Crítica: "Los archivos del Pentágono" ("The Post", 2017)

Siempre se siente un cierto temor a la hora de hablar sobre una buena película de Spielberg, porque hay pocas cosas mejores que una buena película de Spielberg, director de tantas obras imprescindibles de la historia del cine.

Desde hace mucho tiempo, el autor de Encuentros en la tercera fase alterna las cintas de vocación popular con obras más personales, ofreciendo máxima calidad tanto en unas como otras. No obstante, en los últimos años parece más centrado artísticamente en las películas “adultas” (Munich, Lincoln, El puente de los espías) que en sus recientes films-espectáculo (Tintín: el secreto del Unicornio, Mi amigo el gigante o, en apariencia, su inminente Ready Player One). Estos últimos son productos en los que la animación digital lo es (casi) todo, y en los cuales Spielberg parece delegar demasiado en el equipo que forma “la gente de los ordenadores”.

Durante bastantes años, se ha culpado a George Lucas y a Steven Spielberg de ser los culpables de infantilizar el cine de Hollywood. A causa de sus inesperados éxitos en la década de los 70, instauraron el modelo de película con argumento de serie B, pero rodada con mucho dinero. El éxito de sus monstruos, extraterrestres y aventureros, según algunos proclaman, acabó con la corriente de cine adulto y europeizado de aquellos tiempos. Por eso, que ahora mismo Steven Spielberg sea quien ha recuperado exitosamente aquel cine “serio” puede resultar irónico.

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Evidentemente, el espectador de Los archivos del Pentágono recordará Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976), de la que casi se podría decir que funciona como precuela, con personajes, entornos y argumentos similares. Sin embargo, tratándose un film de Spielberg, no nos hayamos ante una obra fría, cerebral o ruda, como sucedía en ocasiones con el cine de los 70. A pesar del interés de la trama y del contundente mensaje acerca de la necesidad de una prensa independiente y combativa (mensaje siempre relevante, aunque en esta ocasión claramente lanzado contra los delirantes desmanes antiperiodísticos de Donald Trump), Los archivos del Pentágono es principalmente una película de personajes.

Una vez desaparecidos los grandes directores clásicos, parece que Steven Spielberg se ha transformado en el guardián de lo mejor del Hollywood de antaño. Su cine, por otro lado totalmente personal y reconocible, está impregnado del ADN de Alfred Hitchcock, John Ford, David Lean o Frank Capra. Este último, por cierto, está muy presente en Los archivos del Pentágono, no en las formas sino en el tipo de historia que se cuenta: la del héroe defensor de los valores americanos, esos que dicen que los gobernantes y los burócratas nunca están por encima del pueblo.

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En su mayoría, los personajes de esta película son periodistas de la vieja escuela, magistralmente interpretados por actores como Tom Hanks, Bob Odenkirk y un deslumbrante plantel de secundarios. Todos ellos tienen un objetivo claro, pero la verdadera heroína de la película es la persona con más dudas y presiones, la editora Katharine Graham (Mery Streep). Esta mujer, a cargo del Washington Post por circunstancias casi accidentales, debe decidir si se pone del lado de la verdad, del negocio o de sus amistades en las altas esferas. Meryl Streep y Steven Spielberg construyen a este personaje con la maestría que cabe esperar de dos leyendas similares, basándose en el sólido guión escrito por Liz Hannah y por un especialista en este tipo de historias, Josh Singer (Spotlight, El ala oeste de la Casa Blanca, El quinto poder).

Aunque el director ha explicado que hizo la película casi de improviso, Los archivos del Pentágono es un magnífico film realizado por un ejército de profesionales de primera clase (se podría decir que cada “extra con frase” que aparece ha sido protagonista de alguna serie o película). Conviene, eso sí (como pasaba con Lincoln), conocer de antemano datos y personajes para “entrar” antes en la película y no despistarse al comienzo, si bien la sabiduría narrativa de Spielberg logra que cualquier espectador pueda seguir la historia principal sin perderse.

Sinopsis

Un drama sobre la insólita colaboración entre Katharine Graham (Streep), la primera mujer editora del periódico The Washington Post, y su motivado director Ben Bradlee (Hanks), en su carrera por alcanzar a The New York Times para poner al descubierto un enorme encubrimiento de secretos del gobierno que abarca tres décadas y cuatro presidentes de los Estados Unidos. Los dos deberán superar sus diferencias y arriesgar sus carreras, y su propia libertad, para sacar a la luz verdades enterradas desde hace tiempo.

"Steven siente verdadera pasión por los actores", afirma la veterana directora de casting Ellen Lewis. "Desde el primer momento, tenía claro que quería a Matthew Rhys para interpretar a Daniel Ellsberg, Bruce Greenwood para Robert McNamara y Sarah Paulson para la Sra. Bradlee, y eso era un gran comienzo". Al final, Spielberg y Lewis acabaron reuniendo a un gran elenco, de más de 20 intérpretes, que incluía a algunos de los actores más interesantes de la actualidad, muchos de los cuales han formado parte del resurgimiento que está viviendo la televisión en estos principios del siglo XXI.

