Cómo trabajar tomando copas

Cómo trabajar tomando copas Imagen superior: Bill Murray en "Lost in Translation" (2003), de Sofia Coppola.

En este segundo programa de Una cita con las musas, en Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), José Luis Casado y yo hablamos de cómo vencer los primeros bloqueos y cómo llega a trabajar incluso cuando estamos tomando copas.

Puedes escuchar el programa a continuación y también leer la transcripción más abajo.

José Luis Casado: Ya está por aquí en el estudio de Madrid con los cinco sentidos, Daniel Tubau, una semana más. Escritor, guionista, profesor de guionistas y experto en creación. Cada semana nos visita en su sección Una cita con las musas. Hola, Daniel.

Daniel Tubau: Hola. Buenas tardes, ¿cómo estás?

JLC: Daniel, recuérdale a los oyentes. A ver, ¿en qué consiste Una cita con las musas?

DT: Una cita con las musas es una sección donde vamos a intentar descubrir las claves de la  creatividad. Vamos a intentar que esta inspiración que se supone que nos viene por las musas…. cómo podemos domesticarla en cierta manera y hacer que las musas vengan a nosotros aunque no quieran, vamos, de manera pacífica, claro.

JLC: Aunque no quieran… Aquí vamos a animar a todo el mundo a que cree, a que saque al creador que lleva dentro. La semana pasada Daniel ya nos contó unas cuantas cosas. De hecho, nos habló de la importancia de hacer las cosas mal, y también nos contaste algunas técnicas un poco extrañas… Divertidas pero un poco extrañas.

DT:  Las voy a recordar muy rápidamente. Eran dos técnicas para hacer las cosas mal. Las dos son del mismo autor, de John Vorhaus, que es un comediante y que ha escrito un libro sobre técnicas de creatividad para hacer humor. Una de ellas era “La regla del 9”. La regla del 9 es muy sencilla. Simplemente, dice Vorhaus, cuando vas a crear algo debes pensar que 9 de cada 10 cosas que hagas van a ser pura basura.

Y entonces, con ese pensamiento en la cabeza, estarás muchísimo más relajado y serás capaz de ir haciendo cosas, que no estarán bien,  pero no pasa nada, porque al final sí estarán bien, y mientras tanto  puedes equivocarte nueve de cada diez veces. Esa es una de las técnicas.

JLC: ¿Y la segunda técnica?

DT: La segunda era una manera de trabajar que sirve para no bloquearte. Vorhaus lo llama los chistoides y lo explica así: “Lo que yo hago cuando estoy escribiendo un guión de comedia es que, cuando tengo que poner un chiste y no se me ocurre nada… no pasa nada, pongo un chistoide y sigo escribiendo. Sigo escribiendo, pongo otro chistoide donde debería poner un chiste, y así sigo hasta el final. Y cuando ya he terminado, cuando ya tengo la visión de conjunto (hoy veremos este asunto de la visión de conjunto), entonces ya puedo revisar el guión e ir sustituyendo los chistoides por chistes. Es mucho más fácil así que querer ir resolviendo los chistes uno a uno…

JLC: Es decir, que un chistoide es un chiste que no tiene ninguna gracia.

DT: Ninguna gracia. Es algo que se parece mucho a un chiste…. pero sin gracia.

JLC: ¿Y tú estos métodos los empleas en tu trabajo? ¿Los empleas cuando escribes guiones o libros?

DT: Sí, los empleaba antes de descubrir estas técnicas de Vorhaus… No sé cuando lo descubrí exactamente. Creo que hubo un momento más consciente, cuando me dí cuenta de que tenía que emplearlo como metodo ya siempre. Pero yo lo llamaba de otra manera, lo llamaba el “patatín y patatán”. Escribía que pasaba tal cosa y tal otra, y ponía: “…y patatín y patatán”. Ponía “patatín y patatán” y seguía escribiendo. Era muy parecido a esto de los chistoides.

JLC: Mejor que un chistoide, patatín y patatán…

DT: Sí… no... Mejor los chistoides. Es un poquito mejor usar chistoides. Yo también cambié el patatín y patatán y en vez de eso escribía: “Aquí se van a encontrar los personajes y van a discutir y van a decir algo que va a ser muy, muy gracioso, pero no se me ocurre ahora. Se van a pelear, o se van a hacer amigos”. Es mejor describirlo un poquito.

JLC: La descripción de lo que quieres que ocurra aunque no esté claro es mucho mejor que el patatín y el patatán.

DT: Sí porque luego lees el patatín y patatán y te dices: “Había pensado algo, pero ¿qué era?”. Porque claro, “patatín y patatán” son pocas claves…

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Imagen superior: Bill Murray, Paul Shaffer, George Clooney y Miley Cyrus en "A Very Murray Christmas" (2015), de Sofia Coppola.

JLC: Al final, se trata de escribir lo que se te pasa por la cabeza y poder ir avanzando, ¿no?

DT: Efectivamente. se trata, sobre todo, de avanzar, de llegar hasta el final lo antes posible, de tener una visión de conjunto. Por ejemplo, de tener un guión de comedia y saber cómo acaba, cuál será el desenlace, porque eso te proporciona esa visión que te permite darte cuenta de dónde están los mayores fallos, de dónde vas a tener que hacer el mayor esfuerzo y dónde detenerte… Y sin embargo, si vas avanzando y hasta que no solucionas una cosa no sigues avanzando, entonces el tiempo se te puede comer… Los guionistas, muchas veces, sobre todo en televisión, trabajamos contra el tiempo y tenemos que ajustarnos a los horarios, por lo que es mejor tener esa visión del contexto cuanto antes.

JLC: Saberse organizar el tiempo imagino que cuando se está escribiendo un guión y hay prisas. Organizar el tiempo es fundamental.

DT: Así es. Vamos a pensar en una cosa muy concreta: cómo trabajamos los guionistas de televisión y los horarios que solemos tener. Por ejemplo, si nos dan lo que los guionistas llamamos mapa de tramas o escaleta de tramas. Eso es un documento en el que se cuenta el guión que vas a escribir y se le entrega al guionista. El guionista, con esa descripción de las escenas que van a tener lugar, ya escribe el guión…

JLC: A ver, a ver, porque eso me interesa. Me interesa saber cómo trabajáis los guionistas. Por ejemplo, es que no sé muy bien qué es eso del mapa de tramas.

DT: Eso lo vamos a tratar en detalle y además vamos a tener aquí guionistas que nos lo van a contar, e incluso vamos a hacer aquí alguna reunión de guionistas y de tormenta de ideas y de mapa de tramas…

JLC: Ah, bien.

DT: El mapa de tramas. Para contarlo sencillamente: cuando hacemos el capítulo de una serie, imagínate que hay cuatro personajes a los que les pasan cosas constantemente y que tiene cada uno su trama… Entonces tenemos que decidir que le pasará a cada uno de estos personajes en cada capítulo, cuál será la trama de ese personaje. Por ejemplo, estoy pensando ahora en Los Serrano. ¿Te acuerdas de la serie Los Serrano?

JLC: Sí, claro…

DT: Pues pensamos en un personaje que es el chaval, por ejemplo, que quiere que su padre le compre una moto, y la trama del chaval es: “¿Conseguirá que su padre le compre la moto o no?” La trama de la madre es que tiene nauseas y que está embarazada… y vamos a descubrir a lo largo del capítulo si está embarazada o no.

JLC: Ajá.

DT: Estas tramas las vamos desarrollando los guionistas y trabajamos con grandes pizarrras y apuntamos ahí las cosas, lo ponemos en fichas, etcétera. Y al final conseguimos un documento, que es este que te decía antes, que es el mapa de tramas, que sirve para que el guionista ya escriba un guión de 50 o 60 páginas.

JLC: Ah, ya me queda más claro qué es el mapa de tramas.

DT: Lo veremos con más detalle en otro programa.

JLC: Pero tú decías que se le entrega al guionista un mapa de tramas y hay un tiempo en el que tiene que llevar a cabo todo eso.

DT: Imagínate que se le entrega al guionista el mapa de tramas para que haga el guión y se le da para escribirlo cinco días.

JLC: Cinco días…

DT: De lunes a viernes. El viernes a última hora tiene que entregarlo. Si suponemos, lo que es bastante frecuente en una serie española de 70 minutos o así, que tenemos por ejemplo 40 escenas en un mapa de tramas y el guionista va a tener que escribir esas 40 escenas. Pues imagínate: ya son 40 horas de trabajo. Toda la jornada laboral completa de una semana.

JLC: ¡Claro! Debería escribir una escena en una hora.

DT: Si quiere hacer las 40 escenas en la jornada laboral, pues, evidentemente, una escena por hora.

JLC: Suena un poco bárbaro así. Suena imposible de cumplir…

DT: Claro… Pero, ¿qué sucede? Que si el guionista se pone a escribir la primera escena y se detiene a solucionar los problemas antes de la segunda… y no acaba de avanzar… Lo más probable es que llegue el jueves o el viernes y haya escrito, por ejemplo 17 escenas, le queden muchas por escribir y muy poco tiempo. Entonces, recomiendo lo que decíamos antes: que lo mejor es escribirlo mal cuanto antes, escribir las 40 escenas como sea, de cualquier manera, usando lo que decíamos: la regla del 9, los chistoides, explicaciones que no van a ningún lado… Pero conviene tener las 40 escenas cuanto antes, conseguir hacerlo, digamos, lunes, martes, miércoles como mucho. Y a partir de ahí, lo mejoras. Ese método es preferible al otro.

JLC: Es decir , se hace un planteamiento hasta el final y así se puede volver atrás porque hay tiempo para ello.

DT: Efectivamente. Por lo menos, ya tienes una visión de conjunto, ya sabes cuáles van a ser las dificultades más grandes con las que te encontrarás, en qué lugar vas a tener que detenerte un poquito, y entonces te puedes organizar de otra manera y puedes llegar a terminarlo.

JLC: Y vosotros, cuando trabajáis así, a toda velocidad, estáis siempre concentrados delante del ordenador o trabajáis en todo momento, por ejemplo, ¿tomando copas en el bar, estáis también pensando?

DT: Sí… la verdad es que sí, los guionistas trabajamos siempre. El trabajo del guionista es muy reconfortante en muchos aspectos pero también es algo que nunca se abandona, no se abandona ni soñando. Cuando duermes, también sigues pensando ideas y cuando te vas a tomar copas… Cualquier cosa que te diga alguien con quien estás tomando la copa y: “Un momento que se me ha ocurrido una idea para el guión que estoy escribiendo”. Nunca descansas. El guionista nunca puede descansar, y para bien y para mal siempre está creando.

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Imagen superior: Bill Murray en un bar de Brooklyn (Bcbakkila / Shay Spence, 2016).

JLC: Entonces me imagino que si se lleva a cabo ese proceso de guión que me contabas, primero trabajando de principio a fin en bruto y luego volviendo atrás, y se van mejorando los detalles. Ese hecho de estar por ejemplo tomando copas o durmiendo te ayuda a elaborar todas esas secuencias.

DT: Sí, muy bien apuntado, porque esa es precisamente una de las razones más importantes para hacerlo de principio a fin. Porque si lo haces de principio a fin le estás diciendo a tu cerebro cuál es el problema que te interesa, y tu cerebro entonces trabaja en segundo plano para darte las soluciones, y a lo mejor te despiertas por la mañana y te das cuenta de que tienes algo ya resuelto que habías planteado antes. Pero, claro, para que tu cerebro trabaje le tienes que decir en qué quieres que trabaje. Por eso es bueno hacerlo cuanto antes de principio a fin.

JLC: Pero entonces, ¿tú eres capaz de decirle al cerebro en qué tiene que estar trabajando durante la noche, mientras duermes?

DT: También, también, sí… Pero, en realidad siempre se lo decimos a nuestro cerebro. Tú imagínate que te pasas la semana viendo programas de televisión de cotilleo, ¿no?

JLC: Sí…

DT: Tú ahí le estás diciendo a tu cerebro qué cosas te interesan. Tu cerebros se pone a pensar: “Si está todo el rato mirando programas de cotilleo… es que necesita hacer algo relacionado con el cotilleo, a lo mejor hablar en las conversaciones con los amigos…” Así que tu cerebro te va a dar esa información. Sin embargo, si escribes un guión y lo haces de principio a fin, le estás diciendo a tu cerebro: “Esto es lo que me interesa”. Al escribirlo (es muy bueno bajarlo al papel), el cerebro se da cuenta de que es algo que te inquieta, que te inquieta más, por ejemplo, que los programas de cotilleo. Tu cerebro piensa: “Le tengo que dar ideas para guiones, no para programas de cotilleo”.

JLC: Pero lo que acabas de decir de alguna manera es clave en todo esto. Es decir, podemos educar al cerebro para que nos diga cosas, para que él mismo sea creativo y autónomo, casi que nosotros no estemos dándonos cuenta pero él ya esté dándonos ideas, ¿no?

DT: Sí, eso fue una cosa que hasta el siglo XX se discutió mucho. Se decía que el cerebro no podía crear por sí mismo, que simplemente ordenaba cosas, por ejemplo cuando soñamos… Se pensada que los sueños no eran creativos, que simplemente ordenaban los acontecimientos que se habían vivido a lo largo del día. Pero lo que se ha descubierto en el siglo XX con estas investigaciones (de las que hablaremos mucho) es que no, que realmente en los sueños podemos ser creativos. Incluso no solo en los sueños, sino en segundo plano, cuando estamos haciendo otras cosas. No tiene nada de… parece muy místico, parece que sea como una musa precisamente, pero es algo científico, realmente el cerebro trabaja en este segundo plano.

JLC: Bueno, estoy seguro de que esto nos lo irás explicando en las próximas semanas y que aprenderemos a manejar nuestro cerebro y a ser cada vez más creativos, pero todo este proceso del que hablabas antes, de ir rápidamente hasta el final, sea con el patatín y patatán o con las descripciones, entiendo que también le sirve a cualquier persona en otros procesos creativos, no solamente a los guionistas.

DT: Efectivamente, por deformación profesional, como guionista y director, hablo de lo que pueden hacer los guionistas. En esta sección vamos a tratar mucho el tema de guión, pero casi todas las técnicas que estoy contando las puede emplear cualquier persona que tenga que resolver un desafío creativo, ya sean escritores, ya sea alguien que hace mesas o sillas, da igual.

JLC: O un informe para el trabajo de algún tipo. Estás tú ahí tomándote copas  y pensando “Pero tengo que entregar mañana el informe” Pero podemos conseguir estar tomándonos copas y estar elaborando a la vez el informe en la cabeza.

DT: Así es. Es mejor invertir la manera en la que lo solemos hacer. Normalmente lo que hacemos es que nos encargan un trabajo y nos distraemos toda la semana, tomar copas, evitando hacer el trabajo hasta que llega el último plazo y en el último momento lo hacemos. Pero, claro, toda esa semana nos la hemos pasado tomando copas pero con muchos remordimientos pensando: “Pero ¿qué hago yo aquí? Debería estar trabajando…” Lo mejor es invertirlo: hacerlo cuanto antes de principio a fin y así el cerebro ya queda informado de esa tarea… y a partir de ahí te vas a tomar copas mucho más relajado.

JLC: Como decían los griegos: “El principio es la mitad de todo”.

DT: Así es, es el 50 por ciento de la tarea. Lo más difícil es empezar. Por eso, cuando no hacemos un trabajo, cuando vamos posponiéndolo, es porque nos da miedo empezar. Lo mejor que podemos hacer, por lo tanto, es empezar de cualquier manera, y hacerlo mal, porque así ya el principio está hecho, ya no tenemos que partir de cero. Ese es un buen método.

JLC: Bueno, pues la semana pasada y esta semana nosotros hemos empezado. Es el principio, una muestra de todo lo que vamos a aprender.

DT: Así es, intentaremos aprender muchas cosas y muchas de ellas muy interesantes. Esto es solo el comienzo. La creatividad, como veremos, tiene unas fases y nosotros estamos siguiendo esas fases. Estamos en la primera fase de planteamiento del problema, de las dificultades… y luego veremos los métodos creativos que se pueden emplear.

JLC: La conclusíon es que lo que hay que hacer es empezar…

DT: Así es, empezar. Yo animo a cualquier persona que tenga entre manos alguna cosa que lleva tres semanas posponiéndola y que no la hace… que la haga de cualquier manera.

JLC: Que aunque le quede, mal, luego tendrá tiempo para mejorarlo…

DT: Mañana se va sentir mucho mejor, cuando se dé cuenta de que su cabeza le está dando ya soluciones a ese problema que ha pospuesto tanto tiempo. Les animo a actuar.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la indentidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015) y El espectador es el protagonista (Alba, 2015).

Dentro del programa Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), de José Luis Casado, se encarga del espacio Una cita con las musas.

Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

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