Un oso hormiguero para el Real Gabinete

Un oso hormiguero para el Real Gabinete Imagen superior: el ejemplar de oso hormiguero gigante, Myrmecophaga tridactyla, restaurado / Servicio de fotografía del MNCN

Montado sobre una peana de madera con formato rectangular y cubierta por una vitrina de cristal con junquillo de madera, llegó al Museo Nacional de Ciencias Naturales un ejemplar de oso hormiguero gigante, Myrmecophaga tridactyla (Linnaeus, 1758), que el equipo de conservadores se encargó de restaurar.

La peana simulaba un terreno elaborado a base de componentes naturales (piñas de conífera, hojarasca, etc.) y elementos plásticos similares a césped artificial.

Esta pieza, con medidas de 177 x 32 x 78 cm, que forma parte actualmente de los fondos de la Colección de Mamíferos del museo con el número MNCN–M22180, procede de una reciente donación particular. La pieza era propiedad de Ángel Estévez y Muñoz-Orea y, tras su fallecimiento, su familia (viuda Claudia Bonk y herederos) optó por la donación de la misma a los fondos del Museo el mes de mayo de 2016. Aprovechamos la ocasión para agradecer a la familia Estévez su generosa donación.

A su llegada a las instalaciones del MNCN, a pesar de que su diagnóstico inicial no era preocupante al no presentar daños significativos visibles, se comprobó que la pieza poseía una serie de deterioros de diverso alcance, consecuencia del envejecimiento natural propio de una pieza de estas características en un domicilio particular. Sobre estos se debía actuar para asegurar su estabilidad física y química, emprendiendo de este modo el desarrollo de la intervención y la recuperación de la pieza.

El proceso se llevó a cabo a lo largo del mes de julio de 2016 con dos objetivos: 1) la preservación de la pieza teniendo en cuenta los principios básicos de mínima intervención, reversibilidad de los tratamientos efectuados y retratabilidad (que los materiales y procesos aplicados no impidan futuras intervenciones). Y 2) asegurar las mejores condiciones para su exhibición en la mencionada exposición, en la que figura como pieza emblemática por su similitud con la obra pictórica “La osa hormiguera de Su Majestad”, que también se cita en dicha exposición.

Este lienzo muestra una hembra de oso hormiguero gigante procedente de Buenos Aires regalada a Carlos III en 1776. El monarca ordenó su retrato al entonces primer pintor de cámara Antonio Rafael Mengs que, según Jordán de Urriés (1), trasladó parte del trabajo a Francisco de Goya y Lucientes.

unosa hormiguera de su maje

Imagen superior: Francisco de Goya: “La Osa Hormiguera de S.M.”. Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. Javier Jordán de Urríes, autor del artículo “Un Goya exótico: La osa hormiguera de Su Majestad” (Revista Goya, Museo Lázaro Galdiano), declaraba lo siguiente en la web de dicho museo: "Hará unos dos años, cosa así, cuando leí en la revista Asclepio un artículo sobre este curioso retrato escrito por Ana Mazo, científica titular del Museo Nacional de Ciencias Naturales, en donde está el cuadro. Tiempo después un detalle de la pintura ilustró la cubierta de un número de Goya, como bien sabe. Goya no pintó el cuadro por propia iniciativa. Se trata de un encargo de Carlos III, cuando la llegada del animal a Madrid, procedente de Buenos Aires. Era el primer ejemplar vivo de oso hormiguero gigante que se veía en España, y el rey quiso tener su retrato. Mengs, como primer pintor de cámara, trasladó el trabajo al aragonés, que al parecer estaba disponible en ese momento. Goya había llegado a Madrid el10 de enero de 1775 para completar la serie de cartones para tapices con destino al comedor de los Príncipes de Asturias en el Palacio Real de San Lorenzo de El Escorial, que había comenzado su cuñado Ramón Bayeu. Cuando acaba la serie a finales de octubre de ese año, su relación con la Real Fábrica de Tapices queda interrumpida y es probable que pasase a colaborar con Mengs en el fresco de la bóveda de la sala donde el rey comía en público, la llamada Saleta de Gasparini, del Palacio Real de Madrid. En un principio el cuadro me interesó por su vinculación a Mengs y me resultó llamativo, e incluso gracioso, ver al “pintor filósofo” mezclado en semejante asunto, el retrato de una osa hormiguera gigante nada menos. En la orden de pago, que ya conocía por el expediente personal de Mengs en el Archivo General de Palacio, se dice que fue pintado bajo su dirección, pero el documento no precisa el nombre del autor de la pintura. Al volver sobre ello tiempo después, metido en una investigación sobre Mengs y sus discípulos, dejé de fijarme en la osa hormiguera y atendí al paisaje. En ese momento reconocí el estilo de Goya, eso sí con una técnica mucho más cuidada que en los cartones. (...) En fin, la suma de todas estas cosas evidencia que la pintura es de Goya, a mi modo de ver. [El cuadro] viene a cubrir en parte la laguna de un año entre sus dos primeras series de cartones para tapices, las de los comedores de los Príncipes de Asturias en San Lorenzo de El Escorial y El Pardo. También ayuda a comprender su relación con Mengs, y en el artículo, como decía, se plantea la posibilidad de que antes del retrato de la osa hormiguera asistiera de ayudante del maestro en el fresco de La apoteosis de Trajano, como sabemos documentalmente ocurrió con Ramón Bayeu".

unosogragado

Imagen superior: Anónimo, "Verdadero retrato de la osa palmera".

Diagnóstico

El desarrollo de toda actuación se inicia con una fase de investigación documental, recopilando la mayor información y profundizando en los aspectos más relevantes del espécimen. La identificación de los materiales constitutivos y la manufactura de la pieza son primordiales para decidir una intervención adecuada; sin embargo, en este caso la información es muy escasa. Se trata de una pieza contemporánea, datada en torno a la década de los 80 del siglo pasado, y realizada por un taller de taxidermia sin determinar de la provincia de Toledo.

El país de procedencia de la piel es Venezuela. En cuanto a taxidermia, la pieza está realizada mediante la técnica de la dermoplastia, en la que encontramos una estructura interna realizada generalmente por madera y metales, escayola tallada y finalmente el tejido naturalizado. Las piezas naturalizadas conforman uno de los grupos de objetos más sensibles de las colecciones patrimoniales de Historia Natural, precisamente por su naturaleza y estructura orgánica. Son muy vulnerables y susceptibles a los factores de deterioro de su entorno, especialmente a la humedad relativa y temperatura, debido a su carácter higroscópico.

Las fluctuaciones, excesos o déficits pueden explicar los daños que se detallan a continuación. En el caso concreto de esta pieza, estos factores han tenido especial incidencia al haber estado mantenida en un domicilio particular, que obviamente no cuenta con los medios necesarios para aplicar actuaciones preventivas.

Entre las alteraciones que se observaron: (1) presencia de suciedad superficial con depósitos exógenos de origen desconocido (2) cambios dimensionales de tejido que provocaban una separación entre las uniones de costura de 2–4 cm, especialmente en la zona ventral, no apreciable sin un examen detallado con la pieza volteada. Se observó una separación del tejido conjuntivo y la armadura de escayola, provocado por el envejecimiento del adhesivo, que producía una cámara de aire intermedia, foco de numerosas alteraciones (3) desprendimientos de epidermis que perturbaban la correcta lectura de la pieza, seguramente consecuencia de un proceso de curado no completado adecuadamente, y que salieron a la luz tras la primera limpieza con aire comprimido, mayoritariamente en el rostro y torso.

unosohormigueroabajo

Imagen superior: El oso hormiguero junto al cuadro que se atribuye a Goya en la exposición "Una colección, un criollo erudito y un rey", que conmemoró los 240 años del MNCN / Servicio de fotografía del MNCN.

Proceso de intervención

En primer lugar se procedió a levantar la campana de vidrio que protegía la pieza, previa retirada de junquillos, y eliminar los componentes del sustrato que cubrían la peana: material plástico, piñas, hojarasca, etc. Seguido de la limpieza de la pieza mediante aire comprimido. Esta acción permitió, por un lado, eliminar polvo y partículas sólidas depositadas en su superficie y, por otro, terminar de retirar los restos del sustrato de la peana.

