Vicenta Llorente, entomóloga: “Tenemos muy buenas colecciones, pero no hay personal para estudiarlas”

Vicenta Llorente, entomóloga: “Tenemos muy buenas colecciones, pero no hay personal para estudiarlas” Imagen superior: Vicenta Llorente (autor: Luis Mena)

A los seis años fue evacuada a la Unión Soviética junto con su hermano y otros "niños de la guerra". Allí vivió las penurias de la Segunda Guerra Mundial, se licenció en Biología y pasaron 19 años hasta que pudo regresar a España y reencontrarse con su familia.

Vicenta Llorente (Algorta, Vizcaya, 1930), una figura española de la Entomología, es doctora en Ciencias Biológicas, científica titular del CSIC y experta en ortópteros (saltamontes) del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Aunque está oficialmente jubilada, todavía mantiene [en 2007, fecha de esta entrevista] su actividad investigadora en el Museo y sigue siendo un referente fundamental para los científicos españoles que se dedican a estudiar el rico mundo de los ortópteros.

Niña de la guerra, formada en la Unión Soviética y mujer. ¿Cuál de estas tres cosas ha pesado más en su biografía científica?

Ser niña de la guerra te marca y haber estudiado en la URSS también.

¿Qué razones llevan a una joven universitaria a dedicar su vida a estudiar insectos?

Yo tenía en mente estudiar Químicas, pero, al final, me decidí por Biología. Estudiando la carrera me fueron atrayendo poco a poco las clases sobre los insectos; así que en el tercer curso me decidí por la Entomología médica, que tiene relación con la transmisión de enfermedades. En aquella Unión Soviética, el Estado te ofrecía la carrera gratis e incluso te pagaba un estipendio. Al terminar tenías que trabajar tres años donde más se te necesitara, así que mi compañera Elvira Mingo (también entomóloga del Museo y especialista en himenópteros) y yo decidimos ir juntas al Asia Central, a Turkmenia (ahora, Turkmenistán), una zona rica en insectos con una geografía muy diferente a la española.

VicentaLlorenteTurkmenia

Imagen superior: En su juventud, durante una expedición científica por el desierto de Karakum (aldea de Tashaus, Turkmenistán), donde recogió parásitos de los camellos. Llorente sostiene en brazos al hijo de un nativo.

Allí empezó a estudiar los mosquitos...

Me dediqué a unos mosquitos denominados phebotomus, que son transmisores de enfermedades como la Leishmaniosis, la fiebre papataci y otras. La mayor parte de Turkmenistán es un desierto, pero hay vegetación, tiene arbustos, flores en primavera y colonias de roedores. Precisamente en sus cuevas habitan los phebotomus.

En 1956, con 26 años, ya licenciada, usted pasó del entorno marxista de la URSS a la universidad española en un régimen franquista. ¿Cómo vivió ese gran cambio?

Cuando regresé a Madrid el 23 de octubre de 1956 y empecé a trabajar, sabía que estaba rodeada de gente muy distinta de mi formación, pero, afortunadamente, eran muy comprensivos. Lo que les interesaba era la ciencia, los insectos, el trabajo. Aunque parezca mentira, mis compañeros eran bastante progresistas.

¿El evolucionismo ya había sido aceptado en España?

Aquí no todos estaban de acuerdo con la evolución y “que veníamos del mono”, ni hablar. La evolución estaba mal vista por cuestiones religiosas.

¿Qué piensa sobre el creacionismo?

Para mí, todo es la Naturaleza. La Naturaleza es tan buena y tan mala que nos trae todo lo bueno y todo lo malo.

Tuvo la oportunidad de investigar en el British Museum of Natural History, ¿Era muy diferente el ambiente científico de Inglaterra respecto al que conoció en la URSS y al que vivía en España?

El Museo británico de Ciencias Naturales es un museo excepcional, me impresionó muchísimo el nivel y el número de gente que se dedicaba a insectos, las colecciones... Nos daban cien vueltas. Tuve también la suerte de trabajar allí con especialistas rusos, estuve con Uvarofv, el ortopterólogo más prominente del mundo, y con Dirsh, que se dedicaba a acrídidos (verdaderos saltamontes). Yo fui a especializarme con él en este grupo animal. Fue una experiencia muy positiva.

