visceral de Martín. La España criminal vista por uno de los ilustradores más originales y libres de Europa.

"Martín ‒escribe David Benedicte en el prólogo‒ consta como pocos autores españoles cuya «dura y salvaje producción», según dejó claro el jurado, consiguió alzarse con un Yellow Kid (algo así como un Oscar comiquero). Fue en el Salón de Roma de 1999. ¿Y qué demonios hacía Miguel Ángel Martín en León, ciudad en la que nació, a mediados de los ochenta? Historia. Nos daba una pequeña lección de Historia con hache mayúscula. Demostraba a los lectores de aquello que por aquel entonces se llamaba «prensa seria» que, en ocasiones, el arte puede estar agazapado, cual implacable killer, entre las páginas de la sección de sucesos de un diario de provincias. Crónica Negra, así se tituló, una vez recopilado (publicado por la editorial Midons en 1997), uno de los primeros trabajos profesionales, en una faceta totalmente desconocida, del comiquero patrio más capacitado, más transgresor, polémico e irreverente que ha dado este país llamado España. (...) Año 1986, ya se ha dicho. Mutaba por aquellos días el felipismo ilustrado en algo propio de un sainete de los de charanga y pandereta, eso sí, con un pie puesto en la CEE y otro en las elecciones generales. Miguel Ángel Martín abandona por aquel entonces la carrera de Derecho y su intención de ser fiscal por algo que, a la larga, sería mucho más productivo. Empieza a trabajar en El Diario de León y, a partir de 1986, en La Crónica de León, donde se ocupa de ilustrar las crónicas de sucesos y realiza las tiras Keibol Black y Kyrie Nuevo Europeo. Es ahí, precisamente ahí, fajándose cada día con el filo más sórdido y violento de esa navaja automática llamada actualidad, donde aprende Miguel Ángel Martín dos lecciones que le serán de gran utilidad en su futuro como ilustrador. Una: hay que aplicarse, desde el principio, para dosificar la cantidad de sangre que entra en una viñeta. Y dos: no importa lo que uno pueda imaginar, hasta dónde sea capaz de llegar, ya que la triste realidad siempre superará a la ficción".

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Reino de Cordelia. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2007, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (TheCult.es), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las artes.

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