La Real Casa de la Geografía y Gabinete de Historia Natural: Antonio de Ulloa (1716–1795)

A mediados del siglo XVIII, Antonio de Ulloa poseía ya un más que sobresaliente bagaje científico: había formado parte junto con Jorge Juan de la expedición geodésica franco–española (1735– 1746) que, dirigida por La Condamine, tenía como objetivo efectuar la medición de un grado del meridiano terrestre en el ecuador y determinar así la forma de la Tierra.

Este periplo le sirvió a Ulloa para estudiar y analizar los recursos naturales (animales, plantas, fósiles y minerales), la realidad militar, antropológica y socioeconómica, así como la geografía y la climatología de las tierras americanas que recorrieron.

Ulloa volvió a España en 1746 después de que el navío en el que regresaba fuera apresado por la Armada Británica y sus ocupantes trasladados a Inglaterra. Al llegar a Londres su persona y su labor científica fueron inmediatamente reconocidas y fue liberado y nombrado miembro de la Royal Society of London.

Una vez en Madrid, publicó junto con Jorge Juan los resultados de sus trabajos americanos en la Relación histórica del viaje hecho de orden de su Majestad a la América Meridional (Madrid, 1748) y las Observaciones astronómicas y físicas hechas en los Reinos del Perú (Madrid, 1748).

En 1749 es comisionado por la Corona e inicia un viaje por Europa con el objeto de conocer la situación de la minería, los arsenales y las fundiciones, las manufacturas, los puertos y la construcción naval en las potencias europeas, que derivase en una mejora de las instalaciones científicas y tecnológicas de nuestra nación.

El recorrido por países como Francia, Holanda, Suecia, Prusia y Dinamarca le permitió entablar relaciones con científicos y académicos de todos estos países y contactar con expertos extranjeros que posteriormente fueron contratados en nuestro país. Cuando vuelve a España el Marqués de la Ensenada, Secretario de Hacienda, Guerra y Marina e Indias, le encarga, entre otros trabajos, la puesta en marcha de la Real Casa de la Geografía y Gabinete de Historia Natural (1752), antecesor del Real Gabinete de Historia Natural, fundado por Carlos III en 1771 que hereda parte de sus colecciones.

Entre los objetivos de la primigenia institución estaban el realizar un mapa de España, mejorar la prospección y la extracción de minerales y formar las colecciones de Historia Natural, funcionando también como almacén de productos ultramarinos: tabaco, quina, cacao, vainilla y otros productos que provenían de América.

Como sede para la Real Casa se eligió un edificio de la calle Magdalena (nº 2, 4 y 6 esquina a Lavapiés con fachada a estas dos calles y a la de la Cabeza). Se contrataron profesionales tanto españoles como extranjeros. Entre los españoles se encontraban los guardiamarinas José Solano y Salvador Medina; Pedro Saura, experto en minas e historia natural y como administrador, Eugenio Reygosa. Entre los extranjeros estaban Agustín de La Planche, químico francés; Andrés Keterlin y su hijo Juan, especialistas en siderurgia alemanes y Guillermo Bowles, geógrafo, prospector minero y naturalista irlandés.

Las colecciones de historia natural se formaron con ejemplares procedentes de todos los territorios de la Corona a los que unieron los instrumentos científicos adquiridos por Antonio de Ulloa en Londres y París. Además se adquirieron libros científicos y técnicos.

Aunque la Real Casa no llegó a abrirse al público, mientras estuvo en funcionamiento los profesionales que en ella trabajaron desempeñaron diferentes actividades. Guillermo Bowles, por ejemplo, reconstruyó las minas de azogue de Almadén después de un incendio, experimentó con la platina, descubierta por Ulloa durante su estancia en América, y recorrió España realizando prospecciones mineras y colectando rocas y minerales para la Real Casa. Sus viajes se plasmaron en su Introducción a la Historia Natural y a la Geografía Física de España (1775).

Sin embargo, la caída en desgracia del Marqués de la Ensenada, principal valedor de Ulloa e impulsor de la Real Casa, provocó que este dimitiese de todos sus cargos (1755), incluso como encargado de la construcción del Canal de Castilla y de una fábrica de paños en Segovia, entre otros.

Poco después, en 1757, se traslada ba a Hunacavelica (Perú) donde fue nombrado gobernador. A pesar de los esfuerzos del fiel Reygosa por mantener la Casa en funcionamiento esta comienza a ser desmantelada, despedidos los técnicos extranjeros (excepto Bowles) y dispersadas las colecciones que pasan a formar parte de distintas instituciones como la Escuela de Caballeros Cadetes de Artillera (Alcázar de Segovia) o el Gabinete de Historia Natural del Príncipe de Asturias, futuro Carlos IV.

Lo que no es reclamado por ningún establecimiento se almacena en los Reales Aposentos, situados detrás de la Iglesia de San Martín de Madrid.

El hijo de Reygosa, Francisco, intenta en 1764 relanzar el Gabinete incorporando el legado José Quer, médico, militar y director del Real Jardín Botánico de Madrid, fundado en 1755 durante el reinado de Fernando VI en el Soto de Migas Calientes. Quer reunió a lo largo de su vida un importante Gabinete de Historia Natural, un herbario y una biblioteca con cerca de mil títulos. Sin embargo, a pesar de que la colección fue trasladada a la Real Casa, siguió siendo propiedad del Protomedicato debido a las deudas contraídas por su propietario con esta institución por lo que este nuevo intento de recuperación también fracasó.

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Por otro lado, un comerciante ilustrado, Pedro Franco Dávila (1711–1786), nacido en Guayaquil (Virreinato del Perú), consigue en 1771 que España adquiera su colección de historia natural, que es la base sobre la que Carlos III funda el Real Gabinete de Historia Natural del que Dávila es nombrado director vitalicio y establece su sede en Palacio del Conde de la Saceda, sito en la Calle Alcalá 13.

Las colecciones de la nueva institución se incrementan con posteriores traslados de los ejemplares del antiguo gabinete de Ulloa. Así, una orden de Carlos III en 1773 pone a disposición de Pedro Franco Dávila lo que se encuentra en los almacenes de la Corona procedente de la Casa de la Geografía, y a su vez el guayaquileño solicita un listado de todo lo que fue del antiguo Gabinete al Gabinete del Príncipe de Asturias. También inquiere sobre la existencia de dos relojes franceses del antiguo Gabinete y solicita que se puedan reparar para el que él dirige.

Además Dávila comunica a Antonio de Ulloa la creación del Gabinete y le solicita información sobre “Curiosidades de América” para poder expedir una orden a Virreyes y Gobernadores y solicitarlas para que le sean remitidas a la nueva institución. Tras el fallecimiento de Dávila en 1786, José Clavijo (1726–1806), que es nombrado vicedirector, se hace cargo del Real Gabinete, dándole un nuevo impulso científico en la misma senda que Ulloa: contrata técnicos y especialistas extranjeros, como Cristiano Herrgen o Guillermo Talacker; apoya las expediciones de Humboldt y de Malaspina (1789–1794) y organiza la mineralógica de los hermanos Heuland a Chile y a Perú (1795– 1780). Además impulsó el Real Estudio de Mineralogía.

En 1792 el Conde de Aranda le pide que coloque en la sala de lo duplicado todos los efectos de la “Real Casa [almacenados] en el Real Hospedaje de Corte”. Y en 1803 se solicita al bibliotecario Manuel Castor que entregue al profesor Louis Proust una de las tres péndolas adquiridas por Antonio de Ulloa para el antiguo Gabinete y que pasaron al nuevo en 1776, para su uso en el Real Laboratorio de Química.

En la actualidad, en la exposición permanente Minerales, fósiles y evolución humana del Museo Nacional de Ciencias Naturales, inaugurada en 2010, hay una vitrina dedicada al descubrimiento del platino por Antonio de Ulloa con muestras de este metal del siglo XVIII procedentes del Chocó (actualmente Colombia).

Además en el Museo se conserva un microscopio fabricado en Londres por la firma inglesa G. Adams (1750) que coincidía con el que figuraba en el listado de instrumentos prestados por la Casa de la Geografía al padre Juan Wendlingen, jesuita y profesor de matemáticas en el Colegio Imperial de Madrid. La figura de Antonio de Ulloa ha estado presente en distintas exposiciones temporales como Hace 100 años el Museo estreno sede (1910–2010), y la más reciente Una colección, un criollo erudito y un rey (2016).

Hoy nos contempla desde la fachada del Ministerio de Agricultura (Madrid) donde casualmente a principios del siglo XX se proyectó también un Museo de Ciencias Naturales.

Copyright del artículo © Soraya Peña de Camus. Publicado originalmente en NaturalMente, revista del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en www.TheCult.es con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Soraya Peña de Camus

Vicedirectora de Exposiciones y Programas Públicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y Coordinadora de Exposiciones del MNCN-CSIC. Los artículos de Soraya Peña de Camus se publican en The Cult con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Sitio Web: www.mncn.csic.es

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