A grandes rasgos. ¿qué peculiaridades tiene España desde el punto de vista entomológico?

La península Ibérica es muy peculiar en todas las ramas de las ciencias naturales: existen muchas variedades, las geografías son muy especiales. Lo son el suelo, la botánica, la zoología y, por supuesto, la entomología. Los insectos están en sitios muy localizados y desconectados de otras poblaciones por montañas, lo que ha propiciado que se formen nuevas especies y nuestra gran biodiversidad.

Usted ha descrito 2 subgéneros y descubierto 17 nuevas especies, 4 subespecies...

Yo sola no, es un trabajo de equipo.

¿Cómo se descubre una especie? ¿Es un trabajo detectivesco? ¿Interviene el azar?

De todo un poco. Algunos ortópteros no pueden volar y se encuentran muy localizados. También es una suerte dar con ellos. Pero cuando te pones a describirlos, a creer que son especies nuevas, tienes que comparar, tienes que pedir material para ver si ya están descritos, hay que estudiar los caracteres importantes para poder llegar a considerarlos como especie nueva.

¿Descubrir una especie es su mayor emoción científica? ¿Qué se siente?

Es interesante poderles poner el nombre y dedicárselo a amigos que las han capturado, es todo emocionante.

Estudia el grupo de organismos con mayor diversidad, los insectos. ¿Cuál es su perspectiva sobre la increíble capacidad de la vida para crear nuevas formas?

Las nuevas formas aparecen si hay una diversidad en el ambiente, de paisaje, suelo, vegetación; si no, los insectos son menos variados. La variabilidad del paisaje es muy importante para que exista una diferencia de especies.

¿Cómo convencería a un profano de que es grave que se extingan unos bichos a los que cotidianamente se combate en casa con insecticida?

Si causan plagas y riesgos es normal que se combatan y eso no implica necesariamente su extinción. Otra cosa es abusar de insecticida por los daños que producen al medio ambiente y a nosotros mismos. Los insectos que combatimos en casa son los domésticos, son sinántropos; ya se han hecho a la vida del hombre. Se combaten con insecticida los que se alimentan de la sangre, los hematófagos ya que transmiten enfermedades.

Usted comenzó hace cincuenta años estudiando en Asia Central parásitos y enfermedades producidas por ellos como la leishmaniosis, que en los últimos tiempos han disparado alguna vez las alarmas sanitarias españolas. ¿La globalización llega a la biología?

Da la casualidad de que estando en la URSS recibíamos publicaciones españolas sobre los phebotomus; incluso antes de la Guerra Civil ya había trabajos sobre estos animales. De Madrid hacia el sur es una zona propensa a estos insectos. Que ahora hayan vuelto a aparecer quizá quiera decir que se ha descuidado un poco la lucha contra ellos, quizás también que se haya alterado el lugar al crecer tanto las ciudades e invadir el campo. En avión llegó a España hace unos días el mosquito tigre, puede llegar en camiones desde África y los insectos pueden apropiarse de nuevos hábitats.

Siempre recurren a usted cuando se produce una plaga, sea de langostas o de cucarachas voladoras.

Acuden a mí porque soy la única que está aquí, aunque ya no esté en activo. Es una pena que la sección de Entomología esté casi sin personal científico. No salen plazas, la gente se sacrifica diez años haciendo tesis doctorales y luego se tiene que ir y trabajar en lo que sea. Habría que promocionar la Entomología, porque es un campo muy amplio, hay muy pocos especialistas y tenemos muy buenas colecciones con las que trabajar.

Aunque está jubilada, todavía sigue investigando y acudiendo al Museo. Actualmente ¿cuál es la principal pregunta a la que busca respuesta científica?

Sigo comprobando lo rica que es la naturaleza, porque incluso ahora en España puedes seguir buscando algo nuevo. Y piensas que todavía puedes encontrar alguna especie más. Pero mi meta ya no es encontrar. Yo vengo aquí porque me gusta, porque me tratan bien y porque puedo ayudar.

Copyright del artículo © Ricardo Curtis y Ángel García. Publicado originalmente en el periódico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en www.TheCult.es con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

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Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

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Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC