Oliva Sabuco

Oliva Sabuco Imagen superior: "La dama del abanico", de Alonso Sánchez Coello.

En 1587 se publicó en Madrid Nueva Filosofía de la Naturaleza del Hombre. Su autora, Oliva Sabuco de Nantes Barrera, dedica la obra al rey Felipe II y explica que trata:

“Del conocimiento de sí mismo y da doctrina para conocerse y entenderse el hombre a sí mismo y a su naturaleza, y para saber las causas naturales, porque vive y porque muere o enferma”.

Doña Oliva Sabuco nació el 2 de diciembre de 1562 en Alcaraz, hija de Miguel Sabuco y Francisca de Cózar. A los 18 años, Oliva se casó con Acacio de Buedo. Cuando se publicó su libro tenía 25 años.

“Diciembre. En dos días de diciembre de este bauticé a Oliva, hija del bachiller Miguel Sabuco y de Francisca de Cózar su mujer; padrinos el Dr. Alonso de Heredia de pila y Catalina Cebrián de Vizcaya y esta cuia como de pila, mujer del licenciado Juan Velázquez, y Bárbara Barrera, mujer de Rodrigo de Padilla y Bernardina de Nantes, mujer de Juan Rodríguez M. López Licenciado”. (Partida de nacimiento de Oliva)

Tanto La Nueva Filosofía como su autora recibieron encendidos elogios de sus lectores, que apreciaron tanto el contenido filosófico y científico del libro como su estilo, que llegó a ser comparado con el de Cervantes. Lope de Vega la llamó “la décima musa”.

“Entre las asperezas de Sierra Morena fertilizó esta Oliva el orbe de las letras…En aquellos felices tiempos en que los Vegas y los Valles ilustraban el mundo con sus obras, Oliva tuvo aliento para decirle a Felipe II, su soberano, que Aristóteles y los demás filósofos no habían entendido la naturaleza del hombre”. (Martín Martínez)

“En el orden médico, tendríamos que decir que la obra se sitúa en lo que hoy constituye la corriente de la medicina psicosomática”. (Rivas Navarro)

En siglos posteriores, médicos ilustres señalaron el valor de un libro que anticipaba “doctrinas y descubrimientos que comúnmente se atribuyen a autores extranjeros”:

“Los ingleses, y particularmente Encio, han construido sobre el libro de Oliva el famoso sistema del suco nervioso, aunque no la nombran”. (Martín Martínez)

“Adelanta los experimentos de Miller con las ratas acerca de la tendencia adquirida del miedo… Anticipa las experiencias dialógicas o la estructura de los encuentros de Martin Buber, como única salida del hombre para su autodescubrimiento.” (Domingo Henares).

Por si esto fuera poco, La Nueva Filosofía demostraba, de nuevo en contra de la opinión extranjera, que en España sí había habido Renacimiento, puesto que incluso las mujeres eran capaces de escribir tratados científicos innovadores y de primer orden.

“Esta obra recomendable de Alibert [Fisiología de las pasiones] tiene, sin embargo, un precedente en la de Oliva, impresa en 1587, con lo que 238 años antes que Alibert… Una española literata descubrió, con bastante precisión y con el método que proporcionaban los conocimientos de aquella época, la filosofía de los afectos, o fisiología de las pasiones”. (Mosacula)

Es cierto que algunos opinaron que una obra tan erudita y compleja no podía ser obra de una mano femenina, pero los defensores de Oliva, adelantándose a las reivindicaciones feministas, no admitían tales razones. Uno de ellos, José Marco Hidalgo, biógrafo y ardiente defensor de Oliva, añade interés al curioso caso de La nueva filosofía.

A favor y en contra de Oliva

José Marco Hidalgo se presentó en 1900 a unos juegos florales de Albacete que proponían el tema Biografía de un hijo ilustre de Albacete. El premio quedó desierto precisamente porque todos los trabajos presentados trataban de Oliva Sabuco, incluido el de José Marco Hidalgo.

En su trabajo, que recibió un accésit al que renunció, Jose Marco Hidalgo muestra hacia Oliva una admiración absoluta, y más de una vez defiende la autoría de sus obras adoptando posturas progresistas en lo que a la capacidad intelectual de las mujeres se refiere, lo que es muy meritorio para un mundo y un país en el que las mujeres ni siquiera tenían derecho a votar. Así, tras recomendar varias obras acerca de la inteligencia de la mujer, José Marco Hidalgo dice: “Os convenceréis (tras leerlas) de que la mujer es igual, si no superior, al varón en inteligencia”. Y añade:

“No cabe admitir, ni aun como discutible, la duda apuntada por un escritor que se ha ocupado de Doña Oliva, de que algún enamorado de esta señora desease hacer célebre su nombre poniéndolo al frente de sus escritos. Aparte de lo pueril de la invención, que pocos o nadie admitirán como factible, resulta que a Doña Oliva no se le puede negar la gloria de la originalidad de sus obras, por el sólo hecho de haber alcanzado éstas un mérito científico y literario de mucho valer; pues discurriendo de esta equivocada manera, lo mismo podríamos afirmar, que el sistema planetario de Galileo se lo reveló a éste una vecina suya, y el descubrimiento de América se debe a las confesiones que a Colón hizo su mujer antes de morir, para hacer célebres los nombres de estos dos insignes personajes, y que por tanto sus descubrimientos nunca pudieran ser debidos a sus estudios y desvelos.” ("Defensa de Oliva", por José Marco Hidalgo)

Además de defender a Oliva, José Marco Hidalgo resuelve en ese primer trabajo algunos misterios y equívocos. Niega que Oliva, como sostenía Sánchez Ruano, pudiera ser de origen morisco, pues existe una petición de información de nobleza de sangre a nombre de Catalina Sabuco, hermana de Oliva. En lo que se refiere a la boda, pese a no hallarse tampoco el registro de la misma, Marco Hidalgo puede asegurar que se celebró el 18 de diciembre de 1580. Y en cuanto a la muerte, nada es seguro, aunque le parece dudosa la fecha dada en ocasiones: 1622.

Tras la defensa de José Marco Hidalgo, el asunto de la autoría de La Nueva Filosofía parece resuelto. Sin embargo, en 1903, aparece un artículo en la Revista de Archivos titulado: “Doña Oliva de Sabuco no fue escritora”. En este artículo se demuestra que La Nueva Filosofía no fue escrita por Oliva, sino por su padre, Miguel Sabuco. El hombre que derriba de su pedestal a Oliva no es otro que el que tres años antes la defendiera a capa y espada… José Marco Hidalgo.

sabuco1

Actualmente, suele atribuirse La Nueva Filosofía a Miguel Sabuco, debido precisamente a este trabajo del antes defensor de Oliva.

¿Qué pruebas presentó José Marco Hidalgo para lograr tal unanimidad?

1) La carta de autorización que Miguel Sabuco dio en 1587 a uno de sus hijos para publicar la obra en Portugal:

“Sepan cuantos esta carta de poder vieren como yo el bachiller Miguel Sabuco, vecino desta ciudad de Alcaraz, autor del libro intitulado Nueva filosofía, padre que soy de Doña Oliva mi hija, a quien puse como autor sólo para darle honra, y no el provecho ni interés, otorgo y conozco todo mi poder complido.”

2) El testamento de Miguel Sabuco, con fecha de 20 de febrero de 1588:

“In dei nomine Amen. Sepan cuantos esta carta de testamento e última voluntad vieren como yo el bachiller Miguel Sabuco, vecino desta ciudad de Alcaraz, estando en salud y en my seguro entendimiento e memoria natural la que Dios nuestro señor fue servido de me dar, temyendome de la muerte ques cosa natural, creyendo como creo el misterio de la santísima trynidad y todos aquellos que tiene cree e confiesa la santa madre yglesia católica romana y en esta católica creencia, me confieso de haber vivido y protesto de vivir y morir, tomando como tomo por intercesora y a abogada a la bienaventurada señora santa María nuestra señora, a la cual suplico ruegue a su preciosisimo hijo nuestro señor Jesuchristo perdone mi anima y la lleve a su santa gloria a gozar con sus santos quando El sea servido, hago e ordeno este mi testamento e ultima voluntad en la forma e manera siguiente… Item, aclaro que yo compuse un libro yntitulado Nueva Filosofía e una norma y otro libro que se ymprimiran, en los cuales todos puse e pongo por autora a la dicha Luisa de Oliva my hija, sólo por darle el nombre e la onra, y reservo el fruto e probecho que resultare de los dichos libros para my, y mando a la dicha my hija Luisa de Oliva no se entremeta en el dicho privilegio, so pena de mi maldición, atento lo dicho, demás que tengo fecha ynformación de cómo soy el autor y no ella. La qual ynformación está en una scriptura que paso ante Villarreal scribano.”

Como se ve, en ambos documentos, Miguel Sabuco se proclama a sí mismo autor de La Nueva Filosofía y amenaza a su hija con su maldición si se atreve a discutirlo. Con la misma firmeza que antes defendiera la autoría de Oliva, José Marco Hidalgo defiende ahora la del padre, que le parece fuera de toda duda.

José Marco Hidalgo termina su artículo con una disculpa dirigida a Oliva:

“Perdóname, ilustre alcacereña, si al examinar los archivos de esta ciudad, en los que me prometía encontrar importantes documentos que hubiesen contribuido a enaltecer más y más tus gloriosos méritos, haya dado con el engaño fraguado por tu mismo padre y por él descubierto y confesado en su testamento, bajo el peso tremendo de una maldición tal vez inmerecida. Hubo un tiempo en que creí que, si tus mortales restos reposaban en la modesta y hoy arruinada parroquia de San Pedro, de esta ciudad, el universo entero era demasiado pequeño para contener la gloria que supiste alcanzar con tus escritos. Mas confieso con el mayor sentimiento que me he equivocado, puesto que el sepulcro de tu gloria es mucho más reducido que el de tu cuerpo. Este continuará su eterno sueño en la parroquia de San Pedro; el de aquélla se halla entre las empolvadas y amarillentas hojas de los protocolos de Alonso Romero y Francisco Gonzalez de Villarreal.” (Jose Marco Hidalgo, "Oliva de Sabuco no fue escritora", en Revista de archivos y museos, julio de 1903)

Años después, otro estudioso, Benjamín Marcos escribe un libro acerca de Miguel Sabuco que titula significativamente: Miguel Sabuco (antes doña Oliva). Aunque asegura que él hubiera preferido que el autor de La Nueva Filosofía fuera autora, admite que los argumentos de José Marco Hidalgo le han convencido e incluso afirma que no era razonable pensar que una mujer de 23 años pudiera escribir una obra tan importante.

Así ha quedado la cosa. Ahora casi todos los expertos atribuyen La Nueva Filosofía a Miguel Sabuco. A mí, sin embargo hay algunas detalles que me hacen dudar.

sabuco2

Antes de examinar esos detalles sospechosos, propondré la siguiente situación imaginaria:

Situación imaginaria

Oliva Sabuco escribe La Nueva Filosofía. La obra es elogiada en todas partes. Miguel Sabuco siente envidia por la fama de su hija y decide apropiarse de la autoría. Hay que admitir que no debía resultarle difícil a un varón del siglo XVI conseguir que sus reivindicaciones fueran más respetadas que las de una mujer. Sin embargo, Oliva no acepta ceder su autoría y se rebela, todo lo cual desemboca en la maldición del padre.

Esta es una posibilidad, más adelante se mencionarán otras. Veamos ahora los indicios que hacen dudar de que La Nueva Filosofía fuera escrita por Miguel Sabuco.

Primero: Miguel Sabuco dice en su testamento que ha dejado pruebas de su autoría en manos del escribano Villareal. Pero estas pruebas no se han encontrado, como admite el propio José Marco Hidalgo.

Segundo: la edición original de la obra viene precedida por dos sonetos de elogio a Oliva.

Oliva de virtud y de belleza

Con ingenio y saber hermoseada,

Oliva do la ciencia está cifrada

Con gracia de la suma eterna alteza:

 

Oliva de los pies a la cabeza

De mil divinos dones adornada,

Oliva para siempre eternizada

Has dexado tu fama y tu grandeza.

 

La Oliva en la ceniza convertida

y puesta en la cabeza nos predice

Que de ceniza somos y seremos:

Mas otra Oliva bella esclarecida

 

En su libro nos muestra y significa

Secretos que los hombres no sabemos.

Los antiguos filósofos buscaron

Y con mucho cuidado han inquirido

Los sabios que después dellos han avido

la ciencia y con estudio la hallaron,

 

Y cuando ya muy doctos se miraron

Conocerse a sí propios han querido,

Mas fue trabajo vano y muy perdido

Que deste enigma el fin nunca alcanzaron.

 

Pero pues ya esta Oliva generosa

Da luz y claridad y fin perfecto

Con este nuevo fruto y grave historia,

Tan alto que natura está envidiosa

 

En ver ya descubierto su secreto,

Razón será tener del gran memoria.

Pues bien, los dos sonetos fueron escritos por el licenciado Juan de Sotomayor, que vivía en Alcaraz y, por tanto era vecino de Oliva y de su padre. Como se ve, Juan de Sotomayor no pone en duda la autoría de Oliva en sus sonetos. Por si acaso he intentado buscar en los dos sonetos alguna clave oculta, como el nombre Miguel. No he encontrado nada.

Tercero: otro contemporáneo de Oliva, el doctor Martín Martínez elogia a la escritora “por haber tenido el valor para escribir un nuevo sistema de Medicina”. Sin embargo, por otra documentación, no me queda muy claro si este Martín Martínez era realmente contemporáneo de Oliva.

Cuarto: dice uno de los defensores de Oliva que ésta pudo adquirir sus grandes conocimientos “a través de los estudios que llevó a cabo con el bachiller Gutiérrez, con Simón Abril, mediante el contacto asiduo del doctor Heredia, su padrino de bautizo, y a través de las predicaciones de los religiosos del lugar”. Y ¿por qué no?, junto a su padre Miguel Sabuco. Si Miguel Sabuco, pudo obtener esos conocimientos, ¿por qué no iba a poder adquirirlos su hija? ¿Dudaríamos de la misma manera si se tratara de un hijo?

Quinto: el dato que a mí me parece más importante, y que me hizo dudar de cualquier intento de no atribuir la obra a Oliva es la propia dedicatoria de La Nueva Filosofía, en la que el autor habla de sí mismo como si se tratara de una mujer: “Una humilde sierva y vasalla, hincadas las rodillas en ausencia, pues no puede en presencia, osa hablar…”

Incluso es posible que la propia Oliva temiese al publicar su libro que su padre intentase arrebatarle la autoría, pues en la primera edición de La Nueva Filosofía se añade una significativa carta dirigida a Francisco de Zapata, conde de Barajas, Presidente de Castilla y del Consejo de Estado de su Majestad:

“CARTA EN QUE DOÑA OLIVA Pide favor, y amparo contra los émulos de este Libro(…) Si el Rey nuestro señor, y vuestra señoría ilustrísima en su nombre, fuese servido de concederme su favor y mandar juntar hombres sabios… yo les probaré y daré evidencias….(de que) la verdadera medicina y la verdadera filosofía es la contenida en este libro, que yo indigna ofrezco, y encomiendo a V.S.I (que representa a la Persona Real) y pongo debajo de sus alas, y amparo, y a mí con él…”

La carta termina con la frase: “Omnia vincit veritas”. Es decir: “La verdad vence a todo”, lo que quizá no sólo se refiere a la verdad de sus teorías, sino que anuncia el resultado de la temida batalla por la autoría.

Pues bien, quienes dicen que Miguel Sabuco es el autor de La Nueva Filosofía, o quienes sostienen que es un libro colectivo, en fin, quienes niegan que la autora sea Oliva, ¿creen que el rey Felipe II se habría tomado con humor el engaño de alguien que se finge mujer? Si el rey hubiese decidido seguir el consejo de esta carta y hubiese convocado a sus doctores, ¿se habría presentado Miguel Sabuco para demostrarles la verdad de su autoría al mismo tiempo que la falsedad de la atribución del libro?

También Martín Martínez opina que “el soberano a quien se dedicó [la Nueva Filosofía] fue demasiado grave y circunspecto para que, en materia tan importante y seria, nadie se atreviese a hablarle disfrazado”

Sexto: la actitud del padre en su testamento, la maldición con que amenaza a su hija, no coincide para nada con los consejos que el autor de La Nueva Filosofía da continuamente en su obra, pero, como ya se dijo en Los libros perdidos: Tritogenia el que un autor o un filósofo siga sus propios consejos es una cosa bastante rara. Así que en este caso no es un argumento definitivo.

Cuando me disponía a dar ya fin a este artículo que empecé hace muchos años, encontré en Internet un nuevo dato en favor de Oliva. Se halla en una página feminista en la que se denuncian los intentos de arrebatar a las mujeres la autoría de sus obras. Se cuenta que en 1987 los expertos del Instituto de Estudios Albacetenses sustituyeron a Oliva por su padre como autor de La Nueva Filosofía, basándose en el testamento de Miguel Sabuco. Pues bien, parece que una investigadora, Mary Ellen Waithe ha examinado el testamento de Miguel Sabuco y señala el curioso hecho de que no finaliza como solían y suelen hacerlo todos los testamentos, es decir, con una revocación de todos los testamentos anteriores y la firma del notario y de los testigos. En este caso, se añade la reivindicación del libro y la maldición a Oliva. Pero, además, esa reivindicación y maldición está escrita con una letra más firme, que procede claramente de una pluma más pequeña. Waithe sugiere que ese párrafo fue añadido por Miguel Sabuco posteriormente a la firma del testamento. A los que defienden la autoría de Miguel Sabuco porque un hombre no miente cuando sabe que va a morir (Domingo Henares: “ante las puertas de la eternidad la verdad resplandece como nunca para un creyente”), Waithe responde que, en contra de lo que se solía suponer, Miguel Sabuco no murió en el mismo año en el que redactó y firmó el testamento, sino que vivió al menos catorce años más.

Quizá (esta es una última suposición mía), en este deseo de Miguel Sabuco de venganza póstuma contra su hija tuvo que ver el pleito que tuvo con ella y con su esposo a propósito de la dote (él debía entregar un dinero que luego considero excesivo).

Así que, como se ve, el asunto no está claro y cada cual ha de elegir el riesgo de ser injusto con Miguel o con Oliva.

A mí me parece que la obra ha de seguir atribuyéndose a Oliva. No afirmo que la escribiera ella, ¿quién sabe?, pero hay tantas o más razones para pensarlo que las que inclinan la balanza a favor del padre. Si el padre de Descartes o el de Leibniz (o el de un autor menor) hubiese reivindicado en su testamento la autoría de la obra de su hijo, creo que nadie se lo tomaría en serio. Quizá algún día alguien demuestre definitivamente quien fue el autor de La nueva filosofía. Tal vez el tiempo me reserva ese placer.

sabucofirmas

Nota en 2012: Al revisar este artículo e investigar acerca del asunto, veo que en los casi quince años trascurridos, la tesis en favor de Oliva ha ganado quizá más adeptos que la contraria. Hay una organización llamada Sociedad Oliva Sabuco que reivindica la autoría de Olva, y ofrece buenos argumentos, como esta comparación de las firmas del padre y la hija (que empleaba una “s” alargada):

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la indentidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015) y El espectador es el protagonista (Alba, 2015).

Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

logonegrolibros

  • Las baldosas del infierno
    Escrito por
    Las baldosas del infierno Aunque el pensamiento utópico casi siempre ha tenido buena prensa entre quienes desean vivir en una sociedad más justa, los intentos de instaurar la sociedad perfecta han contribuido en casi todos los casos a aumentar…
  • Borges el traidor
    Escrito por
    Borges el traidor En la nota dos a Los kenningar escribe Borges: “Dura palabra es traidor. Sturluson – quizá– era un mero fanático disponible, un hombre desgarrado hasta el escándalo por sucesivas y contrarias lealtades. En el orden…
  • Los infiernos de la depresión
    Los infiernos de la depresión Hay un libro titulado Mística y depresión: San Juan de la Cruz (1997), en el que el psiquiatra Francisco Javier Álvarez Rodríguez estudia la posibilidad de que la experiencia mística guarde relación con la…

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • El misterio del autómata escritor
    Escrito por
    El misterio del autómata escritor Aunque las novedades en el campo de la robótica son habituales en el siglo XXI, el linaje de las modernas criaturas mecánicas tiene ya varios siglos. Entre los miembros más fascinantes de esa familia artificial,…
  • Recuerdas el color de las olas...
    Escrito por
    Recuerdas el color de las olas... Recuerdas el color de las olas. Se complacían en encontrarse unas y otras sin miedo, con total osadía. Tu padre arribaba a la playa muy temprano y dejaba allí esa preciada carga de las hijas,…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Intimidades románticas
    Escrito por
    Intimidades románticas Acaso toda la música sea romántica. Entonces, habría que suprimir esta categoría de la historia y de la estética musicales. El pataleo general que es previsible obligaría a la restauración. Sería el momento de reconocer…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

logonegrofuturo2

Petar Milošević, CC