El caballero d'Éon, ¿hombre o mujer?

El caballero d'Éon, ¿hombre o mujer? Imagen superior: Charles-Geneviève-Louis-Auguste-André-Thimothée d'Éon de Beaumont, también conocido como Chevalier d'Éon o Mademoiselle Beaumont (1728-1810).

En la última revisión de La verdadera historia de las sociedades secretas, eliminé 70 páginas que el libro no resultara demasiado caro. Entre esas páginas había algunos apartados que quizá eran interesantes. Uno de ellos era el del curioso caso del caballero d'Éon, que venía a continuación de La única mujer masona (página 303) :

Pero hubo una ocasión en la que los francmasones, a pesar de su declarada misoginia, permitieron el ingreso de una mujer por el procedimiento oficial. O tal vez no…

El caballero d'Éon protagonizó durante años uno de los más célebres casos de travestismo de la historia de Europa. Aunque no puedo contar en detalle su interesante caso, basta con saber que se sospechaba que el caballero d'Éon era un agente secreto al servicio de la corona francesa, que aparecía ante los demás a veces como hombre y a veces como mujer. Se suponía que le gustaba vestirse de mujer.

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Imagen superior: D'Éon, vestido de mujer, vence en un duelo a esgrima.

Sin embargo, hacia 1764, las sospechas tomaron otra dirección: empezó a propagarse el rumor de que no era un hombre, sino una mujer. d'Éon lo negó y, precisamente por esas fechas, fue admitido en la Logia de la Mortalidad de Londres. Se trataba de una logia masónica como cualquier otra, a pesar de su llamativo nombre, y, como cualquier otra logia, aplicaba el reglamento que prohibía ingresar a mujeres:

Hombres buenos y sinceros, libres de nacimiento, de edad madura y discreta; ni fiadores, ni mujeres, ni hombres inmorales o escandalosos, sino de buena reputación (…) Sano y fuerte, ni deformado ni desmembrado al momento de la iniciación; ni mujer ni eunuco.

El ingreso del caballero d'Éon en una logia masónica no disipó los rumores y muchos hablaron en tono burlón de la “hermana masona”. Pronto se empezaron a aceptar apuestas acerca de la identidad sexual del caballero d'Éon. Era tanto el dinero en juego que d'Éon desapareció durante un tiempo por miedo a ser secuestrado por quienes ansiaban certificar sus sospechas.

Cuando regresó, presentó una declaración jurada asegurando que era hombre y que siempre lo había sido, añadiendo que había rechazado grandes ofertas de dinero para que mostrara su sexo. Unos apostantes decidieron llevar la cuestión a juicio y, aunque parezca asombroso, el juicio se celebró. En el trascurso del mismo, un periodista y un médico aseguraron que d'Éon era mujer. El propio d'Éon tuvo que admitirlo y a partir de 1777 se vistió como mujer, regresó a Francia e ingresó en un colegio de monjas.

Los masones expulsaron a d'Éon de la logia.

Tiempo después, d'Éon regresó a Londres, donde vivió como mujer los veinticinco últimos años de su vida. Murió en la pobreza el 21 de mayo de 1810.

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Imagen superior: el caballero d'Éon, masón.

Fue entonces, al preparar su cuerpo para el funeral, cuando los médicos dirigidos por el cirujano Père Elisée, descubrieron que era un hombre, y además sin ninguna deformidad en sus órganos sexuales. Elisée pensó, con toda razón, que nadie le creería cuando lo contara, así que pidió a las autoridades que confirmaran sus observaciones. Más de veinte testigos comprobaron que, efectivamente, d'Éon era un hombre.

La pregunta que se hacen los historiadores no es tanto por qué los masones admitieron a d'Éon, sino por qué lo expulsaron. Los masones, al menos los que pertenecían a la Logia de la Mortalidad, siempre supieron que d'Éon era un hombre, puesto que en el rito de ingreso masónico, el postulante debe desnudar su pecho.

Entonces, ¿por qué lo expulsaron al declararse en el juicio que d'Éon era mujer? Jasper Ridley asegura que eso es una prueba del afán de los masones por conservar en secreto sus rituales y no contradecir a la opinión pública dominante.

Quizás también es una demostración de que los masones saben guardar un secreto: si el caballero d'Éon quería hacerse pasar por mujer, ellos no tenían derecho a revelar que no lo era.

O tal vez alguien ganó mucho dinero en las apuestas.

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Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la identidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015), El espectador es el protagonista (Alba, 2015) y El arte del engaño (Ariel, 2018).

Dentro del programa Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), de José Luis Casado, se encarga del espacio Una cita con las musas.

Entrevista con Daniel Tubau.

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Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

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