Tormenta de ideas

Tormenta de ideas Imagen superior: Kevin Dooley, CC.

En este tercer programa de Una cita con las musas, en “Madrid con los cincos sentidos” (Radio M21), José Luis Casado y yo hablamos del método creativo más célebre que existe, el brainstorming o Tormenta de ideas.

Puedes escuchar el programa a continuación y leer la transcripción debajo del vídeo.

José Luis: Buenas tardes, Daniel. ¿De qué nos vas a hablar hoy?

Daniel: Hoy voy a contar un método creativo. Es uno de los que más empleamos los guionistas, pero que también usan los publicitarios o cualquier equipo creativo que quiera resolver un problema o inventar algo nuevo. Es el método llamado brainstorming.

JLC: Ajá. La “tormenta de cerebros” de toda la vida, ¿no?

DT: Eso es, suena espectacular, ¿no? A veces se traduce como tormenta de ideas, o bien tormenta de cerebros.  Es un método creativo que tiene ya muchos años y que casi se ha convertido en sinónimo de reunión creativa sin más, pero…

JLC: ¿Pero…?

DT:  Pero la verdad es que pocas veces se emplea la tormenta de ideas como se debe emplear. No se siguen las reglas y entonces no da tan buenos resultados. A menudo cuando se dice: “Vamos a hacer un brainstorming”, ya sabemos que la cosa va  consistir en renuirse en una sala y que cada uno diga lo que se le ocurra y que todos hablen a la vez y se interrumpan…

JLC: Y claro, no se trata de eso…

DT: No, porqué el brainstorming es un método que resulta útil siempre y cuando se sigan sus reglas.

JLC: Ya sé que ahora nos vas a contar en qué consisten esas reglas, pero, ¿el método de dónde ha salido? ¿Quién se lo inventó?

DT: Es un método muy antiguo, ya tiene casi ochenta años. Lo inventó un señor de Estados Unidos que se llamaba Alex Faickney Osborn (1888-1966). Como Bertin Osborne pero sin la E final…

JLC: Ah, seguramente son parientes…

DT: No te lo puedo garantizar, pero sí sé que este tal Osborn se inventó el método en 1948, o al menos fue entonces cuando publicó un libro llamado Tu poder creativo [Your Creative Power, Scribner, 1948], pero parece que ya llevaba diez años estudiando el tema…

JLC: ¿Y por qué tenía tanto interés en la creatividad?

DT: Osborn era publicitario, es la O de la empresa BBDO, que todavía hoy es, quizá, la empresa publicitaria más importante del mundo… No sé si has visto la serie Mad men

JLC: Sí, claro, es una de mis series favoritas. Hoy estamos hablando mucho de series.

DT: Sí, están las series muy de moda… Pues la empresa en la que trabajan los protagonistas de Mad Men, estos hombres y mujeres tan creativos, está inspirada en BBDO, la agencia publicitaria en la que trabajaba Osborn, que es esa “O”.

JLC: De acuerdo, sigamos entonces con la O de BBDO…

DT: Pues resulta que Osborn se había dado cuenta de que las reuniones creativas muchas veces no resultaban nada creativas, que no salían ideas nuevas, que todo el mundo se bloqueaba, así que se puso a hacer pruebas con sus compañeros y empleados y descubrió que había cuatro o cinco reglas que, si se seguían, incrementaban mucho la creatividad y surgían muchas más ideas.

JLC: ¿Y se incrementó realmente?

DT: Pues sí, parece que sí bastante, en los comienzos se empleó el método más en agencias publicitarias y con el tiempo en otras empresas y funcionó muy bien. Yo me acuerdo del día en el que uno de los directivos de la productora en la que trabajaba como guionista, Globomedia, apareció con las reglas del brainstorming, las clavó en la pared con una chincheta y nos aseguró que a partir de entonces nuestra creatividad iba a estallar.

JLC: Y estalló en efecto…

DT: En efecto, estalló, pero poco a poco el método fue resultando menos efectivo, porque se dejaron de seguir las reglas…

JLC: ¿Y eso por qué?

DT: Bueno, por varias razones, pero primero te voy a contar las cuatro reglas y luego te diré las razones de por qué se empieza a no seguirlas.

JLC: Pues venga, vamos con las reglas.

DT: Vamos allá. La primera regla es que durante la tormenta de ideas no debemos juzgar ni criticar ninguna de las ideas que se propongan…. Criticar negativamente, se entiende.

JLC: Ah, bien, me parece un buen método. Pero, ¿ni siquiera se pueden criticar las ideas espantosas, horribles?

DT:  No, ni siquiera esas. Hay que contenerse. Se trata de apartar el juicio crítico. Todas las ideas que se propongan son buenas y hay que apuntarlas sin más, sin decir nunca nada despectivo. La explicación de esta regla es que Osborn se dio cuenta de que, cuando empezamos a criticar las ideas de alguien, esa persona empieza  retraerse y a tener cada vez menos ganas de proponer nuevas ideas, porque teme que se burlen los demás.

JLC: Es humano. Vamos con la segunda regla.

DT: La segunda regla dice que tenemos que alentar cualquier idea loca y salvaje.

JLC: Es como un complemento a la primera regla. Como no se pueden criticar las ideas, la gente dice cosas cada vez más locas…

DT: Sí, pero tiene también otra utilidad. Porque resulta que es más fácil domesticar una idea salvaje que lograr que una idea ya domesticada y moderada se convierta en algo interesante.

JLC: ¿Me puedes poner un ejemplo de una idea salvaje domesticada?

DT: Sí, claro. Imagina que estamos pensando ideas para una historia romántica y que alguien propone una escena en la que el chico y la chica entran al salón de un palacio, impresionante…

JLC: Sí ya me imagino la escena, como la Cenicienta…

DT: Eso es, una gran orquesta, nobles, príncipes, reyes…. Una escena como esa, es obvio que resultaría muy cara, carísima, y si tenemos un pequeño presupuesto para el rodaje, sería imposible hacer ese baile. En una reunión normal, se rechazaría la idea. Sin embargo, como estamos en un brainstorming, no criticamos la idea y seguimos adelante. Y más adelante podemos ir matizándola, desarrollándola…

JLC: Algo más fácil…

DT: Algo más fácil. Nos damos cuenta después de que podemos hacer que nuestros dos protagonistas bailen, sí, pero en una pequeña habitación de hotel en la que están retrasmitiendo la boda de Lady Di o algo similar, y que el chico y la chica bailan allí, con la tele encendida, como si estuvieran en el gran salón de la embajada, de una manera menos lujosa pero quizá mucho más simpática y divertida… Al final, es posible que esta escena resulte mucho más interesante que la idea original, pero hemos llegado a esta versión posible y barata porque antes no hemos rechazado la versión imposible y cara.

JLC: Perfecto. Vamos entonces con la tercera regla.

DT: La tercera regla dice que hay que construir sobre las ideas propuestas por los demás, que hay que combinar ideas, que debemos escuchar realmente las cosas que dicen los otros y no preocuparnos solo de lo que decimos nosotros. Escuchar y trabajar sobre esas ideas.

JLC: Me parece que esa es una regla estupenda.

DT: Sí, porque el brainstorming es una técnica que sirve para trabajar en equipo. Por eso, esta regla se resume con una especie de lema, que dice que 1+1 es igual a 3. Vamos que concebir ideas es como tener un hijo, cuando uno más uno también es igual a tres. Hay que dejar que las ideas intimen unas con otras.

JLC: Y nos falta una regla. La cuarta.

DT: Sí, la cuarta regla es la más extraña, al menos a primera vista, y por eso muchas veces se cuenta al revés, porque se cree que se ha escrito mal. Esta regla dice que en la tormenta de ideas lo que importa es la cantidad no la calidad. Mientras más, mejor.

JLC: Lo normal es pensar lo contrario, que lo importante es la calidad…

DT: Sí, estamos acostumbrados a pensar siempre en la calidad, pero ya hemos visto en programas anteriores que tenemos que hacer las cosas mal para hacerlas bien… Pues esta regla va en esa línea: no hay que pensar si las ideas son buenas o malas, no hay que asustarse porque parezcan locas y exageradas… Y además debemos dar muchas ideas, montones de ideas, para después  poder combinarlas de maneras inesperadas.

JLC: Muy bien. Entonces ya conocemos las reglas del brainstorming, pero tú decías que muchas veces no se siguen estas reglas y entonces el método deja de funcionar. ¿Y por qué no se siguen?

DT: Bueno, eso sucede por diversas razones, pero sobre todo porque no se aplica una quinta regla, que es quizá más importante que las otras cuatro…

JLC: ¿Y cuál es esa quinta regla?

DT: Eso lo contaré la próxima semana.

JLC: Nos dejas el cliffhanger, como en una serie ¿Y nos vas a dejar con la intriga?

DT: Sí… O no. Bueno, la voy a decir, pero la explicaré la próxima semana.

JLC: Eso me parece más razonable.

DT: Esa quinta regla es que todas las personas que participan en el brainstorming tienen la misma importancia. Vamos, que no debe haber jerarquías. La semana que viene lo explicaré con más detalle y contaré cómo se crean jerarquías casi de manera espontánea en cualquier empresa, incluso aunque no se crean desde arriba, lo que limita la creatividad.

JLC: Entonces te esperamos aquí la próxima semana.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la identidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015), El espectador es el protagonista (Alba, 2015) y El arte del engaño (Ariel, 2018).

Dentro del programa Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), de José Luis Casado, se encarga del espacio Una cita con las musas.

Entrevista con Daniel Tubau.

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Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

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