Crítica: “La librería” (Isabel Coixet, 2017)

Trasladar un libro al cine tiene sus riesgos y su dificultad. Incluso en este caso, tratándose de un título que no es un best-seller y que no han leído demasiadas personas.

Porque siempre hay lectores que pueden salir al paso y encontrar a faltar elementos sustanciales. Porque el espíritu de los libros no es sencillo de asimilar y transmitir. Se corre el peligro de entenderlo todo, menos lo esencial.

La librería es una novela de Penelope Fitzgerald (Lincoln, 1916-Londres, 2000), que los lectores en castellano han conocido gracias a la edición que la editorial Impedimenta publicó cien años después del nacimiento de la escritora. Ella lo había publicado con 62, solo cuatro después de sacar su primer libro, un ensayo.

Como ven, fue Fitzgerald una autora tardía en publicar y sus primeras obras, que la misma editorial ha ido ofreciendo, tienen un marcado tinte autobiográfico que nos hace interrogarnos sobre su vida y su pensamiento.

Isabel Coixet (Barcelona, 1960) se sintió impresionada cuando conoció el libro, se identificó con él y su empeño personal la llevó a filmar la versión cinematográfica. Escogió paisajes parecidos a los que la escritora retrata y los ambientó en la misma época ‒finales de los cincuenta del siglo pasado‒, lo que proporciona fidelidad cronológica a la historia.  

Originalmente rodada en inglés, su reparto internacional confirma la intención de la directora de acercarse lo más posible al público que puede identificarse más con la novela. Aunque, en realidad, la identificación se refiere sobre todo a los amantes de los libros. El texto original y la película comparten la misma fuerza esencial: amar los libros es obtener un plus de vida, de vivencias y de emociones.

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Todo en la película está al servicio del espíritu Fitzgerald. El guión, aunque resume algunas cuestiones que en el libro se desarrollan (como la juguetona peripecia de los propios libros en el desvencijado local), intenta, de una forma sencilla, potenciar la lucha de Florence Green, la protagonista, tanto para que las convenciones sociales la dejen hacer su vida como para subsistir después de haber perdido a su marido. Es el primer aspecto el que se refuerza, con la presencia implacable de la señora feudal, que pretende controlarlo todo.

La contraposición a esta actitud dictatorial y clasista la pone un caballero, como no podía ser de otra forma, que genera una extraña y sutil química con la protagonista.

Un aire delicado, melancólico, sutil; unas imágenes cuidadosamente elegidas del paisaje marítimo, siempre azotado por el viento, siempre a merced de las inclemencias; un vestuario bien diseñado, lleno de detalles y que actúa como símbolo del estatus de los personajes; unos diálogos sencillos pero efectivos, evitando lo superfluo y una música evocadora, estos son los elementos que hacen de La librería una película muy agradable de ver, emocionante, tierna y con un punto elegante que le viene muy bien al relato.

El casting es tremendamente acertado. Destacan Emily Mortimer, Bill Nighy y Patricia Clarkson, además de la encantadora y perspicaz Honor Kneafsey, la niña que acompaña en su aventura a la protagonista y que es capaz de adivinar los malos sentimientos de los demás y vencerlos con su ingenio.

Y aunque estos son los personajes esenciales, hay otros menos carnales pero igual de importantes: los libros, los autores, la literatura. Desde Ray Bradbury, el escritor al que el viejo Nighy descubre gracias a Florence, hasta Nabokov, cuya Lolita provocará las iras de las mentes más conservadoras del pueblo.

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Sinopsis

A finales de los años 50 Florence Green decide hacer realidad uno de sus mayores sueños: abandonar Londres y abrir una pequeña librería en un pueblo de la costa británica. Pero para su sorpresa, esta decisión desatará todo tipo de reacciones entre los habitantes de la localidad.

Notas de la directora

"Leí la novela de Penelope Fitzgerald hace casi diez años, durante un particularmente frío verano en las Islas Británicas. La lectura del libro fue una verdadera revelación: me sentí totalmente transportada al año 1959 y me creí verdaderamente ser, de algún modo, esa inocente, dulce e idealista Florence Green. De hecho, lo soy. Me siento profundamente conectada a este personaje como nunca me he sentido con los protagonistas de mis anteriores películas.

La gente corre riesgos todos los días. Gryes, pequeños, peligrosos o seguros: y la mayoría de ellos pasan desapercibidas. Pero, ¿qué pasa cuyo NO pasan desapercibidas? ¿Y eso cómo refleja el mundo actual que todos habitamos?.

Hay algo heroico en el personaje de Florence Green, algo simple y familiar. Ella se está aventuro, y por ningún otro motivo que el del deseo de abrir una librería. No le importa ni busca tener el apoyo de su entorno. Simplemente pone empeño y resolución. Como resultado, Florence Green no pasa desapercibida.

Y es ahí donde la cosa se pone interesante. Esta mujer tranquila, en un pueblo tranquilo, en un Suffolk, Inglaterra de posguerra muy tranquilo, es una llamada a todos a madurar y responsabilizarse de hacer que la vida sea mejor para todos nosotros. Es una alegoría para el segundón antes de que hubiera nadie que le animara o que lograra que creyera en sí mismo. Florence no es la persona que suele ir en cabeza. Hay otros que desempeñan ese papel, y no les gusta que se lo usurpen. En realidad, las acciones de Florence ilustran la pasividad de sus líderes sociales, y por lo tanto atraen su ira. Pero Florence tiene agallas: no afloja, ni siquiera tras varios avisos.

Florence representa tantos mundos que me interesan como cineasta ‒es una mujer con una visión‒ una visión que no comparte todo el mundo en su pueblo. Florence está haciendo algo nuevo. Ve una oportunidad de llenar un vacío. No hay ninguna librería en su pueblo. El orgullo desmedido de Florence radica en su creencia de que este es un pueblo que desea una librería tanto como ella cree que la desea. Corre un riesgo, y algunos de sus coetáneos tomarán medidas extremas para bajarle los humos. Florence se enfrenta a la poderosa élite social sin darse cuenta ni tan solo de que lo ha hecho. Florence recibe apoyo de la vieja Guardia, o el "verdadero" liderazgo en su pueblo, pero ¿es suficiente? A mí me recuerda a la primera serie de coches eléctricos. Ella es una vocecita con una idea gigantesca. Mientras que los poderes en contra de Florence son las personas agresivas en la autopista que siempre quitan al conductor más lento de en medio, y los triunfos de ella son esas tardes preciosas en las que somos testigos de su arresto.

En el texto original, hay una referencia constante al poder del mar, la mención de humedad o moho en una casa, y de la conveniencia general de un espacio interior basada en su capacidad de mantenerse seco. Esto se traduce casi a la perfección en el estado de las mentes de nuestros personajes. Me encanta el desafío de mostrar a Florence como una bocanada de aire fresco desafío las ideas enmohecidas de su pequeño pueblo. Su rival social, la señora Gamart, es la reina del moho - utiliza al gobierno enmohecido saturado de papeleo para obstaculizarle el camino a Florence, sigue inyectyo el carácter mohoso y pegajoso de Milo North en el entorno de Florence y persiste, aunque no puede vencer, no hasta que encuentra un escondite en la estructura física de la librería.

El equilibrio de esta película radicará en las capas de las varias escaramuzas que Florence deberá superar en su pequeña sociedad. Dichas escaramuzas suman todas las batallas y dichas batallas componen la guerra.

Mientras somos testigos de cómo se establece, y de las decisiones que toma para seguir adelante, también debemos ver la onda expansiva de esa gota en el estanque y cómo afecta a los que la rodean. Y aunque Florence no gana la guerra, deja una impresión en unas pocas personas que pueden o no tener que asumir fuertes acciones en sus propios futuros.

Al final queda el dulce dolor sordo de la inevitabilidad. Los fuegos de la resistencia necesitan oxígeno para sobrevivir. El agua sigue fluyendo y, como el moho logra introducirse en una estructura y derribarla, se lleva la historia. Cada byo debe estar alerta para mantenerse. La guerra contra Florence no da lugar a nada tan impactante. Todos volvemos a ser humanos, llenos "de sonido y furia, significyo nada." Florence pierde su batalla, pero ¿habrá inspirado a la siguiente generación de guerreros?.

Mi misión es demostrar que, en efecto, Florence nos ha inspirado a todos a luchar por las causas justas." (Isabel Coixet)

Motivación cultural de la autora y los productores

La Librería, es una película basada en el libro homónimo de Penelope Fitzgerald, una tragicomedia sutil, que narra la historia de Florence, una mujer que se encara a un enorme desafío: tratar de construir y mantener una librería en un pequeño pueblo inglés. La historia narra las dificultades y los obstáculos con los que Florence se va encontró: la ignorancia, la envidia, y la falsa moral de un pueblo que acabará irremediablemente con su sueño.

El argumento de la historia es casi una parábola sobre el peligro y las dificultades que hoy en día corre el mundo de la literatura y de la palabra escrita al enfrentarse a una sociedad burocrática, inculta e ignorante que se mueve por el dinero y la envidia. Si la palabra escrita tal y como la conocemos desaparece, desaparecen todos los valores culturales, sociales y de conocimiento que ello conlleva. Todos hemos visto en nuestra ciudad como las librerías de toda la vida van desapareciendo engullidas por la maquinaria de una sociedad que parece no necesitar los libros. Esta película pone el punto de mira en esta desaparición incesante, silenciosa y definitiva cuyas consecuencias son tan graves y catastróficas como la desaparición de la biblioteca de Alejandría.

La película también es un alegato a la libertad de expresión y un ataque directo a todos aquellos ejemplos de ignorancia y censura. La publicación de una edición del famoso libro de Nabokov: Lolita, será la excusa perfecta para intentar hundir la librería de Florence, dejó en evidencia la moral inequívocamente hipócrita que demoniza y condena cualquier alegato que no reafirme el discurso de su falsa y controladora moral. En definitiva, la película también es un canto a la libertad de expresión y la pluralidad de opiniones y enfoques.

Además de estos valores, el film también narra la lucha personal de Florence. Una especie de Ave Fénix que intentará reconstruirse así misma después de la muerte de su marido. Un personaje femenino, fuerte, inteligente y maduro que se mueve con y gracias a las emociones y que intentará por todos los medios levantar un negocio cultural simplemente como gesto de amor hacía la persona perdida, sin esperar otro tipo de compensación que la espiritual. Sus antagonistas en cambio querrán arrebatarle su proyecto simplemente para crear otro que esté por encima del suyo y que consiga fama y dinero. Esta lucha es una representación de algo que ocurre hoy en día demasiado a menudo, donde la cultura no promueve las obras artísticas que valen la pena sino todas aquellas obras que con su oportunismo o espectacularidad son rentables y dan un montón de beneficios económicos. Una vez más, dio la espalda a la posibilidad curativa, regenerativa, educativa e insondable que tiene la cultura y el arte por sí mismas.

Este largometraje respira por cada uno de sus poros amor por la literatura y los libros. Un amor puro y eterno por la lectura que debería transmitirse de generación en generación. Es por eso por lo que la protagonista, aunque pierde en su empeño, al final es capaz de transmitir esa pasión a Christine, una niña que representa el futuro de un mundo que no debería dar la espalda a los libros. ¿Quién sino puede preservar la existencia de la literatura sino las nuevas generaciones que a priori no tienen ningún interés por ella? La literatura y la novela está en manos de los que ahora son jóvenes y está en nuestras manos educarles para que no den la espalda a la palabra escrita. La película tiene un desenlace optimista y afín a esta idea y acaba con una secuencia regenerativa donde al final la cultura se transmite de generación en generación y construye un mundo mejor. Lo que justifica que Christine sea la narradora en VO en llamamiento al público juvenil y sea ella misma quien transmita esos valores a la nueva generación social. Además, el hecho de que un personaje de su edad sea un secundario importante en la película puede atraer a este sector del público a las pantallas.

Copyright del artículo © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © A Contracorriente Films, Diagonal TV, Zephyr Films y Green Films. Reservados todos los derechos.

Caty León

Gaditana de nacimiento y crianza; trianera de vocación. Lectora y cinéfila. Profesora de Geografía e Historia y de Orientación Educativa. Directora del IES Néstor Almendros de Tomares (2001/2012). Como experta en organización escolar he publicado los libros La secretaría. Organización y funcionamiento y El centro educativo. Función directiva y áreas de trabajo, artículos en prensa (ABC: 12, 3, 4) y revistas especializadas, así como ponencias en cursos y jornadas.

En noviembre de 2009 recibí la medalla de oro al Mérito Educativo en Andalucía. En 2015 he obtenido el Premio “Antonio Domínguez Ortiz” por la coautoría del trabajo Usos educativos de la robótica. Una casa inteligente.

En el ámbito flamenco he publicado decenas de artículos en revistas como Sevilla Flamenca, El Olivo, Alboreá y Litoral, sobre el flamenco y las artes plásticas, la mujer y el flamenco, entre otras temáticas, así como varios libros, entre los que destacaría la primera incursión en la enseñanza escolar del flamenco, Didáctica del Flamenco, mi libro sobre El Flamenco en Cádiz y el ensayo biográfico Manolo Caracol. Cante y pasión (ver reseña en ABC), así como mi investigación sobre la Noticia histórica del flamenco en Triana. Conferencias, jornadas, jurados, cursos de formación, completan mi dedicación al flamenco. En 2015 he sido galardonada con el Premio de Honor “Flamenco en el aula” de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

Por último, la literatura es mi territorio menos público pero más sentido. Relatos, microrrelatos, cuentos, poemas y una novela inédita Tuyo es mi corazón. I Premio de Relatos sobre la mujer del Ayuntamiento de Tomares, en su primera edición. Premio de Cuentos Infantiles de EMASESA en 2015 por Hanna y la rosa del Cairo.

En mi blog Una isla de papel hay un poco de todo esto.

Sitio Web: unaisladepapeles.blogspot.com.es/

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