Alison Brie interpreta a la hija mayor de Katharine Graham, Lally, que no tenía más que 23 años durante los acontecimientos recogidos en el filme. A Brie le encantó interpretar a una joven que no duda en cuestionar o censurar a su madre pero también está totalmente entregada a apoyar a una mujer que sabe que está rompiendo moldes en su generación. "Lally, como su madre, es tremendamente inteligente. Tiene unas ideas muy claras y desde luego no se las calla. Tenía una relación muy franca con Kay. Fue muy divertido de interpretar porque pone en entredicho a su madre", explica Brie. "Es la clase de persona que te dice las cosas como las ve, y a veces eso es justo lo que su madre necesita".

Spielberg se alegró de contar con Brie para ese personaje. "La seguí en Mad Men y la vi en Mud y creo que es una actriz extraordinaria, así que fue estupendo poder asignarle el papel de Lally", comenta.

Bob Odenkirk, famoso por hacer del desmesurado abogado criminalista Saul Goodman en Breaking Bad y Better Call Saul, da un giro dramático con otro personaje real: el difunto Ben Bagdikian, un galardonado periodista que se incorporó a The Washington Post en 1970, y cuya relación anterior con Daniel Ellsberg y la Corporación Rand lo llevaron a conseguir su propia copia de los archivos del Pentágono. Más tarde, Bagdikian se convertiría en el decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de California, Berkeley.

Trabajar con Hanks ayudó a consolidar ese concepto. "Tom es la bomba. Es verdaderamente la personificación del actor que vive el momento. Su energía está siempre presente y siempre en el momento en el set. Así que al actuar con él, tienes ocasión de interpretar el momento como si fuera nuevo cada vez, que es lo que todo actor quiere más que nada", afirma Odenkirk.

Bradley Whitford, ganador de dos premios Emmy por sus papeles en El Ala Oeste de la Casa Blanca y Transparent, interpreta a uno de los pocos personajes de Los archivos del Pentágono no basado directamente en una persona real: Arthur Parsons, una amalgama de varias personas que estaban preparando por aquel entonces a The Washington Post para su OPV. En la película, Parsons es quien adopta la postura contraria para proteger el futuro del periódico al no publicar los archivos del Pentágono. Para Parsons, publicarlos sería jugar a la ruleta rusa con el futuro de todos los que trabajan para el periódico.

El dinamismo de Los archivos del Pentágono procede no solo de la creciente tensión que sufren sus personajes. Se fragua igualmente a través del ritmo de la película y de su decidida atención a los detalles visuales de su mundo de reporteros e individuos influyentes de la década de 1970 -cada uno de los cuales cuenta su propia parte de la historia. Spielberg trabajó con un equipo de primera, con la mayoría de los cuales lleva colaborando desde hace décadas, para evocar esa atmósfera. Un integrante vital de ese equipo es Janusz Kaminski, su director de fotografía de confianza, y un cineasta de talento por derecho propio (además de haber ganado sendos Óscar por La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan).

Kaminski y Spielberg optaron por filmar en película de 35 mm, como guiño al cine de los años 70, pero también como forma de darle vida a la riqueza de cada detalle. "Janusz y yo queríamos hacer que la película no pareciera contemporánea, sino rodada a principios de los 70", aporta Spielberg. "Todo era cuestión de la paleta de colores y su temperatura, y de coordinar la iluminación de Janusz con el magnífico vestuario de Ann Roth".

Meryl Streep opina: "El aspecto de esta película hace que lo sucede en las oficinas y en las cenas resulte absorbente y tan animado que estás deseando saber qué pasa a continuación. Janusz y Steven están perfectamente compenetrados. Es como si vieran las cosas a través de un solo par de ojos".

Tom Hanks disfrutó especialmente con las máquinas de escribir de mediados de siglo, ya que el actor siente obsesión por las máquinas de escribir retro. "El sonido que hacen es especialmente fantástico", opina. "Las salas de redacción ya no suenan así. Ese maravilloso ruido blanco de fondo transmite a la perfección la esencia de una sala de redacción de esa época". La redacción parecía tan real que Hanks empezó a vivir en ella. "Me echaba siestas en el sofá que había allí, como solía hacer Ben Bradlee", confiesa.

Una vez terminado el rodaje, el editor Michael Kahn y el compositor John Williams empezaron su labor de montar la estructura final de la historia y fijar su ritmo. En este filme se han cumplido 44 años de colaboración entre Spielberg y Williams, así como su 29º proyecto juntos. "John suele tocar antes en el piano para mí todo lo que piensa interpretar con la orquesta completa. Pero el tiempo en esta película estaba tan justo, que esta ha sido una de las pocas veces en las que he ido a una sesión de grabación de John Williams sin haber oído ni una nota", comenta Spielberg. "Aun así, como es habitual, me ha encantado cada nota. John dotó a la banda sonora de una preciosa contención, pero musicalmente también es tremendamente intensa cuando hace falta".

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © DreamWorks Pictures, Amblin Partners, Amblin Entertainment, 20th Century Fox, Participant Media, Pascal Pictures, Star Thrower Entertainment. Cortesía de eOne Films Spain. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

Es coautor del libro 2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario (Notorius Ediciones, 2018).

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