Una vez limpia, y como actuación preventiva, se procedió a una desinsectación con aerosoles (piretroides), permaneciendo la pieza cubierta durante 7–10 días. Transcurrido este periodo, se procedió a volver a adherir las zonas de la piel que se habían separado y perdido resistencia física, mediante la utilización de un adhesivo. Una vez finalizado el proceso de adhesión y consolidación anterior, se realizó una reintegración volumétrica en las zonas de separación para devolver la continuidad visual.

Para ello se empleó una masilla de relleno, a la que se le dio un efecto de retocado que simulara el pelaje. Para finalizar el proceso se realizó una reintegración cromática, aplicando tonalidades equivalentes, para completar la visualización y realzar el potencial estético de la pieza. Una vez terminadas las tareas de restauración, y para concluir la intervención, se decidió sustituir la peana original por pérdida de funcionalidad.

El Servicio de Mantenimiento del MNCN elaboró una nueva estructura ergonómica para la pieza, intentando mantener la estética inicial y en la que encajar la urna original, a la que únicamente se ha realizado una limpieza simple.

Las labores de restauración se realizaron mayoritariamente en las instalaciones del Servicio de Mantenimiento del MNCN, elaborando para ello un banco de trabajo que permitió acceder a la pieza en todas sus facetas.

Conclusión

El análisis de este tipo de piezas plantea problemas de diversa índole, resueltos en este caso gracias a la fusión de una metodología de trabajo interdisciplinar. Se ha alcanzado un trabajo de recuperación de la pieza y una correcta lectura del espécimen, solventando los problemas de conservación y respaldando la estabilidad e integridad de la misma ante el futuro, garantizando un equilibrio perdurable; lo que ha permitido su utilización en la mencionada exposición.

El trabajo, realizado por Luis Castelo (Preparador de Vertebrados del MNCN), Tahia Muñoz (Lcda. en Artes Visuales. Área de Taxidermia, Museo Nacional de Historia Natural, Santiago de Chile) y Belén de las Heras (Estudiante del Grado de Restauración de la UCM, en realización de su TFG), amplía los recursos expositivos de la institución, poniendo en valor una pieza singular.

Myrmecophaga tridactyla, mamífero de la Familia Myrmecophagidae (Orden Pilosa) también denominado oso palmero, es la mayor especie de oso hormiguero y vive en América Central y Sudamérica. Su distribución geográfica es amplia, aunque actualmente está en recesión: se considera el mamífero más amenazado de Centroamérica.

Actualmente tiene categoría de amenazada en prácticamente todas las Listas Rojas, concretamente en la IUCN en A2c vulnerable (2). Su comercio internacional está regulado al estar incluida en el Apéndice II del convenio CITES. Agradecimientos Esta actuación no hubiera sido posible sin la colaboración prestada por el personal del Servicio de Mantenimiento del MNCN. También, de un modo u otro, han colaborado en ella las siguientes personas: Josefina Barreiro, Demetrio Bautista, Reyes Carla, Oscar Ramos y Piluca Rodríguez y Fernando Señor. A todos, especialmente a la familia Estévez, sin cuya donación, esto no hubiera sido posible, nuestro agradecimiento.

Referencias

(1) Jordán de Urríes y de la Colina, Javier. Un Goya exótico: la osa hormiguera de su Majestad. Goya: Revista de Arte 336 (2011): 242–253.

(2) Miranda, F., Bertassoni, A. & Abba, A.M. 2014. Myrmecophaga tridactyla. The IUCN Red List of Threatened Species 2014: e.T14224A47441961. Downloaded on 27 November 2016.

Copyright del artículo © Ángel Garvía, Tahia Muñoz Jiménez, Luis Castelo y Belén de las Heras López. Publicado originalmente en NaturalMente, revista del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en www.TheCult.es con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Ángel Garvía, Tahia Muñoz Jiménez, Luis Castelo y Belén de las Heras López

Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN–CSIC). Los artículos de Ángel Garvía, Tahia Muñoz Jiménez, Luis Castelo y Belén de las Heras López se publican en www.TheCult.es por cortesía del MNCN con licencia CC no comercial.

ECOCULT041

Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

ECOCULTdinosaurio

ECOCULTcaballo

Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC